Lula da Silva califica reducción de la jornada laboral en Brasil como una «conquista histórica»

El mandatario brasileño destacó el avance social que supone garantizar mayor tiempo de descanso y bienestar personal sin afectar la remuneración de la fuerza laboral.

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La iniciativa, impulsada como uno de los compromisos centrales de la gestión progresista, beneficiará de forma directa a cerca de 22 millones de trabajadores que laboraban bajo la modalidad de seis días de actividad por uno de descanso. Foto: EFE.


15 de octubre de 2026 Hora: 11:25

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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva se calificó como una «conquista histórica» para la clase trabajadora del país, la aprobación de la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC 221/2019) que pone fin a la jornada laboral de 44 horas semanales y establece un máximo de 40 horas de trabajo repartidas en cinco días con dos jornadas de descanso remunerado.

El mandatario destacó el avance social que supone garantizar mayor tiempo de descanso y bienestar personal sin afectar la remuneración de la fuerza laboral.

La iniciativa, impulsada como uno de los compromisos centrales de la gestión progresista, beneficiará de forma directa a cerca de 22 millones de trabajadores que laboraban bajo la modalidad de seis días de actividad por uno de descanso.

Pese al respaldo de las centrales sindicales, sectores patronales empresariales expresaron su rechazo al cambio constitucional alegando un potencial incremento en los costos por hora trabajada y riesgos de contracción laboral, mientras que la oposición liderada por sectores de derecha anticipó intenciones de revisar la legislación en caso de asumir el Ejecutivo.

La implementación del modelo laboral de cinco días de trabajo por dos de descanso (5×2) no entrará en vigor de manera inmediata, sino que se desplegará en dos etapas progresivas a partir de su promulgación por el Congreso Nacional.

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Transcurridos 60 días de su publicación oficial en febrero de 2027, el límite semanal máximo se reducirá de 44 a 42 horas; posteriormente, al cumplirse 14 meses de su promulgación en diciembre de 2027, la jornada máxima se consolidará formalmente en 40 horas semanales.

El texto constitucional ratifica la prohibición explícita de aplicar cualquier tipo de recorte salarial, proporcional o al salario mínimo de las distintas categorías profesionales.

Asimismo, la normativa fija una jornada máxima diaria de ocho horas y delega a las convenciones y convenios colectivos la organización específica de los turnos de descanso, priorizando el domingo pero contemplando la flexibilidad organizativa para sectores estratégicos como la salud, la seguridad y el transporte público.

La reforma contempla además directrices específicas para sostener el equilibrio operacional de los pequeños emprendimientos y el sector público.

Para los microempresarios individuales y las pequeñas unidades productivas se prevé la elaboración de una ley complementaria con mecanismos de apoyo estatal orientados a amortiguar el impacto de la transición manteniendo las metas de empleo formal.

En el ámbito de la Administración pública, los contratos de servicios subcontratados dispondrán de un plazo de hasta 12 meses para readecuar sus esquemas operativos y financieros a los nuevos techos de jornada. Con la aprobación de la PEC, Brasil inicia una reestructuración de su mercado de trabajo orientada a revertir la precarización horaria en la mayor economía de América Latina.

Cinco meses después de que la Cámara de Diputados aprobara inicialmente la propuesta y a escasos 11 días de la segunda vuelta presidencial, el Senado de Brasil ratificó en dos rondas de votación, con una abrumadora mayoría de 75 votos a favor y solo uno en contra del senador Hamilton Mourão, la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 221/2019) promovida por el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para abolir la escala laboral de 6×1.

Ante el peso del antecedente legislativo en la Cámara Baja, la contundencia de la presión popular y el costo político a puertas del balotaje del 25 de octubre, el candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro modificó su postura inicial de rechazo y emitió su voto a favor de forma telemática desde Porto Alegre.

La maniobra fue calificada de oportunista y fue denunciada por senadores progresistas como Teresa Leitão, quien advirtió sobre la necesidad de mantenerse vigilantes para impedir que sectores neoliberales intenten revertir esta conquista obrera en el futuro.

Autor: teleSUR: lf - RR

Fuente: Agencias