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  • LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES NOS BENEFICIA A TODOS.
Fecha de publicación 11 julio 2016 - 11:07 AM

El había nacido en un humilde hogar de la ciudad de Braunschweig, Alemania en el seno de una humilde familia. Su madre era analfabeta y su padre jardinero. El era un niño obediente y respetuoso, y siendo muy pequeño aprendió a leer e hizo sus primeros números con una mínima ayuda de su padre.

En el año 1784 cuando con 7 años ingresó a la escuela. Eran épocas de maestros estrictos y los castigos corporales eran moneda corriente. El maestro Büttner le ayudó a corregir su lecto-escritura y a adquirir sus conocimientos básicos de matemática. Cuando el tenía 9 años, Büttner le dio a sus alumnos la tarea de sumar todos los números del uno al cien. Practicarían así la suma y le dejarían bastante tiempo libre a su maestro. Sin embargo, en pocos minutos el alumno dijo ante el asombro de Büttner:  “el resultado es cinco mil cincuenta”.  El maestro no lo podía creer, y le pidió al niño que le explicara como había llegado a ese resultado. 

El alumno, aún dubitativo por temor a haberse equivocado, le explico: cien mas uno da ciento uno, noventa y nueve mas dos también suma ciento uno, como así también noventa y ocho mas tres, noventa y siete mas cuatro y así sucesivamente hasta llegar a cincuenta y dos mas cuarenta y nueve y a cincuenta y uno mas cincuenta. Siempre da ciento uno, así que cincuenta veces ciento uno da cinco mil cincuenta. 

El niño con ese asombroso poder de razonamiento se llamaba Carl Friedrich Gauss. 

El maestro le dio entonces al niño Gauss un libro de matemática avanzada y más tarde mandó a su ayudante a hablar con su padre para pedirle que le permitiera a su hijo concurrir adicionalmente tres tardes por semana a la escuela, para estudiar matemática. 

Los progresos fueron tan importantes que debieron solicitarle nuevamente al padre que le permitiera a Gauss asistir a la escuela secundaria, (Gymnasium), no accesible para cualquiera en aquellos tiempos. Ingresó entonces al “Colegium Carolinum”.

Allí tenía también un desempeño descollante, lo que animó a sus maestros a llevar a ese prodigio a una audiencia con el duque de Braunschweig, quién le otorgó a Gauss una beca para que completase sus estudios en la Universidad de Göttingen, a donde asistió tres años. 

En 1801 a la edad de 24 años publicó su su obra máxima, el tratado “Disquisiciones  Aritméticas”. Gauss es considerado uno de los pilares indiscutibles de la ciencia. 

Sin embargo, sus contribuciones en el campo de la matemática, la estadística, geometría diferencial, álgebra, electricidad, geodesia, magnetismo, astronomía, etc. no hubieran sido posibles, si no hubiera tenido la suerte de entrar en esa “sucesión de eventos afortunados” que le permitieron acceder a la escuela secundaria y a la universidad. 

Posiblemente, gracias a sus innatas condiciones intelectuales y aún sin estudios, Gauss hubiera llegado a ser quizás un exitoso comerciante o empresario de la jardinería, pero de esta forma no hubiera contribuido a la humanidad como lo hizo. 

Cabe entonces preguntarse: Cuantos Gauss habrá habido en la historia que no pudieron acceder al estudio?, Cuantas contribuciones perdió la humanidad por no haber dado a esos Gauss la oportunidad de desarrollarse?. Esas oportunidades deben dejarse libradas a la visión y buena voluntad de algunos, como fue para Gauss el duque de Braunschweig?. 

Parece entonces importante preguntarnos cuales serían los mecanismos que deberían establecerse, para que la sociedad pueda allanar el camino que proporcione igualdad de oportunidades a todos, a través de lo cual se mejorarían las chances de que los potenciales “Gauss” puedan desarrollar sus aptitudes.

Lamentablemente todos somos iguales solo hasta el momento del nacimiento. Algunos nacen entre algodones y otros entre espinas, y esa diferencia se traduce en la posibilidad de la obtención de futuras oportunidades. La crianza, el amor del hogar, la alimentación, la educación, el acceso a la salud son condicionantes enormes en el futuro de la persona. Sin embargo, cada uno nace con distintas aptitudes físicas, de inteligencia, memoria, etc.

Asi como las aptitudes físicas se desarrollan y modelan a través del deporte o la danza, la inteligencia se desarrolla y se modela a través del estudio. Esas posibilidades de desarrollo y modelado de las aptitudes se maximizan impulsando la igualdad de oportunidades para todos, porque es toda la sociedad la que se beneficia con ello.

Los gobiernos progresistas de Latinoamérica de los últimos 15 años, han trabajado mucho sobre este tema. En Argentina, particularmente, se registró un progreso singular: Hay Más de 50 Universidades Nacionales totalmente gratuitas, de las cuales 14 fueron creadas entre 2003 y 2015. Para tener una clara idea de la dimensión del esfuerzo realizado, el presupuestario  para la universidades se incrementó, solo entre 2006 y 2011 el 322%.  Si comparamos el incremento presupuestario con el PBI, vemos que el presupuesto paso de ser un 0,5% del PBI en 2003 a un1,02% en 2014, lo que puede parecer poco si no se considera que en ese período el PBI se duplicó, por lo que si se analiza el aumento presupuestario en valor absoluto, llegamos a un impresionante 2.025,87% de aumento, tal cual se consigna en el estudio “Democratización de la educación e incremento de la matrícula” al que se puede acceder en http://abcenlinea.com.ar/democratizacion-de-la-educacion-e-incremento-de-la-matricula/.

Pero no solo se invirtió en Universidades. Mientras entre 1989 y 1999, (Gobierno de Carlos Menem), se construyeron an Argentina solo 7 nuevas escuelas, y entre 2000 y 2002 ninguna, entre 2033 y 2014 se construyeron o se renovaron 2.128 unidades, con un total de 10.258 aulas, incluyendo escuelas para los niveles Inicial, Primario, Medio Técnica, Artística y Agraria, Especial e Institutos de Formación Docente.

La igualdad de oportunidades tiene relación directa con la disminución de la brecha que existe entre los pobres y los ricos. Esa brecha se expresa en el indice de Gini, en cuya escala el 0 expresa igualdad total, y el 100 desigualdad absoluta. El Banco Mundial calcula este índice para casi todos los países, y muestra para Argentina una impresionante evolución desde el año 2002 donde el índice era 53,8  hasta el año 2013 cuando el índice se redujo a 42,3. Una baja de mas de 11 puntos en 11 años. 

Argentina, junto a Uruguay es el país con el más bajo ídice de Gini de Sud América. http://datos.bancomundial.org/indicator/SI.POV.GINI?locations=AR

Sin embargo con el advenimiento renovado de las corrientes neoliberales en Sudamérica, vuelve a peligrar la igualdad de oportunidades como consecuencia directa de la desigualdad que causan la pobreza, como producto de la caída del salario real, y la desocupación. 

Según la el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, en los primeros meses de 2016 se generaron en Argentina 1millón 400 mil nuevos pobres, lo que habla a las claras de la magnitud del deterioro que se está produciendo.

No debe escapar a nuestro razonamiento que los gobiernos neoliberales, aprovechan el trabajo de esos “elementos de desigualdad” para la generación de riqueza, y que no es conveniente, para ese esquema de pensamiento, cualquier política que pretenda igualar artificialmente las desigualdades, que consideran “naturales del hombre”. Para ellos solo sería el “derrame” de la riqueza, generada a partir del “aprovechamiento de la pobreza”, lo que permitiría que esas desigualdades disminuyeran: Solo aquellos tocados con la varita mágica de ese “derrame”, y cuyo desempeño fuera meritorio, serían los que tendrían “permiso” para comenzar a abandonar la situación de pobreza y desigualdad y alcanzarían el reconocimiento de la comunidad, sin el cual permanecen social y psicológicamente discriminado.

Los esquemas de ayuda a la lucha contra la pobreza, como los planes sociales y ayuda alimentaria chocan, según esta línea de pensamiento, con los propios principios del neoliberalismo quien considera, (pero no puede confesar), que la “limosna”, en cualquiera de sus forma, va en contra de la idea de la “meritocracia” que intentan imponer. 

No necesitamos mirar solo a Latinoamérica para llegar a comprender si podemos o no, esperar progreso e inclusión social el “derrame” de riqueza de arriba hacia abajo. 

En el el libro ¨Wohlstand für alle - Die Zukunft des Kapitalismus¨ (bienestar para todos- El futuro del capitalismo) de editorial Suhrkamp, el autor Thomas Strobl al referirse a los resultados de la “Economía Social de Mercado” en Alemania comenta lo siguiente:

“El padre de la Economía Social de Mercado, Ludwig Erhards decía que La política debe ocuparse solamente de promover el crecimiento de “la cocina” , para que cada vez haya para cada alemán una porción de “comida” más grande.

Sin embargo, continua Strobl, y a pesar de que en los últimos 10 años, (de 2000 a 2010), la economía creció como nunca antes, el crecimiento del producto bruto ha ido a parar a las ganancias empresarias y a la generación de capital, mientras que para los trabajadores los salarios reales se estancaron.

Los más ricos, que son diez por ciento de la población, poseen el 60% de la riqueza, y si agregamos el 10% siguiente, se llevan el 80%. 

Esta enorme concentración de riqueza en pocos, contrasta con los magros resultados para la mitad del pueblo alemán que no poseen casi ningún patrimonio.

Muchos que miran a Alemania como ejemplo de bienestar se deben asombrar, seguramente, con esta información que suministra Strobl, que es una prueba del fracaso de la idea del “derrame”. 

Aunque la riqueza crezca como nunca, ese “derrame” de riqueza hacia los que menos tienen no se produce, básicamente por el egoísmo de los ricos, que acumulan cada vez mas fortuna, e impulsan y elaboran mecanismos de evasión impositiva, que impiden también que llegue algo de esa riqueza al resto de la sociedad a través de la aplicación social del producido por los impuestos que deberían pagar y no pagan.

Con el absurdo objetivo de mantener el gasto fiscal al mínimo como paradigma de un estado eficiente, en Alemania se ha deteriorado notablemente, por ejemplo, la infraestructura vial y ferroviaria, según lo consignado en el diario alemán Die Welt, (mayo de 2013), en el artículo titulado “Das unfassbare deutsche Infrastruktur Desaster”,(El increíble desastre de la infraestructura alemana) http://www.welt.de/wirtschaft/article116088153/Das-unfassbare-deutsche-Infrastruktur-Desaster.html

Cabe entonces preguntarse porqué podemos creer que en Argentina y en otros países de la región, puede funcionar un esquema económico que no funcionó ni siquiera en Alemania.

La lucha contra la pobreza, la instrumentación de políticas que promuevan la producción nacional, y por lo tanto el empleo y el consumo, son aspectos que deben ser manejados irrenunciablemente por el estado, porque es este el único contrapeso posible que puede poner límites al egoismo que impide “el derrame” de riqueza a los que menos tienen, para que estos puedan acceder por lo menos a un trabajo digno, buena educación gratuita y a un sistema de salud adecuado al nuestro siglo. 

Esas políticas sin embargo chocan indefectiblemente con la monolítica oposición de los poderosos y los medios de comunicación. Noam Chomsky en su libro “Ilusiones Necesarias”, describe muy bien la reacción que producen las políticas inclusivas: ¨…Es necesario asegurar que los dueños del país estén contentos; de otro modo, todos sufrirán, ya que estos controlan la inversión y determinan qué se produce y distribuye y que beneficios se filtrarán hasta quienes se alquilan a los propietarios, cuando pueden. Para la gente sin hogar de la calle, por tanto, la principal prioridad ha de asegurar que quienes habitan en los palacios estén razonablemente satisfechos”.

Para asegurar que las políticas de inclusión perduren en el tiempo e impedir que sus efectos puedan ser eliminados de un plumazo, como ocurre hoy en Argentina, sería necesario refundar los principios de los países mediante reformas constitucionales que garanticen esos derechos. 

Caso contrario, y gracias a la influencia de la prensa “libre”, (cuya libertad usan solamente para la protección de sus intereses y los de sus aliados), se repetirán los ciclos de pequeños pasos de avance y grandes de retroceso. 

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Argentina
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