Autoridades de Nueva York rechazan violenta redada del ICE contra el dominicano Oscar Belgal
El tiroteo cometido por agentes federales frente a un menor de cinco años generó la indignación ciudadana y el reclamo de la alcaldía neoyorquina ante los abusos y la violencia policial.
Al menos un agente federal efectuó siete disparos, impactando a Belgal en el cuello antes de esposarlo en la vía pública. Foto: NYPD
9 de octubre de 2026 Hora: 16:35
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En el marco de la escalada represiva contra la población trabajadora e inmigrante promovida por la Administración de Donald Trump, el pasado jueves 8 de octubre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dispararon e hirieron al ciudadano dominicano Oscar Belgal, de 28 años, en el barrio neoyorquino de Marble Hill.
El operativo armado se ejecutó a plena luz del día, con agentes enmascarados y vestidos de civil que arremetieron contra el vehículo de la víctima, en cuyo asiento trasero viajaba su hijo de tan solo cinco años que afortunadamente resultó ileso.
Al menos un agente federal efectuó siete disparos, impactando a Belgal en el cuello antes de esposarlo en la vía pública, un hecho que reavivó la indignación colectiva frente a la sistemática violación de derechos humanos en el territorio estadounidense.
Frente al sangriento operativo, cientos de manifestantes, organizaciones de derechos civiles y autoridades locales se movilizaron en las inmediaciones del NewYork-Presbyterian Allen Hospital y en las calles del Bronx. Las protestas exigieron el cese inmediato de las operaciones de deportación y el desmantelamiento definitivo del ICE.
La respuesta de la Casa Blanca, canalizada a través del secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, consistió en criminalizar a la víctima alegando supuestos antecedentes penales para justificar el uso de la fuerza mortal, desestimando el riesgo extremo al que expusieron al menor de edad y acusando al alcalde Zohran Mamdani de incitar a la violencia por exigir la salida de la agencia federal.
Exigencia institucional de la Gobernación y firme rechazo de la Alcaldía
La contundencia del ataque generó inmediatas reacciones en los más altos niveles del gobierno estatal y municipal. La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, sostuvo conversaciones directas con el presidente Donald Trump y con el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, para expresar la indignación generalizada de la población y exigir la paralización inmediata de las operaciones de control del ICE en la entidad.
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Asimismo, la gobernadora demandó la publicación de la totalidad de las grabaciones de las cámaras corporales de los agentes involucrados para esclarecer los hechos y garantizar que la verdad salga a la luz pública.
Por su parte, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, tildó a la agencia federal de estar podrida hasta la médula tras intentar infructuosamente negociar por vía telefónica con la Casa Blanca la liberación del ciudadano dominicano.
Mamdani reiteró la necesidad urgente de erradicar al ICE de la ciudad, enfatizando que las autoridades locales no pueden permanecer pasivas mientras fuerzas federales aterrorizan a las comunidades trabajadoras y disparan contra vehículos ocupados por familias e infantes.
Brutalidad federal, racismo institucional y el mito del sueño americano
El tiroteo contra Belgal no constituye un exceso aislado, sino que responde a una tradición histórica de violencia estatal y racismo estructural que la maquinaria represiva estadounidense ejerce contra los sectores más vulnerables.
Mientras el discurso oficial vendió durante décadas la ilusión del sueño americano para atraer mano de obra precarizada, la realidad cotidiana para las comunidades latinoamericanas y afrodescendientes es la persecución penal, el perfilamiento racial y la deshumanización.
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Para el régimen federal, la condición de migrante o racializado equivale a una sentencia de sospecha permanente donde ni siquiera la vida de un infante de cinco años frena el accionar de los cuerpos armados del Estado.
Esta política de terrorismo de Estado se refleja en el incremento dramático de intervenciones armadas por parte del ICE a escala nacional, las cuales se saldan con decenas de civiles heridos y ejecutados en distintas ciudades del país bajo total impunidad legal, amparadas en la retórica de la seguridad nacional y la persecución de minorías.
Complicidad de la policía local y exigencia popular de rendición de cuentas
La crisis puso bajo un severo cuestionamiento la gestión del alcalde Zohran Mamdani. Aunque el regidor neoyorquino condenó públicamente al ICE, calificó a la agencia de estar podrida hasta la médula y solicitó sin éxito a Washington la liberación del detenido, manifestantes y defensores de derechos humanos increparon a la autoridad municipal durante sus comparecencias.
La ciudadanía remarcó que, si bien la alcaldía no controla a las agencias federales, sí ejerce mando directo sobre el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), institución que cuenta con un extenso historial de abusos, acoso y violencia contra la población afrodescendiente y las movilizaciones sociales.
Dirigentes comunitarias como la concejala Carmen De La Rosa y la activista Darializa Ávila Chevalier denunciaron que efectivos de la policía local, a través de unidades represivas como el Grupo de Respuesta Estratégica (SRG), actuaron de forma agresiva contra los manifestantes, facilitaron la movilidad de los vehículos del ICE y resguardaron el traslado del detenido en el hospital.
La protesta popular enfatizó que la complicidad entre el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York y los agentes federales vulnera el estatus de ciudad santuario, exigiendo al alcalde que asuma su responsabilidad política, despida a los mandos policiales cuestionados y ponga fin a la brutalidad policial que aterroriza diariamente a los barrios trabajadores de Nueva York.
Mientras, el discurso oficial promovido por Trump justifica la deportación masiva de la población migrante al criminalizarla de manera generalizada y achacarle la comisión de fraudes financieros y delitos violentos en el territorio nacional. Durante su segundo mandato, a partir de enero de 2025, el inquilino de la Casa Blanca incrementó drásticamente el presupuesto de la agencia, que ahora supera los 100.000 millones de dólares para el periodo 2025-2029 .
Los analistas advierten que esta violencia institucional se apoya en un complejo engranaje de propaganda mediática que busca normalizar la crueldad, infundir odio racial y deshumanizar a los migrantes.
Autor: teleSUR - lf - JB
Fuente: Agencias




