Europa se enfrenta al invierno con las reservas de gas en sus niveles más bajos
La guerra en Asia Occidental, con ataques a la infraestructura de Qatar, el bloqueo del Estrecho de Ormuz, y las restricciones impuestas a los países de la UE para abastecerse del petróleo ruso, ha colapsado los flujos de Gas Natural Licuado (GNL) hacia Europa
La dependencia externa obliga a la Unión Europea a pagar más por el GNL. Foto: EFE
1 de septiembre de 2026 Hora: 03:22
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A las puertas del otoño, Europa se aproxima de nuevo a una situación insostenible en cuanto al abastecimiento de gas natural. El efecto de la reducción en las importaciones de GNL, unido a un nivel de almacenamiento muy por debajo de los estándares, la fuerte crisis geopolítica en Asia Occidental y las restricciones para abastecerse de petróleo ruso, amenaza con desestabilizar el suministro europeo para el próximo invierno.
El tema cobra una mayor importancia este año, al exponer las vulnerabilidades de una región que, en su intento por separarse del gas ruso, ha condicionado su abastecimiento a rutas marítimas que ahora se encuentran bajo el fuego cruzado de Irán, Estados Unidos e Israel. El mercado europeo se enfrenta no solo a un problema de precios, que ya experimentan subidas superiores al 30 por ciento vistas el pasado mes de julio, sino a un desafío físico por el riesgo a no recibir el GNL esperado para afrontar el invierno.
El origen de esta crisis se remonta al año 2022, cuando tras el inicio de la la operación especial en Ucrania, Europa puso como prioridad en su agenda la independencia total del gas que se recibía de Rusia por gasoducto, sustituyéndolo por importaciones de GNL por rutas marítimas provenientes de Estados Unidos y Qatar, principalmente.
Especialistas en el tema afirman que este cambio en la cadena de importación salvó a la región del colapso energético, pero no hizo más que trasladar la dependencia de Rusia a países y rutas marítimas que pueden estar sujetas a conflictos geopolíticos graves, como la escalada militar en Asia Occidental el pasado mes de febrero. Esta guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán ha tenido un impacto sin precedentes en la infraestructura energética de los países de la UE.
En respuesta a los bombardeos israelíes sobre el yacimiento de South Pars, misiles iraníes impactaron en Ras Laffan en Qatar, paralizando unas instalaciones que procesan alrededor de una quinta parte del GNL mundial. A esto se suma el cierre del estrecho de Ormuz para todo tipo de tráfico comercial, haciendo que el suministro energético global quede en pésimas condiciones.
No hay gas suficiente para calentar Europa
Los datos actuales dejan un panorama bastante preocupante en comparación con años anteriores. A finales de julio, las reservas de gas en la Unión Europea se situaban apenas en un 55.7 por ciento de su capacidad, una cifra que ya se calificaba como “históricamente baja” en la temporada estival.
Pero la situación no es igual para todos los países miembros. Mientras Portugal e Italia se encuentran en niveles del 84 y 74 por ciento, respectivamente, gracias a las infraestructuras que tienen de regasificación, potencias industriales como Alemania apenas rozan el 46,2 por ciento, y Suecia presenta un 11,5 por ciento sobre su capacidad total.
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Para entender la enorme escasez a la que se enfrenta Europa, especialistas en la materia indican que el objetivo de la UE pasa por alcanzar un 90 por ciento de llenado para el 1 de noviembre. Sin embargo, la agencia ACER calcula que para llegar siquiera al 80 por ciento, las importaciones de GNL tendrían que aumentar un 13 por ciento. Lejos de aumentar, las importaciones europeas de GNL van camino de caer más de un 25 por ciento este año.
Según la consultora Wood Mackenzie, en el mejor de los escenarios, que implicaría una vuelta a la normalidad de Qatar en septiembre, Europa iniciará el invierno con sus reservas al 75 por ciento (frente al 90 por ciento de media de los últimos cinco años).
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Este déficit físico se traduce en un impacto en los bolsillos de los ciudadanos. El contrato a un mes del TTF holandés, referencia europea, ha sobrepasado ya los 60 euros/MWh. Además, algunos modelos predicen que, en caso de un invierno más frío de lo esperado, los precios podrían mantenerse en esa franja durante meses para atraer vendedores, con el riesgo de que los inventarios europeos caigan al 27 por ciento de su capacidad al final de la temporada invernal.
Responsabilidades ante el déficit energético
Conocedores del tema coinciden en que la razón por la que esta crisis cobra más relevancia que otros años es Qatar. La empresa estatal QatarEnergy, ante la destrucción de infraestructura y la imposibilidad de pasar por Ormuz, ha declarado y extendido el estado de fuerza mayor, suspendiendo entregas a Europa y Asia hasta, al menos, finales de septiembre u octubre.
Otro de los problemas se observa en Asia, que emerge como un magnífico comprador de GNL en el mercado global. A pesar de los altos costes, la demanda asiática ha rebotado a niveles de 2025, acaparando cargamentos spot de Estados Unidos que podrían haber entrado en puertos europeos. Anders Opedal, CEO de la noruega Equinor, advirtió que la competencia asiática es la principal responsable de que el GNL destinado a Europa se esté desviando, impidiendo cumplir con los objetivos de almacenamiento.
Asimismo, Irán y Estados Unidos operan como receptores de volatilidad. Las constantes amenazas de nuevas rondas de ataques, mezcladas con los rumores de acuerdos diplomáticos temporales y frágiles, generan oscilaciones diarias en los precios del gas y el petróleo, impidiendo a compradores europeos trazar líneas estratégicas claras con compras estables a corto-medio plazo.
Desde el inicio del conflicto a finales de febrero, apenas unos 26 cargamentos de GNL han logrado cruzar el estrecho de Ormuz hacia Occidente, una cifra insignificante si la comparamos con los más de 450 buques que transitan en periodo de paz. A esto se suma el riesgo de escasez de otros combustibles. Los inventarios de diésel en Europa se encuentran en su nivel más bajo desde 2022, un factor que elimina la posibilidad de que la industria sustituya el gas por fueloil en caso de emergencia, como una bajada severa de la temperatura.
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Desde el plano regulatorio, Europa se enfrenta a otro dilema. La Comisión Europea planea prohibir totalmente las importaciones de GNL ruso a partir de enero de 2027 y endurecer las normativas sobre emisiones de metano, políticas que, según los expertos, restringirán aún más la flexibilidad de importación en el momento de mayor escasez energética.
Si bien los analistas coinciden en que la madurez de las energías renovables instaladas evitará un colapso eléctrico, Europa está adentrándose en una situación de crisis energética constante. porque el mercado global no tiene capacidad de rescate a corto plazo. Los proyectos de expansión de exportación en Qatar, fundamentales para relajar la tensión del mercado, están sufriendo retrasos y no estarán plenamente operativos hasta la segunda mitad de 2027.
En consecuencia, las proyecciones más optimistas indican que el mercado de GNL no recuperará un equilibrio de sobreoferta hasta el año 2028. Una situación que mantendrá condenada a la UE a sufrir precios desorbitados, afectando a su competitividad industrial. Mientras tanto, los ciudadano de a pie tendrán que continuar pagando más por su factura de gas para poder calentarse durante el invierno.
Autor: teleSUR - abl - JGN
Fuente: El Periódico de la Energía




