Lula en la ONU

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Lula resaltó la capacidad de Brasil en materia de minerales críticos y tierras raras. Foto: EFE


Por: Emir Sader

23 de septiembre de 2026 Hora: 09:31

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Lula da Silva hizo este martes el discurso de apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, como es tradicional todos los años. Es su séptimo discurso seguido, anualmente.

Antes, el día anterior, estuvo con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien le dijo que él es la fuente de inspiración para su actuación en Estados Unidos.

Estuvo también con el senador Bernie Sanders, así como aprovechó la situación para estar con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. No pudo atender las 30 solicitudes de reunión con él, ya que tenía que volver a retomar la campaña electoral en Brasil, en particular la reunión con los artistas de Brasil el día 23.

El año pasado, Donald Trump y él se cruzaron en los bastidores, empezando la relación personal que han pasado a tener a partir de aquel momento.

La preocupación central de Lula es encontrar la forma de terminar con las guerras en el mundo. Siempre recuerda que actualmente existen más conflictos bélicos en el mundo que nunca y que nadie se ocupa de pacificarlos.

Valora a las Naciones Unidas, pero siempre retorna al tema de que el Consejo de Seguridad no asume sus responsabilidades y que debieran reunirse para discutir cómo buscar la paz en el mundo.

Lula siempre retoma la reivindicación de la ampliación del Consejo de Seguridad, con el ingreso de países como México y Brasil. Pero él sabe que es un círculo vicioso, porque basta el veto de un país —en este caso Estados Unidos— para que no se avance en esa ampliación. Reiteró que Naciones Unidas vive el momento más crítico de su historia.

Sin mencionar a Trump, Lula contestó a los planteamientos del presidente de Estados Unidos —como ya había hecho en la entrevista a la CNN— de que Brasil es autosuficiente para cuidar de su propia seguridad y de los problemas del narcotráfico. Asimismo, señaló que la Amazonía está teniendo protección como nunca antes, para contestar a los argumentos intervencionistas de Trump.

Afirmó que Brasil no necesita portaaviones, sino que necesita colaboración para seguir combatiendo el tema de los grupos de narcotráfico.

Su gran reivindicación, desde ese punto de vista, es que el dilema es entre unilateralismo o multilateralismo, entre democracia o dictaduras.

Contestó la tesis clásica diciendo que la guerra no es la continuación de la política bajo otras formas, sino que es la negación de la política. Condenó al negacionismo.

Reiteró que Brasil nunca renunciará a su agenda ambiental, así como al combate al crimen organizado.

El tema de Palestina mereció mucha atención de su parte. Habló algo así como 23 minutos, más que los 15 reservados para cada intervención. Afirmó que se trata de un genocidio. Condenó los asentamientos en Cisjordania, momento en el que también recibió aplausos.

Mencionó que Ormuz debiera ser un lugar de paso de paz y no de guerra.

Un momento en el que recibió grandes aplausos fue cuando dijo que la esclavitud es un crimen contra la humanidad.

Al final, dijo que en cualquier nueva guerra no habrá sobrevivientes.

Condenó, una vez más, el bloqueo a Cuba, la indiferencia internacional con Haití, y señaló que en Nicaragua debe haber democracia para que la oposición pueda concurrir a las elecciones.

Terminó citando a Martin Luther King muy significativamente.

No dejó de mencionar que Brasil está cerca de una elección decisiva. Para la cual cuenta con un sistema político electoral absolutamente democrático, con participación de la oposición. Aunque esa oposición defienda intereses de potencias externas a Brasil que intentan intervenir en el mismo proceso electoral.

Lula habló para la comunidad internacional, buscando representar al Sur Global. La diferencia respecto al discurso de Trump fue muy evidente. Este hizo hincapié en reiterar sus ambiciones imperiales respecto a América Latina, citando el caso de Venezuela como un caso de éxito de su política.

No pudo decir lo mismo de Irán, sobre el cual dijo que avanzan negociaciones de paz.

Pero su tono general es siempre imperial, como si estuviera defendiendo los intereses de la paz en el mundo, sin mencionar cómo los conflictos bélicos en que están metidos se han multiplicado.

Lula logró aparecer como un estadista que defiende la paz en el mundo, que reivindica a los más frágiles en el planeta y pretendió hablar en nombre del Sur del mundo. Queda ver los ecos de su importante discurso.

Autor: Emir Sader

Fuente: Página 12

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