Éxodo

La Habana, 2018. Amor, es avisada de que uno de los reclusos liberados por el Gobierno de los Estados Unidos, regresa a casa. Roberto es “un indeseable” allá y en su propio hogar.

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Marielitos. Foto: EFE


9 de mayo de 2026 Hora: 09:05

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Podrían considerarla loca quienes la ven bailando así, sin escuchar la música que lleva dentro. Se le revuelven sus ancestros africanos; pensaba Amor esa mañana danzando sola. Por eso sintió el cuchicheo de su vecina diciendo que había visto a su padre en el televisor, pero hizo poco caso porque ella siempre ha sido medio novelera.

Esta es una de esas casas de Centro Habana que están  pegadas unas a las otras; donde el patio interior lo divide un muro alto en el que las palabras y los olores saltan con facilidad. Eso tiene su ventaja en Cuba, donde la gente saborea antes de llegar al plato, la sazón de la vecina y casi siempre, es convidada.

Hoy estaba particularmente arriba y lista para volar, sin humo y sin alcohol. Estar alegre para hacer las cosas que no le gustan, era su máxima, como es el caso de algunas tareas domésticas. Corría de un lado a otro, adelantando antes de irse al trabajo, cuando sonó el teléfono.

  • Sí, soy yo. ¿Cómo?… ¿Quién? …Si, pero no, “él”  no vive aquí.

¡¿Cómo dice…?!

Tira el teléfono. Tocan a la puerta sin apenas reaccionar al mensaje anterior. Es Jorge, el Jefe de Policía de la zona, un viejo conocido. Trigueño, alto y fuerte, pasaba los cuarenta. Amor le debía unos cuantos favores de cuando la vida fue empujando al delirio a su hermano mayor. Su trato era de confianza mutua.

  • ¿Te llamaron?
  • Sí.
  • Jorge, pero no me pueden hacer eso ahora.
  • Él no tiene otra familia. Y dio tu nombre. Definitivamente, vas a acordarte de este día.
  • Déjate de mierdas…tú siempre con lo mismo. Claro que sí; lo recordaré como el día en que me cagaron la vida otra vez.
  • Ese es tu padre.
  • ¡Pero si yo no lo conozco!
  • Habíamos hablado de eso.
  • ¿Padre?

De Mariel a Miami.

Modesto Odio entraba a la alcaldía de Miami esa mañana, de cuando subiendo los escalones, entró esa llamada al celular.

  • ¿Para acá? Bien, aquí lo espero.

Sintió que algo raro estaba ocurriendo. Miró el almanaque de su buró, al cual animadamente cada día le cambiaba la página: Abril de 1980.

Como Subadministrador de turno, debía pensar rápidamente para tener opciones de respuestas. Demostrar que conoce la ciudad y responder a la adversidad; precisamente porque llevaba apenas cuatro meses en la función.

Ya frente a él, un alto funcionario de la “Comandancia” de Inmigración, le indica que debe ubicar a un gran número de inmigrantes cubanos. Acaban de llegar a Cayo Hueso.

  • ¡Un gran número! Eso es un trauma para esta ciudad. ¿Será temporal? ¡A mi nada se me hace fácil, carajo!
  • Sr. Odio le estoy hablando de miles de personas. ¡Temporal! Eso nos cae encima como un ciclón. Mírelo así y aplique la emergencia a todo.
  • ¿Qué usted dice? ¿Pero Castro se ha vuelto loco?

La pregunta llevaba implícita la respuesta. Porque el loco debió ser quien dijo que sí en Estados Unidos. Estamos hablando del Presidente Jimmy Carter. Por eso cuando el Sr. Odio se dio cuenta de lo que había dicho, prefirió concentrarse en las variables de respuestas o mejor hacer una pregunta.

  • ¿De cuántas personas hablamos?
  • Pueden llegar a ser decenas de miles.
  • En Orange Bowl, en el Estadium o en la Ciudad de las Carpas bajo la Carretera Interestatal 95, o en ambos. Dónde sino…- dijo en voz alta lo primero que se le ocurrió, pero confió en que era una solución lógica.
  • Sólo son 20 millas del Puerto de Mariel en La Habana, hasta acá. En las próximas horas, días y meses. Tenemos un problema.

Pocas horas habían pasado cuando el Sr. Odio, visiblemente atormentado, les vio las caras a los primeros refugiados. El Centro Comunitario Manuel Artime en La Pequeña Habana, llamado así en homenaje a un invasor de Playa Girón o ‘Bahía de Cochinos’, en 1961.

Antes había imaginado que los familiares de los cubanos, asimilarían a esta multitud a la brevedad y no colapsaría la ciudad. Pensó así, antes de verlos y sólo le vino al pensamiento: ¡Fokiu! Castro. A Odio le corría el sudor por todos los canales del cuerpo. El nerviosismo ya era manifiesto, por eso se esmeraba en hablar bajito.

  • Sr. tenemos que hablar.

Se hizo a un lado con el alto oficial de Inmigración.

  • ¿Que van hacer ustedes? ¿Permitirán que nos metan al hospital siquiátrico o las cárceles de La Habana, aquí? ¿Se sabe por qué delitos esos hombres estaban condenados?
  • Tranquilícese Odio. Esa información la tendrá, después de la categorización que se haga en la recepción. Lo de usted ahora, es acomodarlos. Llegaron de Cuba a los Estados Unidos de América.
  • Tengan cuidado. Sólo les digo eso.

Recibe de vuelta una mirada retadora, casi amenazante.

Una multitud de familiares se reúnen a las afueras del Centro Comunitario. Esperan un aviso, con ansias y expectativas. Los comentarios de cubanólogos asentados, no se hicieron esperar.

En una casa próxima, con wiski por medio y algunos tabacos dominicanos humeantes, cuatro hombres de clase media alta llegados en la primera oleada migratoria de los “sesenta”, evocan el aroma de Cuba.

  • El gobierno federal está totalmente desprevenido.
  • Desde cuándo tú hablas tan fino. Tú quieres decir que Fidel los clavó.
  •  Cunde el pánico entre los funcionarios locales. Nada más, mírales las caras -señala el televisor-  esto huele a mierda.
  • La administración de Carter no está reaccionando agresivamente contra La Habana. Esos cabrones comunistas, nos la han jugado bien buena.
  • De qué tú hablas. Se cayó el mito de la Revolución cubana. Eso está pasando con el Mariel.
  •  Déjate de teorías. Realmente Miami no puede hacerse cargo del problema o esto explota.
  • Se dice que los federales van a detener el éxodo.
  • Como se atrevan, me alzo por segunda vez, y ahora aquí. Yo estoy esperando a mi mujer.
  • Compadre, van a bloquear a las Marinas en la Florida, desde donde salen las embarcaciones hacia Cuba. Esto no dura mucho.
  • Van en busca de sus familiares. No jodas; ¿cómo van a hacer eso?
  • Yo vine con mi primo en el ‘programa Peter Pan’ a través de la Iglesia Católica y demás yerbas aromáticas. Fuimos 14,048 niños los que llegamos a Estados Unidos en 1960 y estoy aquí para apoyar a los que llegan.
  • Ahora déjense de hablar porquería y organícense. A toda esta gente hay que matarle el hambre. Se necesitarán toneladas de donaciones y suministros para todos los refugiados.
  • ¡Malabares, si señor! Habrá que poner a la gente, hasta en las autopistas, esto no está preparado para eso. Escolarizar a miles de niños, que no hablan inglés.
  • Pal carajo. ¡Liberales de Perico, a correr!

Amor llega al trabajo y comienza a buscar información. Esa actitud de negación, la ayuda a mirar su realidad a distancia. Hace su práctica laboral como asistente de redacción en una agencia de prensa y puede quedarse después de su horario como un tiempo de auto preparación, a ejercitar la escritura y a leer noticias en el télex.

El éxodo establecido como puente marítimo del Mariel, llevó a más de 125,000 refugiados cubanos a las costas de Estados Unidos entre abril y septiembre de 1980. Para entonces, Amor tendría cinco años. Su hermano adolescente era la estampa del padre, y cuando a éste se lo llevaron preso, ya la madre no lo pudo controlar.

Infeliz de mi pobre madre, murió perdonando a ese desquiciado de mi padre. Hasta fantaseaba conque, cuando lo soltaran en la Yuma, él se la llevaría  un día. Sí, mi madre nunca estuvo bien desde entonces. Así me crio ella, señalada por todo el mundo, por culpa de los locos y delincuentes de mi familia. Éramos lo que se dice, un caso social.

La única que se pudo salir de ese “cuadro familiar” fui yo, porque me fui de allí para una beca. Y a propósito, no sé ni por qué dejé en aquella gaveta de la cómoda, la foto de Roberto – ‘mi padre’- porque yo le decía su nombre, igual que lo escuchaba de mi madre.

A mí no me podían hablar de eso. Creo que mi rencor se alimentó en la medida en que fui creciendo. Estaba atada a un espíritu que no conocía, pero me arrastraba como una cadena de amargura y me impedía sentir paz.

Fue difícil convivir con el término: “marielitos”.  Siempre asociado con la criminalidad. Lo siento por los demás, porque estigmatizó a los otros que iban en la flotilla. Allá y acá.

Y del carajo, porque se fue mucha gente buena y honesta, obstinada de la vida que llevaban aquí. Aquello fue un poco loco. No tengo buena memoria del momento, por mi edad, pero si recuerdo algo, la sensación del drama nacional.

Un día vi a mi actor preferido en Caracortada, Al Pacino haciendo de un refugiado de Mariel, que se convierte en un narcotraficante en Miami. Nada, las celebridades cubanas, dije. Pero ese día pensé en Roberto, aunque no dije nada.

(La narración y los nombres son ficción, basada en hechos reales).

Documental testimonial de la realizadora norteamericana Estela Bravo, sobre la deportación a Cuba de los presos confinados en las cárceles de los Estados Unidos.

El 12 de enero de 2017, los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos suscribieron un nuevo acuerdo migratorio denominado Declaración Conjunta, que reiteró el interés de ambas naciones de normalizar las relaciones. El objetivo fue eliminar un detonante de crisis migratorias; con ello los Estados Unidos lograrían una emigración legal, segura y ordenada desde Cuba, aseguró en rueda de prensa Josefina Vidal Ferreiro, entonces directora general para los Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Se encontraba Gustavo Machín Gómez, subdirector general de Estados Unidos en la Cancillería, quien comentó que “los EE.UU. continuarán garantizando la migración legal desde Cuba con un mínimo de 20 mil personas anuales. Además aseguró que Cuba: ‘aceptará que personas incluidas en la lista de 2 mil 746 ciudadanos cubanos que emigraron por el puerto del Mariel en 1980 y fueron considerados inelegibles para permanecer en los Estos Unidos, según el Comunicado Conjunto del 14 de diciembre de 1984 y que no pueden ser devueltas, que sean sustituidas por otras personas y retornados a Cuba’.

Este recorrido por la política migratoria cubana,señala:Se acordó que Cuba recibiría 2 746 emigrados “excluibles”, una parte de los que se habían marchado por el puerto de Mariel en 1980. No obstante, entre 1985 y 1987, los acuerdos quedaron suspendidos ante la denuncia realizada por Cuba de las trasmisiones ilegales de Radio Martí, desde territorio estadounidense.

El 22 de septiembre de 1981, el presidente Ronald Reagan firmó la orden ejecutiva 12323, mediante la cual quedó creada la «Comisión presidencial para la radiodifusión hacia Cuba». Tendría como objetivo la creación de un nuevo «servicio radial» dirigido específicamente a Cuba, cuyo estudio central de la emisora se localizaba en Washington D.C. Por presiones de la organización anticubana Fundación Nacional Cubano-Americana que dirigía Jorge Mas Canosa, posteriormente la sede fue trasladada a Miami. Comenzó sus transmisiones en onda corta y onda media, el 20 de mayo de 1985, luego de un tortuoso camino de formales querellas legislativas.

En febrero de 2015, la Junta de Gobernadores de Radiodifusión (BBG, por sus siglas en inglés) propuso la creación de una nueva organización privada para transmisiones hacia América Latina y el Caribe, incluyendo Cuba. De acuerdo con un documento del presupuesto 2016, la BBG canalizaría los fondos para la subvención de esta organización “sin fines de lucro”, que ya “no será considerada como una agencia federal”. Los cambios equivalen a la “des-federalización de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), que opera Radio y TV Martí para Cuba y la Voz de América (VOA), de alcance latinoamericano”, refiere el libro, La guerra radial de Estados Unidos contra Cuba, de Arnaldo Coro Antích.

Sobre la crisis migratoria entre ambos países, la funcionaria de la cancillería, JohanaTablada de la Torre, denunció en 2021 que cada vez que Estados Unidos ha jugado políticamente con el tema migratorio, se producen ciclos de salidas ilegales. En los últimos años no ha dado las 20 000 visas que establecen los acuerdos migratorios entre ambos países. La crisis migratoria se incrementó de forma traumática y notoria, tras la paralización económica internacional por la Pandemia (COVID-19) y la política de los sucesivos gobiernos estadounidenses.

The New York Times, refirió en enero del 2026, que los cubanos se han beneficiado durante mucho tiempo de privilegios legales, no disponibles para los migrantes de otros países. El presidente Trump ha cambiado eso. En el 2025 el mandatario repatrió a más de 1600 cubanos, según el gobierno de la isla, precisó ese diario. Esto supone aproximadamente el doble del número de cubanos que fueron repatriados en 2024 y en los años que Trump ha sido presidente, ha enviado de vuelta a más cubanos que sus tres predecesores.

El radical retroceso de las relaciones, incluye un bloqueo recrudecido del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba, prácticamente ha cortado el paso a la inmigración legal. El no cumplimiento de los acuerdos migratorios por ese país desde 2017, el no otorgamiento durante un tiempo prolongado de las 20 000 visas como mínimo para emigrar legalmente, enrarece el ambiente y obstaculiza el flujo legal.

Los años 2000 marcan una continuidad en ese proceso de emigración con el destino estadounidense como fundamental. Los principales asentamientos de la migración cubana siguen siendo EE.UU. (+ 2 millones, incluyendo descendientes).

Actualmente casi el 11% de la población cubana está en la emigración. En estos últimos tiempos se constatan diversas vías y motivaciones, como disímiles trayectorias por las cuales los cubanos emigran hacia diferentes destinos. Se mantienen las salidas por mar como una vía importante, pero ha crecido significativamente la vía por tierra. Muchas personas salen legalmente desde Cuba y luego se insertan en esas trayectorias y travesías irregulares hasta lograrlo –que son la mayoría, lo cual contribuye a que se reproduzca el fenómeno y esto también se convierte en estímulo para los potenciales migrantes-, por lo que las cifras son muchísimo mayores.

De acuerdo con la información de la profesora universitaria y socióloga María Ofelia Rodríguez, investigadora del Centro de Estudios Demográficos (Cedem) a Cubadebate, las salidas irregulares, como la migración en su conjunto, constituyen el resultado de la combinación de múltiples factores. Las determinantes económicas siguen siendo fundamentales, pero también inciden factores de índole familiar, coyunturales, políticos y jurídicos.

Ese orden, destacó como factores desde Cuba “el contexto de crisis económica, alimentaria y energética acentuada en los últimos años”, así como “la desesperanza e incertidumbre, sobre todo de aquel joven que no visualiza la posibilidad de realizar sus proyectos de vida en Cuba y está mirando comparativamente hacia otros lugares que tienen ventajas con respecto al origen, desde el punto de vista de oportunidades económicas, de empleo, profesionales, de mejores condiciones de vida”.

Autor: Rosa María Fernández

Fuente: teleSUR