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Soy Reportero
  • Un nuevo cerco se construye sobre nuestra América Latina
Fecha de publicación 28 junio 2016 - 11:23 AM

El viejo cerco.

 

Principios de la década del ´70, Argentina. El General Perón retornaba a su casa luego de más de 17 años de exilio, donde debió trasladarse de país en país por varias partes del mundo, a menudo escapando de intentos de asesinatos, viendo como su Patria Chica era devastada. Su mirada geopolítica amplia, digna de un gran estadista, le mostraba una América del Sur con nuevas corrientes antiimperialistas que ayudarían a llevar adelante su proyecto Nacional y Popular en la Argentina. Juan María Bordaberry en Uruguay (hasta su propio Golpe del ´73), Velazco Alvarado en Perú, Juan José Torres en Bolivia y Echeverría en México eran presidentes que coincidían con el General Perón en la necesidad de una política americanista para enfrentarse al imperialismo. En el extremo de esta posición se encontraban Allende en Chile, Torrijos en Panamá y Castro en Cuba, con quienes el mismísimo General había entablado una relación muy cercana.

Perón retornaba al país con la intención de dedicarse a la Unidad Latinoamericana junto con estos líderes nacionales, retomando aquella vieja idea del ABC que había comenzado a tejer con Ibáñez de Chile y Vargas en Brasil, y dejar la conducción del país en otras manos amigas. Los hechos que se fueron sucediendo en el terreno interno “obligaron” a Perón a ponerse al hombro una carga demasiado pesada para su avanzada edad y su debilitado estado de salud.

Por otro lado, la situación del frente exterior había cambiado drásticamente. El imperialismo yanqui había golpeado a los países vecinos, haciendo caer los gobiernos con tintes nacionalistas uno por uno. Roberto Perdía, militante de la Juventud Peronista y testigo de aquellos días recuerda:

“Casi no quedaba nada de ese Perón que – pocos meses antes- se imaginaba encabezando, desde la América del Sur, la liberación y unidad latinoamericanas (…) La correlación de fuerzas y perspectivas del Cono Sur, a comienzos del ’73, parecían darle la razón. Fue demasiado “casual” que todos los países del Cono Sur tuvieran, en tan poco tiempo, una evolución tan drástica y similar. Todo parece indicar que hubo una poderosa estrategia que empujaba en la dirección de poner fin a los intentos de avanzar en una mayor autonomía e independencia de los gobiernos y pueblos de la región. Así nos pareció también entonces. Desgraciadamente, el tiempo corroboró esta tesis. Años más tarde surgieron las evidencias sobre la intervención de la CIA estadounidense en el derrocamiento de Allende.”

Comenzaba a tejerse alrededor de la Argentina lo que algunos historiadores dieron en llamar un cerco o circulo de hierro, comandado directamente por los consorcios estadounidenses, operados principalmente por la CIA y las embajadas yanquis en los diferentes países. Argentina estaba rodeada por países al servicio del imperialismo, y el sueño de una Unión Latinoamericana volvía a quedar herido de muerte. Sobre el rol de los Estados Unidos, el propio General Perón dirá:

“Se equivocan los que afirman que respecto a Estados Unidos estamos viviendo un período de calma. ¿Y qué calma es esta cuando están realizando toda clase de actividades secretas, soborno de políticos y funcionarios gubernamentales, asesinatos políticos, actos de sabotaje, fomento del mercado negro y penetración en todas las esferas de la vida política, económica y social? (…) No estamos bien informados sobre las actividades del imperialismo en el derrocamiento de gobernantes democráticos de Brasil, Chile, Bolivia, Uruguay y otros países”.

La Doctrina Monroe de 1823, con su frase célebre “América para los Americanos”, se actualizaba en la Doctrina de la Seguridad Nacional y los golpes de estado con sus respectivas dictaduras que tiñeron de sangre nuestro suelo en la década del ´70 y ´80.

Un nuevo cerco.

En la actualidad, vuelve a llamarnos la atención como uno a uno de nuestros países son atacados por intereses foráneos. Luego de más de una década con gobiernos nacionales y populares, pareciera que el ojo del imperialismo vuelve a enfocarse en su “patrio trasero”. El nuevo cerco que se intenta entablar en la región tiene muchos aspectos similares a los anteriores, pero presenta también novedades que debemos observar.

La principal diferencia con respecto al cerco de la década del ´70 es la utilización de herramientas democráticas, principalmente las elecciones. . A pesar de algunas excepciones (Venezuela 2002 o Ecuador 2010) hay un consenso casi unánime sobre la necesidad de dirimir las cuestiones en las urnas democráticamente. Las otras herramientas democráticas que se utilizan son los llamados “golpes blandos”, que fueron utilizadas en Honduras para destituir al Presidente Manuel Zelaya en 2009, en Paraguay para destituir a Fernando Lugo en el año 2012, y más recientemente en el impeachment a Dilma Roussef en Brasil.

El consenso en el ala derechista de América también viene en las diferentes herramientas a utilizar para sustituir a los gobiernos Nacionales que tuvieron lugar en esta última década. Las dos principales herramientas son los Medios de Comunicación y la Corporación Judicial, con la sombra de los Servicios de Inteligencia locales y externos jugando fuertemente. Ambos sectores fueron invadidos por estructuras al servicio del poder económico desde el anterior cerco de la década del ´70 hasta entrado el Siglo XXI, ya que la propiedad de los medios y la perpetuidad de los cargos en el Poder Judicial así lo permiten. Monopolios mediáticos que instalan agenda e influyen en la opinión pública, y Jueces que toman el guante y accionan en función de dichos intereses. Esta combinación se traduce en la democracia mediatizada en la que vivimos hoy.

Por otro lado el discurso de dicho sector que quiere retomar el poder político en la región gira en torno a dos aspectos. Por un lado un reconocimiento a ciertos derechos adquiridos en estos últimos años, avances en materia social y apertura a nuevos sectores de la sociedad. Por el otro lado su discurso gira en torno al cuidado de la institucionalidad, tildando de autoritarios a los Gobiernos nacionales y con la corrupción como su principal flagelo.

Las operaciones políticas, económicas, mediáticas y judiciales sobre los procesos políticos que en esta última década gobernaron mayoritariamente la región están a la vista de todos. Los resultados electorales que se vienen dando en los últimos tiempos nos marcan que, amen de errores y marchas – contramarchas de dicho proceso, un nuevo tiempo político aparece en el horizonte de la región. "El viejo país quiere regresar y todo lo van a politizar. Ustedes a seguir confiando en su gobierno, tenemos que sacrificarnos mucho más; por ese viejo país que quiere regresar, por esa politiquería, probablemente nos tengamos que ver muchas veces en esta plaza" dijo Rafael Correa el pasado 10 de Febrero.
 

Actualidad, perspectiva y futuro.

Los dos países más importantes del Cono Sur, Argentina y Brasil, gobernados por partidos de derecha; Venezuela en una situación económica y social complicada, víctima de una guerra sucia por parte de Estados Unidos, con una dura derrota parlamentaria en Diciembre de 2015; la derrota a principio de año de Evo Morales, quien no pudo lograr una mayoría en un referendo cuyo objetivo era habilitarlo para una nueva re-elección; Ecuador sufriendo ataques y operaciones que cada día se van haciendo más duras, son señales de un cambio de época en la región.

Pero esta nueva realidad que se nos aparece adversa, nos encuentra en una situación distinta. Obvio que duele perder, obvio que duele ver vulnerados nuestros derechos, obvio que duele ver a quienes vienen saqueando desde hace 500 años estas tierras otra vez comandando el robo organizado. Pero tenemos que ser lo suficientemente inteligentes para analizar esta situación y elegir nuevas estrategias que nos lleven nuevamente al Poder. Tenemos que hacer una autocritica para analizar los limites que tuvimos, observar los errores económicos y políticos que hayamos cometido, pero principalmente cuidar y proteger todo el caudal simbólico, social y organizativo que supimos construir.

Siguiendo este análisis, concluimos con unos fragmentos textuales del profundo y clarificador análisis que Álvaro García Linera hiciese luego de la derrota electoral en Bolivia, denominado Derrotas y Victorias:

“Que en 10 años el 20% de la población boliviana haya pasado de la extrema pobreza a la clase media es un hecho de justicia y un récord de ascenso social, pero también de desclasamiento y reenclasamiento social, que modifica toda la arquitectura de las clases sociales en Bolivia. Si a ello sumamos que en la misma década de oro la diferencia entre los más ricos y los más pobres se redujo de 128 a 39 veces, ( ... )  nos referimos a que la composición boliviana de clases sociales se ha reconfigurado y, con ello, las sensibilidades colectivas, o lo que Antonio Gramsci llama el sentido común, el modo de organizar y recepcionar el mundo, es distinto al que prevalecía a inicios del siglo XXI.

(...) Estamos, por tanto, no solo ante una nueva estructura de clases, sino también ante nuevos marcos culturales de movilización y de percepción del mundo. Por todo ello, la convocatoria del sindicato o de la comunidad convertida en capital electoral en 2005 o en 2009, que irradió a sectores de la sociedad civil individuada, hoy no son suficientes para producir el mismo efecto electoral. Sin duda, el mundo sindical obrero, campesino- indígena y vecinal pobre continúa siendo el bastión más sólido y leal del proceso de cambio (...) pero ya no tiene el mismo efecto irradiador de antes. (...) Como gobierno revolucionario habíamos ayudado a cambiar al mundo; sin embargo, en la acción electoral, en una parte de nuestras acciones, seguíamos aún actuando como si el mundo no hubiera cambiado. Acudimos a medios de movilización y de información insuficientes para la nueva estructura social de clases y, en algunas ocasiones, empleamos marcos interpretativos del mundo que ya no correspondían al actual momento social.

García Linera, Álvaro. Derrotas y Victorias. 2016

Galasso, Norberto. Perón. Tomo II. Exilio, resistencia, retorno y muerte (1955 – 1974). Buenos Aires. Editorial Ediciones Colihue, año 2005.  p. 1238 y 1262.

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