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Soy Reportero
  • Los Estados frente al Neocolonialismo y al Neoliberalismo
Fecha de publicación 12 julio 2017 - 11:19 PM

Desde que se les permitió tener rienda suelta en la acumulación de capital y poder empezaron a poner de rehenes a Estados enteros y a impedir que intervengan en sus festines en donde se comen a los débiles.
Es necesario replantearnos las razones de ser del Estado.
El Estado en la naturaleza es una esfera artificial creada por el hombre, el Estado como estructura es una burbuja protectora que dentro de sí misma constituye un estado de excepción a todos los peligros naturales externos hacia el hombre. El Estado es un estado de excepción dentro de la naturaleza creado por el hombre.
Fuera del Estado básicamente rige lo que llamamos "la ley de la selva", la ley del más fuerte, en donde el hombre además de estar a merced de los peligros naturales también está a merced de sus instintos y egoísmos.
El hombre es un ser social y crea Estados hasta de forma inconsciente, unos más notorios que otros, con mayores o menores estructuras y hermetismos porque sabe que necesita de la unión con su gente y una organización social para sobrevivir.
En tiempo antiguos el que era excluido de la tribu estaba básicamente condenado a morir, el interés que primaba era el interés colectivo, quien se apartaba de este no tenía futuro más allá de las estructuras sociales que lo protegían, ya sea de los peligros de la naturaleza (selvas, desiertos, vientos, catástrofes naturales, animales feroces etc), ya sea de otros seres humanos.
Esa era nuestra necesidad y esencia, la colectividad. Y lo continúa siendo, pero en un estado debilitado. El individuo particular, a causa de nada más que su interés individual, apoyado por un discurso que demandaba libertades individuales que le permitían el egoísmo sin que como consecuencia de ello termine siendo excluido de la sociedad, empezó a apoderarse de los medios de producción, de los recursos naturales y por consiguiente a limitar las oportunidades de los demás individuos, obligándolos a dejarse explotar para poder subsistir.
Nunca se le impusieron limites a la acumulación de capital y poder a estos individuos que se apartaban del interés general. 
El discurso estaba bien dicho, pero mal dirigido, las libertades de cada uno terminan cuando empiezan las del otro, nuestros derechos van hasta donde empiezan los de la colectividad. 

Desde entonces debilitar Estados por donde pasaban siempre fue su mayor negocio.
Desde entonces empezaron a apoderarse de TODO, de los medios de comunicación, de los recursos naturales, del petroleo, agua, alimentos, de los recursos humanos transformándolos en mercancías, la educación, la medicina, la salud, las artes, desvirtuando todo a sus anchas."Ya no valen los sentimientos nobles, los principios, los valores, el honor, la dignidad, ahora nada más lo que vale es el lucro".
Lograron suplantar el interés general por sus intereses particulares de unos pocos, y así con Estados zombies a merced los impulsan a guerras ilegítimas para debilitar a más Estados y someterlos a su sistema, más allá de inventar guerras también logran contaminar el planeta, extinguir especies, enfermar y matar por doquier.
La desigualdad pasó a ser la regla dentro de Estados que deberían velar por el interés de los más vulnerables, la esfera protectora de la que se habló al principio se pinchó, ya no sirve, el estado de excepción al egoísmo humano, a la ley de la selva, ya no existe, y en muchos casos ni siquiera logra ser garantía frente a los peligros de la naturaleza.

Necesitamos replantearnos las razones de ser del Estado. Entender que el Estado somos nosotros con estructuras que por esencia deben organizarse acorde a nuestros intereses, que el pueblo organizado es el único que puede salvar al pueblo y que sin un Estado fortalecido, con instituciones fuertes nuestro futuro será oscuro.

El destino de la Humanidad debe estar en la mano de los pueblos y no en el interés egoísta de unos pocos.

Es importante saber, que el objetivo último del privado es eliminar por completo al Estado y suplantarlo por estructuras corporativas creadas por ellos mismos, crear un nuevo orden mundial, el orden mediante el cual las corporaciones sustituirán a los Estados. Y desde entonces ya no habrá marcha atrás.

 

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