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Fecha de publicación 30 abril 2016 - 11:43 AM

(El próximo 19 de mayo (de 2016) este artículo cumplirá 65 años de haber sido publicado y, hoy como ayer, sigue siendo relevante y actual, en el acontecer social y político, de nuestros pueblos latinoamericanos).

Conceptos sobre algunos aspectos –olvidados– de la verdadera obra de Martí

Escribe Jorge Zúñiga Aguilar.

Puntarenas, Costa Rica, 19 de mayo de 1952

Los grandes hombres, los grandes patriotas, surgen como necesidad viviente de una época determinada. Así surgió Washington en momentos en que Norteamérica se veía agobiada por el Imperio Inglés;  así tuvimos nuestro máximo exponente de patriotismo en la humilde figura de Juan Santamaría, cuando nuestro país se vio invadido por los filibusteros norteamericanos, en 1856. Así surgió Bolívar y así surgió Martí en la lucha por la libertad e independencia de Cuba y Puerto Rico, y en lo más amplio de ello por la independencia de América.

Martí fue el patriota de Cuba por excelencia, Martí el gran patriota de América, el hombre que en el ejemplo de su heroica lid inspirará el anhelo de libertad a todos los pueblos latinoamericanos, aún dormidos en la oscuridad de una vida semicolonial; a la par de Bolívar, muy junto a él en ideales, los dos en franca cruzada redentora. Cuba fue su patria natal por la que ofrendó su vida; América la gran patria suya, la de todos, robada de su santa paz, oprimida y desgarrada por España.

En la opresión ominosa de su amada isla contemplaba lo más duro de los sufrimientos padecidos por todos los pueblos latinoamericanos durante el coloniaje español. Parecía que en aquella isla se habían concentrado el atropello y la humillación; y así pensaba y sentía a Puerto Rico, hermanas las dos, sufridas y escarnecidas.

Martí fue de esos hombres que saben comprender las vicisitudes y errores de la época en que viven, que no se amoldan a ella ciegamente y que observan por dónde despunta para la nación y para el mundo la aurora de una nueva vida; de la vida sin opresores de ninguna clase, -ni extranjeros ni de la propia patria-; de los hombres que saben leer el futuro de la sociedad, en la misma sucesión de los hechos históricos y en los problemas y convulsiones de la vida presente.

Nos lo enseña claramente cuando escribía en el órgano de prensa de los exiliados cubanos, en 1894, en “PATRIA”:

“LA REPUBLICA EN PUERTO RICO COMO EN CUBA, NO SERÁ EL PREDOMINIO INJUSTO DE UNA CLASE DE CUBANOS SOBRE LAS DEMÁS, SINO EL EQUILIBRIO ABIERTO Y SINCERO DE TODAS LAS FUERZAS REALES DEL PAÍS, Y DEL PENSAMIENTO Y DESEOS LIBRES DE LOS CUBANOS TODOS. AMAMOS LA LIBERTAD, PORQUE EN ELLA VEMOS LAS VERDAD. MORIREMOS POR LAS LIBERTAD VERDADERA; NO POR LA LIBERTAD QUE SIRVE DE PRETEXTO PARA MANTENER A UNOS HOMBRES EN EL GOCE EXCESIVO, Y A OTROS EN LE DOLOR INNECESARIO.”

Y como aguzando más su mirada para escrutar el futuro de estos pueblos, nos predice la explotación, que la nación más poderosa de América realiza ahora sobre las naciones débiles de Latinoamérica: de Puerto Rico, que es por desdicha colonia suya, y de Cuba que su suelo fértil produce azúcar para los monopolios más fantásticos de la época presente; de cada una de nuestras naciones sustraídas de sus riquezas naturales -que de continuar- quedarán reducidas a escombros -no más- para las generaciones venideras. Nos predice el uso que de las Antillas y nuestros territorios pretende hacer ahora, en la loca aventura por el predomino del mundo. Sobre todo esto apuntaba, también en “PATRIA”, con clarividencia asombrosa, quizás por lo ya experimentado, por lo que ya había sentido y palpado, por lo que ya resentía de esa gran nación, que ofrecía su ayuda para la independencia de su patria a cambio de una forma “moderna” de coloniaje o semi-independencia:

"EN EL FIEL DE AMÉRICA ESTÁN LAS ANTILLAS, QUE SERÍAN, SI ESCLAVAS, MERO PONTÓN DE LA GUERRA DE UNA REPÚBLICA IMPERIAL CONTRA EL MUNDO COLOSO Y SUPERIOR QUE SE PREPARA YA A NEGARLE EL PODER, -MERO FORTÍN DE LA ROMA AMERICANA- Y SI LIBRES, Y DIGNOS DE SERLO POR EL ORDEN DE LA LIBERTAD EQUITATIVA Y TRABAJADORA, -SERÍAN EN EL CONTINENTE LA GARANTÍA DEL EQUILIBRIO, LA DE LA INDEPENDENCIA DE LA AMÉRICA ESPAÑOLA AÚN AMENAZADA Y LA DEL HONOR DE LA REPÚBLICA DEL NORTE, QUE EN EL DESARROLLO DE SU TERRITORIO -POR DESDICHA YA FEUDAL, Y REPARTIDO EN SECCIONES HOSTILES- HALLARÁ MÁS SEGURA GRANDEZA EN LA INNOBLE CONQUISTA DE SUS VECINOS MENORES, Y EN LA PELEA INHUMANA QUE CON LA POSESIÓN DE ELLAS ABRIRÍA CONTRA LAS POTENCIAS DEL ORBE POR EL PREDOMINIO DEL MUNDO."

“...MUCHO MENOS TENDRÁN LOS ESPAÑOLES QUE TEMER DE LOS CUBANOS PIADOSOS QUE DE LOS NORTEAMERICANOS ARROLLADORES Y RAPACES, DE LOS NORTEAMERICANOS A QUIENES ECHAN SOBRE LA PRESA FÁCIL DE LOS PUEBLOS DÉBILES, LA CODICIA Y MAL DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA, QUE VIENEN DE SU REPARTO DESIGUAL EN LA TIERRA PROPIA”.

Estos párrafos encierran lo más profundo de los ideales de Martí, encierran el verdadero sentido de su obra, lo que por desdicha se ha puesto en el olvido.

Por su heroica lucha patriótica realizada en pro de la independencia de Cuba y Puerto Rico, por su clara visión de la época futura, por todo ese caudal inmenso de su obra que se verterá arrollador sobre las mentes de los pueblos americanos; por todo esto, Martí es el gran patriota de América, el ejemplo vivo y fecundo que debemos imitar por la verdadera libertad de nuestra patrias, “no por la libertad -como nos enseña él- que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo y a otros en el dolor innecesario”. Este es el legado de Martí, el legado de patriotismo que debemos conservar y aprovechar; mandato que las juventudes de América, fervorosamente debemos acoger, hasta ver libres y verdaderamente independientes a todas nuestras patrias.

Puntarenas, Costa Rica, 19 de mayo de 1952.

Jorge Alfonso Zúñiga Aguilar



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