La Trama cotidiana/ Tragedia, comedia y drama
Rescatistas enfatizan que las labores de búsqueda y rescate en las áreas afectadas por el doble terremoto no se detienen. Foto: EFE
Por: Rodolfo Porras
13 de agosto de 2026 Hora: 15:19
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La tragedia es una palabra y una expresión teatral que proviene del mismísimo principio de la historia del teatro occidental. Una fiesta religiosa en donde los participantes se salían de la formalidad, las normas y las contenciones sociales. Una fiesta conocida como Dionisíaca. Esta celebración ritual le dio un giro a la concepción de vida de los griegos.
El rito en la antigua Grecia era para convocar y celebrar a Dionisos. Se desarrollaba una orgía, con todos los contenidos de una orgía y todos los contenidos de un rito religioso. Entre las acciones de la fiesta se mataban machos cabríos y se los comían. Era un acto idéntico, en tanto concepto, a la comunión católica. De hecho, en el rito católico se cita: “Este es el cordero de Dios”.
Tragedia significa eso: sacrificio del macho cabrío. La tragedia es la representación de un sacrificio, en vez de ser a un chivo cuadrúpedo, es a un jefazo, un personaje con poder –eso que hoy llamamos “Chivo”–. Este personaje se salía de cauce, metía la pata y el castigo era ser olvidado para siempre, era lo peor para un griego. Castigo y destino eran producto de la misma falla cometida. El recorrido y final trágico era inevitable, pero el “Chivo” lo sufría a conciencia. Por evitar el olvido, su muerte era su triunfo.
Aunque “el término comedia” también tiene su origen en la Grecia antigua, como manifestación escénica se registra en todo el planeta mucho antes. Impulsada por la burla a los tramposos, los malos hábitos, la estupidez, el poder. A la comedia la mueve un abanico de necesidades, desde drenar la impotencia ante una situación, pasando por corregir conductas o simplemente tributar a la risa como ese fenómeno exclusivamente humano.
Un terremoto no es una tragedia, a pesar de desencadenar un horror inconmensurable. El dolor que se produce con las víctimas es más desolador. No escogieron su situación, ni existe una expiación. No hay acción trágica, solo consecuencias de un fenómeno natural.
Ahora con el asunto del HAARP y la posibilidad de que los gringos tengan el poder de provocar catástrofes, podría parecer una tragedia, dado el inevitable sufrimiento que causaría un poder de esa calaña en esas manos. Pero la manipulación implica un propósito. Lo que deja la posibilidad de un conflicto de voluntades, una situación susceptible de transformarse: la característica fundamental de la estructura dramática. En otras palabras, sería un drama. No tiene una sola calle ni un desenlace inevitable.
Autor: Rodolfo Porras
Fuente: TeleSUR
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