Cierres, detenciones y caos policial en Francia marcan la jornada de protestas
El gobierno galo desplegó un operativo especial con serias restricciones en puntos estratégicos y la represión de la fuerza policial.
Convocatorias masivas en más de 80 ciudades de Francia derivaron en cordones policiales que mantuvieron atrapados a miles de manifestantes en plazas llenas de gases lacrimógenos. Foto: teleSUR.
17 de octubre de 2026 Hora: 10:35
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Una nueva y masiva jornada de movilizaciones sacude este fin de semana a distintas ciudades de Francia, en medio de un clima de alta tensión social impulsado por el descontento ante el incremento en el costo de vida, los recortes presupuestarios y las deficiencias en el sistema educativo.
El despliegue de las fuerzas de seguridad dejó decenas de detenciones y situaciones de extrema tensión por el bloqueo de calles y el uso indiscriminado de gases lacrimógenos por las fuerzas policiales, en consonancia con los intentos del Estado galo por criminalizar las manifestaciones.
En la capital francesa, la emblemática Place de la République y sus inmediaciones se convirtieron en el epicentro de un fuerte dispositivo de contención. Cientos de manifestantes, familias y jóvenes quedaron atrapados durante horas detrás de líneas de policías antidisturbios que impedían tanto el ingreso como la salida de las concentraciones.
“¡Déjennos salir! Llevamos aquí una hora y no nos dejan salir”, denunciaba Lucas, un obrero de 26 años, mientras los agentes justificaban el bloqueo como un control de muchedumbre, en una zona donde varias personas sufrieron desmayos debido a la concentración de gases lacrimógenos y detonaciones de morteros.
La situación motivó la intervención de figuras políticas como la diputada de La France Insoumise (LFI) Clémence Guetté, quien cuestionó severamente el operativo: “Las cosas no van bien. La policía ha recibido órdenes inconcebibles. Los bulevares Voltaire y du Temple están cerrados; la gente está atrapada en el centro, rodeada de gas lacrimógeno. Vi gente desmayarse y tienen miedo, a pesar de tratarse de una manifestación autorizada”.
Entre los manifestantes convergieron diversos sectores: desde activistas ecológicos del movimiento Levantamientos de la Tierra hasta jóvenes estudiantes portando pancartas contra la pobreza estudiantil y la carestía de la vida, enfrentando un escenario donde los quioscos incendiados y las granadas aturdidoras marcaron la pauta de la tarde.
Bloqueos y represión en Lille y Rennes
En Lille, la tensión se trasladó a las inmediaciones del Parque Jean-Baptiste-Lebas y la Plaza de París. Las organizaciones sindicales, como la CGT local, denunciaron que la policía bloqueó arbitrariamente las rutas tradicionales de marcha y lanzó gases lacrimógenos contra la retaguardia de los contingentes pacíficos.
“No tenemos información. Se supone que debíamos ir hacia Lille-Flandres, pero nuestra marcha está bloqueada y nos lanzan gases por la espalda sin motivo”, lamentaba Charlotte, representante sindical.
En Rennes, por su parte, la Plaza de la República quedó completamente inundada de gas lacrimógeno y sujeta a la acción de cañones de agua, mientras grupos de manifestantes evitaban el cerco policial ante la imposibilidad de dispersarse libremente.
Operativo nacional y advertencias del Ejecutivo
El Ministerio del Interior y la Prefectura de Policía confirmaron que las operaciones de seguridad a nivel nacional incluyeron cientos de controles preventivos y decenas de detenciones tras el inicio de marchas no autorizadas en puntos como la Gare du Nord y la Rue de Rennes.
El plan oficial de contención implementó estrictas restricciones de movilización desde las 7:00 a. m. hasta las 10:00 p. m. en zonas gubernamentales clave de París, blindando el Palacio del Elíseo, Matignon, los Campos Elíseos, la Asamblea Nacional, el Senado y plazas neurálgicas de la capital.
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Ante una de las jornadas de mayor movilización de los últimos meses —con previsiones de más de 250 concentraciones en 80 ciudades del país—, el presidente Emmanuel Macron hizo un llamamiento a la calma, advirtiendo sobre la presencia de grupos radicalizados que buscan generar desorden, recurso ampliamente esgrimido por la postura oficial gala para evitar referirse a las demandas legítimas que movilizan a los estudiantes en todo el país, en un contexto político altamente polarizado por la cercanía de los debates electorales y la persistente crisis social.
Autor: teleSUR - ac - JML
Fuente: Agencias




