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  • “El Periodista sin título”
Fecha de publicación 17 mayo 2017 - 09:32 AM

“El Periodista sin título”

© Pablo Virgili Benitez (Escritor. Periodista apasionado, pero sin título, o sea autodidacta)

*Para Jhosselyn Yadira, por ser la fuente de inspiración de éste artículo.

La mañana dominical pintaba nostálgica. Recién había terminado de chatear con mi mamá para felicitarla en su día y verla aunque sea a través de la pantalla del celular, para, de alguna forma, acortar la distancia y el océano que nos separa. Puse a todo volumen a Michael Jackson, así animaba con su música el silencio y la soledad que me acompañaban en la casa. Un sonido característico interrumpió el bullicio y mi baile al compás del ya épico Billie Jean del rey del pop, era la notificación de un “me gusta” a una de mis publicaciones en Instagram. Me sorprendió aquel sonidillo, porque un tipo como yo,  no pasa del “me gusta” propio en todas sus redes sociales juntas. Intenté probar suerte y activé mi mensajería con un _Hola, que tal como estás_, al instante respondió: _Hola, bien y tú. Déjame decirte que escribes muy bonito._ Fiel a mi modestia respondí: _Ni tanto, pero gracias por tu linda opinión._

De ahí siguió la charla, bien amena debo decir. Me contó que anda algo estresada porque debe entregar los avances de su tesis en dos meses a su tutora -que la conozco-, pero aún no acaba. En ese momento caí en la cuenta de que la había visto de pasada en los pasillos de la Facultad de Comunicación que hace algunos meses atrás transité. El diálogo prosiguió: _Ya no estoy en la Universidad_ le dije. _ En serio, que pena. Por lo que he visto y leído te encanta el periodismo._ respondió. _Me fascina_ dije yo.

El mejor oficio del mundo según Gabriel García Márquez, pero en la actualidad el más mísero, el peor pagado (por una crónica o un reportaje se pagan solo $50 dólares como promedio en Latinoamérica, según ROBERTO HERRSCHER en una investigación para The New York Times publicada en el prestigioso diario hace pocos días); y ni que decir el de escritor. Sin anestesia y con mi defectuosa honestidad le reflejé mi opinión.

_Es cierto, y en Ecuador se hace muy poco periodismo de verdad. Aquí solo se hace Relaciones Públicas, como dijo una vez la profe Y…_ manifestó.

No voy a negar que concuerdo con esa afirmación, pero siendo menos radical puedo decir que aun en Ecuador se hace periodismo, poco pero se hace.

Y es que el periodismo atraviesa por su mayor crisis a nivel mundial, no solo en Ecuador, y no es por el auge de las redes sociales y el mundo virtual, sino por el abandono de que ha sido víctima por parte de sus mismos practicantes.

Y ese abandono viene dado, por la anulación completa por parte de los periodistas de lo que yo he llamado como el abc del periodismo: veracidad, neutralidad e imparcialidad. Esas tres premisas son imprescindibles en el periodismo, y al periodista que le sobra una, le faltan las otras dos o si no le faltan todas y así se va haciendo el círculo vicioso que desgarra al mejor oficio del mundo.

_Me gusta el periodismo, lo he hecho, pero no me gusta que los periodistas se conviertan en marionetas de los medios._ refirió.

Y a mí tampoco me agrada que pase eso, porque como mismo debe primar en una democracia la libertad de pensamiento y expresión, igualmente debe hacerlo en el periodismo. Pero los periodistas lamentablemente pasan a ser -como bien dijo mi amiga- marionetas de los medios, porque a su vez los medios son marionetas del poder. Los mal llamados “medios públicos” responden a los intereses del Gobierno de turno, y los mal llamados “medios independientes” responden a los intereses de la oligarquía y la clase pudiente, o sino a los empresarios que les pagan por publicidad. Entonces te preguntas: ¿quién responde a la ciudadanía?, fácil: nadie.

El periodismo agoniza, y lucha por no caer en un coma sin regreso, ni necesitar de resucitación cardiopulmonar que conlleve a evitar su desaparición fatal.

_Creo que falta mucho para que eso pase. Todavía hay grandes promesas para el periodismo. Tú por ejemplo. Lo digo porque se necesitan personas apasionadas en su profesión para salvar el periodismo como bien dices_ me expresó.

Sonreí asombrado, le agradecí y una vez más siendo modesto le dije que no creía ser esa promesa tan anhelada que necesita el periodismo. Ya no estoy en la Academia, donde quizás aprendería todo lo necesario para rescatar de la muerte al periodismo, pero no importa. Puedo rescatarlo a mi manera, siendo autodidacta, aprendiendo de la calle, de la gente, que son la mejor escuela. Estoy dispuesto a hacer ese sacrificio, de alguna manera contribuir con un granito de arena para que el Periodismo no desaparezca, a lo mejor no cambiaré el mundo, pero si contribuiré a hacerlo un mejor lugar donde vivir. Siempre bajo las premisas de que para ser un verdadero periodista hay que ser veraz, neutral e imparcial, lo demás llega solo.

Estoy dispuesto a hacer ese sacrificio por todos, por ella que sin conocerme en persona confía en mí para salvar al mejor oficio del mundo, tal vez oyó algún que otro comentario de mí en la Facultad, sea bueno o malo, lo mismo da, pero cuando alguien forja de ti una tan linda opinión por algo será. Y sí, estoy dispuesto a sacrificarme por salvar el periodismo, sin importar si tengo que pasar hambre o frío. Así que si me ven por ahí con mi celular tirando fotos, con mi agenda tomando notas, con mi grabadora escuchando a la gente, no se asombren ni me llamen loco, solo piensen que soy alguien que por cumplir un sueño apasionado pasará a la historia con el sobrenombre de El periodista sin título

Texto y Foto: © Pablo Virgili Benitez

Blog del autor: © www.escribiendopuntonet.blogspot.com

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