León XIV continuará en Argentina su visita con agenda contrapuesta a la motosierra de Milei

La visita de León XIV a Argentina se interpreta como un reconocimiento a su antecesor Francisco y su legado, del que se considera continuador.

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El sumo pontífice llegará a la nación sudamericana tras intentos del Ejecutivo por limitar la concurrencia popular a las actividades previstas en su gira. Foto: Vatican News.


8 de noviembre de 2026 Hora: 11:39

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León XIV llegará este domingo a Argentina tras concretar el primer paso de su gira sudamericana en Uruguay. El perfil social de su periplo y la alta convocatoria popular demostrada en sus paradas anteriores, colocan a la administración de Javier Milei ante una visita de alto voltaje político.

Según el programa confirmado por la Conferencia Episcopal Argentina, el Sumo Pontífice aterrizará a las 16:30 del domingo 8 en el Aeroparque Jorge Newbery, en la Ciudad de Buenos Aires. Será el primer viaje pontificio al país desde la visita de san Juan Pablo II en 1987. Asimismo, la ocasión se inscribe en un contexto de tensión entre Milei y la jerarquía de la Iglesia católica.

La expectativa popular se traduce en un despliegue institucional que incluye feriados nacionales y regionales dispuestos por el Gobierno, con el objetivo de facilitar la participación de los fieles en los actos litúrgicos y protocolares.

En su recorrido incluye diferentes actividades protocolares, tributos a los padres de la nación sudamericana y desplazamientos hacia las ciudades de Córdoba y Luján. Entre los actos previstos ante del cierre, el sumo pontífice presidirá una vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles, de Córdoba, y visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires.

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Previendo las repercusiones de la visita, el Gobierno de Javier Milei se ha apresurado a aludir que el Papa es de todos los argentinos y que no corresponde politizar su presencia en el país. Esta línea institucional fue trazada por la hermana del mandatario, Karina Milei, quien encabezó la negociación con la Iglesia y los emisarios vaticanos, y fue reforzada luego por el secretario de Culto, Agustín Caulo, al definir el viaje como pastoral.

Detrás de estas consigna se solapa una relación tensa entre el discurso gubernamental y el mensaje defendido por el Santo Padre. Milei suele calificar de «robo y de aberración» a la justicia social, un principio central para León XIV.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Argentina cuestiona la política de ajustes desde marzo de 2024. Un análisis de la socióloga Sol Prieto, del CEIL-Conicet, contabilizó 44 documentos del Episcopado con referencias a políticas públicas entre enero de 2024 y septiembre de 2026. De ellos, 42 asumen una posición crítica.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, anticipó que el Papa encontrará “una Argentina herida”. El presidente del Episcopado, Marcelo Colombo, respondió a una ironía de Milei sobre quienes no llegan a fin de mes. Para Colombo, esa dificultad es un dato de la realidad y no requiere comprobación.

La tensión también se refleja en la organización. El Ejecutivo pretendía limitar la exposición del Pontífice a espacios de aforo reducido. Ante este intento de cortar el flujo popular al encuentro con León XIV, primó la postura vaticana de facilitar el mayor contacto posible con la gente, con misas en espacios abiertos.

Frente a ese escenario, dos actividades inquietan particularmente a la Casa Rosada, que intentó evitarlas sin éxito: el encuentro con el mundo del trabajo en la Universidad Católica, donde habrá dirigentes sindicales y de movimientos sociales, y la visita al Cottolengo Don Orione, en un área muy afectada por el ajuste. El Gobierno activó contactos para conocer las líneas centrales del discurso del Papa en el Palacio Libertad, ante el temor de que se filtre alguna crítica a la gestión.

La visita que abrirá este domingo tiene también un trasfondo difícil de ignorar. Permanece aún fresca en la memoria el desatino del representante libertario, quien calificó en el pasado a Francisco, oriundo de Argentina, como “representante del maligno en la tierra”. Este episodio quedó supuestamente zanjado tras el encuentro entre el propio Francisco y el presidente Milei en el Vaticano en febrero de 2024 que la Casa Rosada vendió al resto del mundo como un gesto de “reconciliación”.

No obstante, las previsiones políticamente sesgadas del jefe de Estado argentino no se quedaron detrás. Mientras el planeta conmemoró con consternación el deceso de su antecesor, el mileismo creyó ver en Robert Prevost una figura “con un perfil distinto” dispuesto a tomar distancia de la doctrina social y de defensa de los excluidos que Francisco asumió durante todo su pontificado. Estos cálculos fueron a pique luego de que León XIV se proclamara continuador de la misma.

Fue en ese escenario que la cancillería argentina puso en marcha la invitación oficial necesaria para que el Papa incluyera un viaje a la Argentina dentro de su agenda. Era así la forma de salvar el error anterior, pero a la vez de recomponer ciertos lazos con el catolicismo.

Este interés desconoce los esfuerzos de Jorge Bergoglio de cambiarle el perfil al episcopado argentino mediante el nombramiento de obispos y sacerdotes comprometidos con la justicia social, la dignidad de la persona y la defensa de los pobres y excluidos como parte inescindible de su labor evangelizadora.

Como consecuencia de ese ministerio, un nuevo perfil de los obispos fue ganando también espacio dentro de la estructura de la Conferencia Episcopal, posicionando a la iglesia y a su jerarquía en una antípoda en cuanto al diálogo con la sociedad y dejando atrás la marca conservadora que fue característica de la iglesia institucional durante muchos años.

Este legado explica como, frente a las políticas de ajuste implementadas por Milei y su equipo, comenzaran a alzarse voces de miembros de la jerarquía católica, manifestando su solidaridad con los reclamos de las personas con discapacidad, los trabajadores de la salud, de la universidad pública y en contra de la baja de edad de imputabilidad para los jóvenes o de la extranjerización de la tierra.

A partir de esto, Milei solo mantuvo la necesaria vinculación institucional con la jerarquía católica y nunca recibió formalmente a las autoridades de la Conferencia Episcopal.

Las preguntas acerca de qué dirá el Papa en Argentina y a qué temas se referirá comenzaron a responderse en Uruguay. León XIV habló en su primera parada de la preocupación por los suicidios y sobre la necesidad de que el Estado garantice salud para toda la población. Se refirió a los temas que los obispos locales le habían planteado como preocupación.

Tras estos posicionamientos, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, dijo que “de ninguna manera va a venir el Papa a hacer un comentario sobre la política local”. En contraposición, el obispo presidente de la Pastoral Social, Dante Braida, apuntó que León encontrará “una Argentina que padece necesidades y que busca el camino”.

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León XIV dejo sentadas en su primera parada en Uruguay temas que entran en curso de colisión con el discurso libertario. Foto: Vatican News.

De seguro, el Papa no ofrecerá soluciones, pero es inevitable, como en cualquier lugar del mundo que visite, trate de aportar, desde su condición de jefe de la Iglesia Católica, criterios para responder de la mejor manera a la realidad local. En cuanto a Argentina, esos aportes, que se conjugan en la llamada “doctrina social de la Iglesia”, tendrán como eje la búsqueda de la justicia, la opción por los pobres y los excluidos, recogido también en el lema de Francisco: “tierra, techo y trabajo”.

Autor: teleSUR - JML

Fuente: teleSUR - Página 12 - El Destape