En imágenes: reclamo popular planta cara a la brutalidad policial en Francia
La jornada de este sábado adquiere mayor dimensión tras la visita presidente Macron a Bruselas para discutir la «ayuda» a Ucrania.
El despliegue de los uniformados deja, hasta el momento, un balance de decenas de detenciones y situaciones de extrema tensión por el bloqueo de calles y el uso indiscriminado de gases lacrimógenos. Foto: teleSUR.
17 de octubre de 2026 Hora: 11:11
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Una nueva y masiva jornada de movilizaciones sacude este fin de semana a distintas ciudades francesas, en un momento de alta tensión social impulsado por el descontento ante el incremento en el costo de vida, los recortes presupuestarios y las deficiencias en el sistema educativo, sumado a la negativa del Ejecutivo galo de atender las demandas sociales de los manifestantes.
En una muestra desproporcionada de la fuerza policial, el despliegue de los uniformados deja, hasta el momento, un balance de decenas de detenciones y situaciones de extrema tensión por el bloqueo de calles y el uso indiscriminado de gases lacrimógenos, en consonancia con los intentos del Estado galo por criminalizar las movilizaciones y legitimar así la violencia y represión.
Ante una de las jornadas de mayor movilización de los últimos meses —con previsiones de más de 250 concentraciones en 80 ciudades del país—, el presidente galo Emmanuel Macron hizo un llamamiento a la calma, advirtiendo sobre la presencia de grupos radicalizados que buscan generar desorden, recurso ampliamente esgrimido por la postura oficial gala para evitar referirse a las demandas legítimas que movilizan a los estudiantes en todo el país, en un contexto político altamente polarizado por la cercanía de los debates electorales y la persistente crisis social.
Al tiempo que se alude a la violencia de «grupos radicalizados», los cuales han sido denunciados por los propios manifestantes como posibles agentes plantados por el Gobierno para justificar las acciones represivas, el Palacio del Elíseo ha dejado de lado su propia responsabilidad en el repunte de la violencia, cuyo accionar ha recibido acusaciones firmes y se encuentra bajo investigación por el uso de material antidisturbios que han provocado lesiones y amputaciones a varios manifestantes, muchos de ellos menores de edad.

En la capital francesa, la emblemática Place de la République y sus inmediaciones se convirtieron en el epicentro de un fuerte dispositivo de contención. Cientos de manifestantes, familias y jóvenes quedaron atrapados durante horas detrás de líneas de policías antidisturbios que impedían tanto el ingreso como la salida de las concentraciones.
“¡Déjennos salir! Llevamos aquí una hora y no nos dejan salir”, denunciaba Lucas, un obrero de 26 años, mientras los agentes justificaban el bloqueo como un control de muchedumbre, en una zona donde varias personas sufrieron desmayos debido a la concentración de gases lacrimógenos y detonaciones de morteros.
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La prefectura de policía de París informó sobre la intervención de las fuerzas del orden para dispersar dos manifestaciones no autorizadas formadas a media mañana, aunque evitaron dar respuesta sobre su accionar contra otras que sí estaban autorizadas y que fueron brutalmente reprimidas por el operativo.
La primera protesta consistió en una concentración sindical de un centenar de personas en la zona de la Gare du Nord, mientras que la segunda estuvo compuesta por estudiantes de secundaria en la rue de Rennes.
La situación motivó la intervención de figuras políticas como la diputada de La France Insoumise (LFI) Clémence Guetté, quien cuestionó severamente el operativo: “Las cosas no van bien. La policía ha recibido órdenes inconcebibles. Los bulevares Voltaire y du Temple están cerrados; la gente está atrapada en el centro, rodeada de gas lacrimógeno. Vi gente desmayarse y tienen miedo, a pesar de tratarse de una manifestación autorizada”.
Entre los manifestantes convergieron diversos sectores: desde activistas ecológicos del movimiento Levantamientos de la Tierra hasta jóvenes estudiantes portando pancartas contra la pobreza estudiantil y la carestía de la vida, enfrentando un escenario donde los quioscos incendiados y las granadas aturdidoras marcaron la pauta de la tarde.

La jornada de este sábado adquiere una dimensión mayor cuando se tiene en cuenta la visita del presidente Macron a Bruselas para discutir ante el bloque europeo las propuestas de ayuda militar y económica a Ucrania. Esta desconexión demuestra el desinterés del ejecutivo galo por escuchar las demandas de su propio pueblo para seguir alimentando artificialmente un conflicto ajeno que permite incrementar el gasto militar bajo el pretexto de la «amenaza rusa» que conlleva a los recortes en otros presupuestos, los cuales originan a su vez las protestas.
Autor: teleSUR - JML
Fuente: teleSUR - Agencias




