Israel y la Doctrina Dahiya como estrategia militar de exterminio

La doctrina israelí que valora a las poblaciones consideradas enemigas como objetivos militares y reivindica el uso desproporcional de la fuerza.

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La Doctrina Dahiya de Israel. Exterminio masivo. Foto EFE


7 de octubre de 2025 Hora: 16:22

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El 7 de octubre del 2023, la resistencia palestina llevó a cabo la operación «Diluvio de Al Aqsa», una acción que el gobierno de Israel usó como pretexto para aplicar su plan de genocidio, en una escalada que tiene como objetivo el exterminio del pueblo palestino.

La extrema derecha, que accedió al gobierno de Israel con el liderazgo de Benjamín Netanyahu, profundizó con su acción militar los objetivos del sionismo, construyendo al mismo tiempo un relato del que varios medios de comunicación aliados, rápidamente se hicieron eco.

La narrativa oficial israelí es autorreferencial, tanto más cuanto el país ha ido virando en los últimos 20 años hacia un modelo militar-religioso en el que los fundamentalistas y ultranacionalistas judíos han ganado más peso del que tuvieron nunca desde 1948. Hoy son la base que sostiene a Netanyahu.

La actual Operación Espadas de Hierro (todas las campañas israelíes en Gaza tienen nombre) ha visto la aplicación a escala mucho mayor que en 2014 –cuando se vio un grado de destrucción pavoroso– de la llamada Doctrina Dahiya.

Esta doctrina implica una devastación máxima y que toma su nombre de los barrios chiíes del sur de Beirut bombardeados en 2006, en lo que los israelíes llaman la Segunda Guerra de Líbano, formulada por el general israelí Gadi Eizenkot.

En una entrevista con el periódico israelí Yedioth Ahronoth en 2008, aseguró que “lo que ocurrió en Dahiya en 2006 ocurrirá con cualquier pueblo desde el que se ataque a Israel. Aplicaremos una fuerza desproporcionada y causaremos una gran destrucción. Para nosotros, estos no son núcleos urbanos poblados por civiles. Son objetivos militares”.

 El excoronel Gabi Siboni expresó en un artículo en 2008: “Tras el inicio de las hostilidades, las fuerzas de defensa de Israel deben actuar de forma inmediata, decisiva y con fuerza desproporcionada. Esta respuesta buscará causar daño y castigar al enemigo hasta el punto de que este necesite afrontar una larga y costosa reconstrucción”.

El objetivo, añadía Siboni, será “reducir el tiempo de guerra al mínimo” y “dejar meridianamente claro que el Estado de Israel no aceptará intentos de subvertir la calma en sus fronteras”. Es decir, hacer pagar un precio tan alto —en vidas, infraestructuras, etcétera— a quien ataque a Israel que prefiera no hacerlo.

Varios líderes israelíes defienden esta política. El entonces primer ministro israelí, Ehud Ólmert, amenazó en febrero de 2009 con una “respuesta desproporcionada” a los lanzamientos de cohetes desde Gaza por parte de milicias palestinas.

Lo mismo expresó Benjamín Netanyahu, como respuesta al ataque de Hamás del pasado 7 de octubre. Durante los primeros días de bombardeos a Gaza, el portavoz militar israelí reconoció que el enfoque de las fuerzas israelíes era “causar daño, no ser precisos”. 

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La destrucción total no toma en cuenta daños colaterales. Foto EFE

Israel ha hecho uso habitual de la Doctrina Dahiya en las últimas décadas. La ha aplicado en la guerra de Líbano en 2006 y en las de Gaza en 2008-2009, 2012, 2014 o 2023, donde ha causado cientos de muertes civiles y una enorme destrucción.

También la usó en el sitio de Beirut, en 1982, durante su intervención en la guerra civil de Líbano (1975-1990). Israel arrasó la ciudad durante siete semanas hasta que expulsó a la Organización para la Liberación de Palestina.

Esos años representan la secuencia de las guerras y campañas militares israelíes en Gaza desde la llamada «desconexión» decidida por el gobierno de Ariel Sharon en 2005, una suerte de política de Apartheid como la utilizada en Sudáfrica.

La desconexión implicó la evacuación forzada o expulsión de colonos judíos y dejó la Franja como un espacio aislado por muros de hormigón, vallas y alambradas, y vigilado por cámaras, sistemas electrónicos, drones y fuerzas armadas. Un muro que Hamás logró sobrepasar el 7 de octubre de 2023.

Hace más de 20 años que comenzó la construcción del muro de Cisjordania y Jerusalén. La evacuación y el cierre de Gaza no fue sino la continuación de esa política de «separación». Muy pocos denunciaron que se trataba de una acción decisiva en un proceso de apartheid revigorizado.

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Vallados y muros levanta Israel en una suerte de nuevo Apartheid. Foto EFE

Con motivo de su comparecencia en la ONU, Netanyahu expresó en una improvisada conferencia de prensa:  “nuestros enemigos son sus enemigos, nos odian a todos por igual, quieren arrastrar al mundo moderno a la oscuridad del pasado, al fanatismo. Israel está luchando por todos ustedes«.

En su discurso, Netanyahu negó que Israel esté llevando adelante un genocidio y condenando a los palestinos a la hambruna; sostuvo que «Israel está adoptando más medidas para minimizar las bajas civiles que cualquier ejército en la historia”, a pesar de los reportes de la ONU.

 Citando un coeficiente entre combatientes y no combatientes muertos en el conflicto, aseguró que es “bajísimo, sobre todo si se considera que Gaza es una de las zonas más densamente pobladas de la tierra”.

Netanyahu cerró su discurso con unas duras palabras hacia los dirigentes occidentales que han reconocido el Estado Palestino; “No vamos a cometer un suicidio nacional porque ustedes no tienen las agallas de enfrentar a medios de comunicación hostiles que exigen nuestra sangre. Pueden rendirse ante la presión, pero Israel no lo hará”, sostuvo.

Por su parte, el representante permanente de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, dijo que el proyecto de resolución no promueve la ayuda humanitaria, sino que «la socava e ignora un sistema efectivo para servir a las agendas políticas» y agradeció a Estados Unidos «por estar del lado de la verdad, la justicia y la claridad moral».

Dijo que Israel ha demostrado repetidamente «que la presión militar es efectiva y que los rehenes están regresando a casa, ningún fracaso moral se interpondrá en nuestro camino. Los enviaremos a todos a casa».

Los expertos han afirmado que esta táctica constituye una grave violación del derecho internacional y que atacar infraestructura civil, independientemente de la justificación, constituye un crimen de guerra. Sin embargo, las autoridades israelíes insisten en que es una táctica de guerra legítima.

El hecho de que a Israel se le haya permitido perseguir la destrucción generalizada de vidas civiles como objetivo militar, primero en el Líbano, luego repetidamente en Gaza, y luego de nuevo en el Líbano, demuestra una actitud de desidia por parte de la comunidad internacional.

La «Doctrina Dahiya» parece haber sido aceptada por quienes lideran la comunidad internacional —los aliados y partidarios occidentales de Israel— como una vía legítima para lograr la estabilidad regional, poniendo por delante de la vida, sus intereses geopolíticos.

Los socios de Israel en Occidente siguen apoyando estos esfuerzos tanto material como ideológicamente. Incluso cuando las autoridades israelíes afirman escandalosamente que están «intensificando» sus esfuerzos bélicos para «desescalar», asienten con aprobación.

Autor: Telesur - Ricardo Pose - NH

Fuente: Agencias