Revelan operación encubierta de EE.UU. detrás del golpe de Estado juvenil en Nepal

La crisis de Katmandú no fue una revuelta espontánea, sino la culminación programada de un experimento político diseñado para asegurar la presencia de EE. UU. en la región, según los documentos filtrados.

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Los documentos concluyen que los programas operados en Nepal tenían como propósito producir una generación de líderes políticos y activistas capaces de influir. Foto: EFE


12 de diciembre de 2025 Hora: 20:16

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Archivos filtrados revisados por el medio The Grayzone confirman que el Gobierno de Estados Unidos financió, entrenó y articuló redes juveniles en Nepal para impulsar las protestas violentas que desembocaron en el derrocamiento del primer ministro K. P. Sharma Oli en septiembre de 2025.

La operación, conducida por la National Endowment for Democracy (NED) y su brazo republicano, el International Republican Institute (IRI), buscaba instalar un liderazgo afín a los intereses estratégicos de Washington en el corazón geopolítico del Himalaya.

Los documentos revelan que el IRI destinó cientos de miles de dólares para capacitar a decenas de jóvenes en tácticas de movilización, gestión de protestas, manejo de redes sociales, técnicas de “presión política” y métodos para dirigir campañas en la calle.

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La meta explícita, según los informes filtrados, era forjar una red juvenil que sirviera como “una fuerza importante para apoyar los intereses de EE. UU.” y actuar como punta de lanza para modificar la correlación política en Katmandú.

La operación estuvo a cargo del programa “Yuva Netritwa: Paradarshi Niti” (Liderazgo Juvenil: Política Transparente), financiado con un presupuesto inicial de 350.000 dólares entre 2021 y 2022.

A través de talleres, entrenamientos y plataformas digitales, el IRI seleccionó entre 60 y 70 jóvenes considerados como “líderes emergentes” y les proporcionó herramientas para diseñar protestas, coordinar grupos, escalar reclamos y generar presión sobre los decisores políticos. El objetivo era claro: alinear la agenda local a las prioridades estadounidenses, bajo la narrativa de la “reforma democrática”.

Los documentos también confirman que los jóvenes movilizados debían enfocarse en “temas seleccionados” por el IRI y sus socios locales, lo que garantizaba que las protestas dirigidas contra el Gobierno respondieran a las preocupaciones de Washington. Se les instruyó en “protest management”, “strategic messaging”, “resource mobilization” y uso táctico de redes sociales. También se elaboraron manuales internos con métodos para “influir en política nacional, local y provincial” mediante acciones de calle.

La operación incluyó un amplio estudio sociopolítico, desarrollado con la consultora nepalí Solutions Consultant, destinado a identificar sectores juveniles vulnerables a la radicalización política y mapear frustraciones locales. El informe destaca testimonios que denuncian que los partidos tradicionales “usan a los jóvenes para las protestas y después los descartan”, un diagnóstico que el IRI aprovechó para presentar su programa como alternativa “horizontal” y “participativa”, aunque su propósito era precisamente instrumentalizar ese descontento para el cambio de régimen.

En septiembre de 2025, tras el bloqueo gubernamental a plataformas como Facebook, YouTube y X por incumplir regulaciones locales, estallaron las llamadas protestas “Gen Z”. En pocas horas, las movilizaciones se transformaron en disturbios armados con un saldo de al menos 76 muertos, entre civiles y policías. Videos difundidos en redes mostraron a manifestantes con rifles semiautomáticos y células de choque que atacaron edificios públicos, sedes gubernamentales y viviendas de funcionarios.

Las protestas desembocaron en la renuncia del primer ministro Oli y la instalación de un líder interino escogido mediante una votación anónima en un servidor de Discord con menos de 10.000 participantes, un mecanismo sin precedentes en la historia política de Nepal. Mientras tanto, símbolos como la bandera pirata del anime One Piece, que ya se había utilizado en protestas similares en Filipinas, Indonesia y México, reaparecieron como emblema estético de una insurgencia juvenil globalizada con características similares en países estratégicos para EE. UU.

Aunque la prensa occidental presentó el levantamiento como una “revuelta democrática espontánea”, los documentos filtrados apuntan a que Washington llevaba al menos cuatro años preparando el terreno para este desenlace. Nepal era considerado por el IRI como un país “central” para los intereses estadounidenses en el Indo-Pacífico, debido a su posición entre China e India, su potencial para albergar instalaciones militares estadounidenses y su importancia en el cerco geopolítico regional a Beijing.

Los archivos demuestran que el IRI consideraba las protestas juveniles de 2020 (“Enough is Enough”) como prueba del potencial movilizador de las nuevas generaciones en Nepal y, al mismo tiempo, como una oportunidad para transformar esa energía en capital político moldeado por agencias estadounidenses. El modelo repite esquemas utilizados por la NED y el IRI en Sri Lanka, Indonesia y especialmente Bangladesh, donde una operación casi idéntica contribuyó al golpe de 2024.

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El patrón se repite: financiamiento encubierto, formación en técnicas de protesta, articulación digital, redes sociales como espacio de comando, selección de líderes juveniles y campañas de desgaste contra gobiernos que no se alinean con los intereses geoestratégicos de Washington.

Mientras los jóvenes entrenados por el IRI impulsaban las protestas bajo consignas de renovación política, sectores monárquicos aprovecharon el vacío de poder. El propio exrey Gyanendra Shah expresó su apoyo a los manifestantes y, según reportes de prensa, el ejército mantuvo contactos directos con figuras pro-monárquicas durante la conformación del gobierno provisional.

El resultado, advierten analistas locales, es que el programa estadounidense de “juventud democrática” terminó abriendo las puertas a una restauración monárquica y fortaleciendo a redes políticas conservadoras históricamente cercanas a Washington.

Los documentos concluyen que los programas operados en Nepal tenían como propósito producir una generación de líderes políticos y activistas capaces de influir en decisiones estratégicas alineadas con la política exterior estadounidense.

La idea de fondo era crear una estructura juvenil paralela con capacidad de presión sostenida, inserción en partidos políticos y alcance en redes digitales, con efectos que —según el propio IRI— “superarían la duración del proyecto”.

Autor: teleSUR: cc - JB

Fuente: The Grayzone