Ceuta: el rostro amargo del colonialismo español, y de la derecha monárquica de Marruecos
Esta movilización responde a una de las mayores crisis de movilidad registradas en la región de Ceuta, superando los incidentes históricos del año 2021 cuando cruzaron 8.000 personas. Foto: EFE.
Por: Claudia Korol
15 de agosto de 2026 Hora: 14:51
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Para sobrevivir en la Frontera debes vivir sin fronteras
Ser un cruce de caminos.
Gloria Anzaldúa
Ya se conoce la cifra de más de 141 personas fallecidas en Ceuta desde el 30 de julio, cuando miles de migrantes -principalmente marroquíes- trataron de cruzar a nado por el paso de Tarajal hacia España y Europa.
De acuerdo con la ONG Caminando Fronteras, de las 141 personas fallecidas, 78 cuerpos fueron recuperados en aguas y territorio español, y 63 en la costa marroquí. Las víctimas no son solamente personas de Marruecos.
Hay algunas procedentes de otros países de África como Sudán, Eritrea, Guinea y Costa de Marfil. La inmensa mayoría son jóvenes. Vuelven a plantearse temas centrales de derechos humanos y de derechos de los pueblos, como la migración, el colonialismo, el racismo, los discursos de odio, las políticas de control de la Unión Europea, los intereses de EE.UU. y de Israel en la región.
¿Qué motiva a miles de personas, la mayoría jóvenes marroquíes, para lanzarse a las aguas y exponer sus vidas con el objetivo de ingresar en España y Europa?
La periodista Bego Kapapé nos dice que la causa de esta crisis humanitaria, es “la desesperación de miles de jóvenes marroquíes. Explotó en la única vía de entrada por tierra a Europa desde África. Es una historia que se reproduce desde hace décadas. No puede calificarse de otra manera el hecho de que hayan muerto más de 140 personas, según los últimos datos de algunas ONGs. La administración estatal baja esta cifra casi a la mitad, e ignora a los y las desaparecidas que aún no han cuantificado. Tampoco habla de que miles de personas se encuentran absolutamente desamparadas, sin comida, sin hogar, violentadas por la policía y por grupos fascistas que andan por allí a sus anchas, y a los que la policía no dice nada”.
La investigadora hispano marroquí Helena Maleno, que vive hace 18 años en Marruecos, fundadora de la ONG Caminando Fronteras analiza: “Los sucesos de Ceuta muestran una instrumentalización de las personas migrantes, en el marco de las relaciones bilaterales entre España y Marruecos basadas en la externalización de fronteras”… “Han habido otras ocasiones en las que el país africano ha utilizado a los
migrantes como moneda en sus intereses geopolíticos, pero ahora es un paso cualitativo puesto que Marruecos tiene detrás a dos grandes socios internacionales como son Trump y Netanyahu”. La externalización de fronteras es un mecanismo de subcontratación de la represión, a cambio de favores diplomáticos y acuerdos comerciales. España y la Unión Europea han generado un sistema en el que Marruecos protege las fronteras y gestiona las migraciones. La matriz colonial del poder, sigue
estructurando las relaciones entre Europa y África.
Lucía Nistal, portavoz de Pan y Rosas en el estado español puntualiza: “Primero: el motivo por el que miles de personas se juegan la vida buscando algo mejor, es la miseria, el desempleo altísimo, la vida sin futuro en Marruecos. Ahí tenemos que señalar la responsabilidad del Estado español y de la Unión Europea, que expolian, hacen negocio, hiperexplotan a la población de Marruecos y de otras zonas de África, y luego blindan las fronteras. Segundo: Marruecos hace de gendarme brutal de la frontera, precisamente porque la Unión Europea y el Estado español pactan con el régimen y lo financian para que cumpla ese papel. Tercero: la política migratoria racista de la UE mata todos los días, porque la circulación de personas se legisla en función de los intereses de los capitalistas, en lugar de defenderse como un derecho.
La mayor parte de quienes están cruzando son muy jóvenes, en muchos casos chicos y chicas menores de
edad, que migran buscando un futuro mejor. Estamos oyendo testimonios de cómo se escaparon de casa para cruzar porque no encuentran ninguna alternativa, y ahora buscan un teléfono para decirles a sus madres que están bien. La criminalización de la derecha es brutal: ya se han producido agresiones físicas contra estos jóvenes cuyo único «crimen» es migrar. Pero hay que recordar que son la misma generación que el otoño pasado protagonizó una revuelta contra la precariedad y la represión del régimen, y que
volverá a hacerlo. Tenemos que combatir la división racista que nos quieren imponer y tejer solidaridad con esa juventud que no se va a quedar de brazos cruzados frente a un régimen que la condena a la miseria”. Refiriéndose a las mujeres migrantes agrega: “Las mujeres sufren doblemente la violencia en los procesos migratorios. Está la situación de las temporeras: cada año miles de mujeres marroquíes son contratadas en origen para la fresa de Huelva, sometidas a un régimen de semiesclavitud, donde muchas veces sufren abusos de todo tipo que no pueden denunciar porque dependen de ese permiso temporal
de residencia, y a las que luego expulsan de nuevo. Es un sector que ha empezado a organizarse y a denunciar su situación. Son triplemente oprimidas, por explotadas, por mujeres y por migrantes, pero también son triplemente combativas, y su lucha tiene que ser la de toda feminista que entienda la alianza criminal del capitalismo con el patriarcado y el racismo”.
Diana Paredes, migrante peruana en España, nos aclara que la mayoría de las casi 80.000 personas que ingresaron a Ceuta han regresado a sus lugares de origen. “Cuando llegan a la costa se las devuelve “en caliente” vulnerando sus derechos, sin ver si tienen necesidad de asilo o de protección funcional. Hay sentencias que indican que están prohibidas estas devoluciones en caliente, pero se siguen produciendo.
La situación en Ceuta es gravísima
Hay centenares de niños y niñas en la calle, de 12 años en adelante.
Hay mujeres con niñas, con niños, con bebés. Hay gente que se adentra en los montes para que la policía, la guardia civil no les capturen y no les puedan iniciar expedientes de devolución. Nosotros, con la Border Resistance (resistencia en la frontera) estamos yendo en caravana llevando ropa, alimentos, pañales, y la solidaridad desde diferentes partes de España”.
El colonialismo que continúa
¿Ceuta y Melilla son ciudades autónomas de España en África? ¿Qué lugar tienen en la geopolítica mundial?
Según Mauricio Valiente, director de la CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) “Ceuta y y Melilla son dos ciudades autónomas que forman parte del estado español. Su característica fundamental es que al ser enclaves en el norte de de Marruecos, tienen un acceso mucho más fácil para la migración que se desplaza al continente europeo. Marruecos históricamente ha mantenido una reivindicación de la soberanía de esas dos ciudades, aunque ha llegado a un acuerdo desde la época de la dictadura franquista sobre las fronteras. El rasgo más importante para caracterizar la situación desde hace años de las dos ciudades, es que Marruecos es uno de los socios privilegiados de la Unión Europea, a pesar de ser un régimen autocrático que mantiene situaciones muy duras en cuanto a la represión de la oposición política, y de la ocupación del territorio del Sahara occidental, que está pendiente de descolonización. Tiene una relación muy fortalecida con Israel, y es uno de los principales aliados de los Estados Unidos en el norte de África. Ha enfrentado históricamente a Argelia. Todo eso hace que lo que hemos vivido tenga un componente de crisis migratoria, pero también tiene un trasfondo geopolítico con consecuencias muy
profundas en una zona estratégica, la entrada al Mediterráneo. Tenemos enfrente de Ceuta-Melilla el enclave de Gibraltar dominado por el Reino Unido. Es una zona con un valor estratégico muy grande”.
Lucía Nistal señala por su parte: “Ha habido mucho debate estos días sobre cómo definir a Ceuta y Melilla, pero es sencillo: son enclaves coloniales. Nacen como enclaves coloniales portugueses, pasan luego a Castilla, y los hereda la corona española.
Se usan como puertos comerciales y después militares. Jugaron un papel en la ocupación y la represión española en Marruecos, incluyendo la guerra del Rif en los años 20”. La guerra del Rif entre 1909 y 1927 fue un conflicto armado en el norte de Marruecos, cuando las tribus bereberes locales se rebelaron contra la dominación colonial de España y Francia, pero finalmente fueron derrotadas. Continúa Lucía: “Hoy
son la única posición europea en el norte de África, con la importancia geoestratégica que eso tiene: la única frontera terrestre entre África y Europa, defendida con el Ejército, pese a estar incrustada en territorio marroquí. “Ciudad autónoma” es la etiqueta administrativa que naturaliza una herencia colonial. Una postura anticolonial y antiimperialista consecuente tiene que señalar esto sin ambigüedades, y no dejar esa reclamación en manos del régimen autoritario de Mohamed VI, rey de Marruecos, al
que le gustaría negociar la devolución por arriba con el gobierno español, evitando la movilización popular. Necesitamos denunciar la injerencia imperialista española y a la vez el papel del régimen de Mohamed VI. Se trata de la unidad de los pueblos por abajo contra ambos Estados”.
Hay quienes analizan que las posiciones de España críticas del genocidio israelí norteamericano en Gaza -apoyado abiertamente por Marruecos-, y de oposición al uso de bases españolas para operaciones ofensivas en la guerra de EEUU e Israel contra Irán, habrían incitado al gobierno de Marruecos a generar una maniobra desestabilizadora como advertencia para el presidente Pedro Sánchez; y que está en juego
también la necesaria independencia del pueblo saharaui, que busca lograr su autodeterminación frente a la ocupación ilegal de Marruecos del Sahara Occidental. No es casual que esta flexibilización de las fronteras se haya dado al mismo tiempo que Israel y Estados Unidos reconocieran la ilegal soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, fortaleciendo así su expansión territorial.
Agrega Lucía Nistal: “La extrema derecha está desatando todo su racismo, con todo tipo de bulos que buscan criminalizar a quienes migran buscando un futuro mejor. Hay un discurso deshumanizador terrible mientras se cuentan ya más de 140 muertos en esta crisis humanitaria. Para combatir esto tenemos que ir a sus condiciones de posibilidad, a las causas materiales que lo hacen posible. Es necesario señalar que el gobierno español «progresista» ha mandado al Ejército -exactamente como pide la derecha-, habla de
«ataque» y de «mafias» igual que la derecha, y mantiene unas leyes racistas que alimentan sus discursos. La salida pasa por acabar con toda la legislación racista que fabrica gente sin derechos para explotarla más barato, y que es responsable de miles de muertes cada año. Tenemos que denunciar el imperialismo español y europeo. El Estado español controla sectores productivos claves de Marruecos, y las multinacionales extraen materias primas y emplean mano de obra barata para llenarse los bolsillos
mientras empobrecen al pueblo trabajador. El antiimperialismo es una brújula fundamental para una izquierda y un feminismo anticapitalistas consecuentes”.
Diana Paredes refuerza la denuncia: “Esta situación tiene como origen el colonialismo, que sigue existiendo, y que se basa en el expolio de la población migrante, en el extractivismo más feroz del norte global al sur, que obliga a las personas a migrar.
A la vez se utilizan las necesidades de la población migrante para generar caos que les permita provocar inseguridad y miedo aumentando su vulnerabilidad”.
Todo esto es estimulado por los discursos fascistas contra las y los migrantes en el mundo, con una campaña de odio y de confusión para que sean las poblaciones locales las que incrementen las agresiones y expulsiones de las poblaciones migrantes, estimulando la xenofobia.
Frente a este horror, solo cabe fortalecer las organizaciones populares, tendiendo lazos hacia la población migrante, especialmente hacia jóvenes, niños, niñas, para que sus vidas tengan posibilidades de existencia digna, y esto requiere afirmar la perspectiva anticapitalista, anticolonial, antipatriarcal, antirracista, como datos de identidad para los movimientos sociales y políticos del pueblo.
Autor: Claudia Korol
Fuente: Página 12
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