España, México y Brasil defienden integridad territorial de Cuba y anuncian respuesta humanitaria coordinada
Al instar al respeto al derecho internacional y la integridad territorial de Cuba, se comprometen a «incrementar de manera coordinada nuestra respuesta humanitaria dirigida a aliviar el sufrimiento del pueblo cubano».
Brasil, España y México, cuyos gobernantes han asistido en Barcelona a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, subrayan la necesidad de respetar en todo momento principios como la igualdad soberana y el arreglo pacífico de las controversias, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Foto: @LulaOficial.
18 de abril de 2026 Hora: 18:41
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Los Gobiernos de Brasil, España y México reiteraron este sábado el llamado a respetar la integridad territorial de Cuba y adelantaron que incrementarán de manera coordinada el apoyo humanitario a la isla, bajo constantes amenazas de EE.UU. y el reforzamiento del bloqueo para asfixiar económicamente al país caribeño.
«Expresamos nuestra enorme preocupación por la grave crisis humanitaria que atraviesa el pueblo de Cuba y emplazamos a que se adopten las medidas necesarias para aliviar esta situación y se eviten acciones que agravan las condiciones de vida de la población o contrarias al derecho internacional», señala un comunicado conjunto de los tres Gobiernos.
Brasil, España y México, cuyos gobernantes han asistido en Barcelona a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, subrayan la necesidad de «respetar en todo momento el derecho internacional y los principios de integridad territorial, igualdad soberana y arreglo pacífico de las controversias, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas».
Además de defender el derecho del pueblo cubano a decidir soberanamente su destino, los Gobiernos de Claudia Sheinbaum, Pedro Sánchez y Luiz Inácio Lula da Silva llaman al diálogo «respetuoso y acorde con el derecho internacional» entre Cuba y Estados Unidos.
«Nos comprometemos a incrementar de manera coordinada nuestra respuesta humanitaria dirigida a aliviar el sufrimiento del pueblo cubano», afirman en el comunicado emitido en el ámbito de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia.
En su intervención ante la cumbre, Sheinbaum propuso una declaración contra una eventual «intervención militar» a Cuba. «Quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba, que el diálogo y la paz prevalezcan», dijo la mandataria en su discurso ante jefes de Estado y Gobierno.
Lula, además de reiterar la necesidad de una reforma en el Consejo de Seguridad de la ONU, exigió el levantamiento inmediato del bloqueo económico contra la isla.
Cuba: bajo bloqueo y constante amenaza de EE.UU.
Más de 80% de los cubanos que viven en la isla actualmente nacieron cuando ya estaba vigente el bloqueo de EE.UU. contra Cuba, que a lo largo de más de seis décadas ha sufrido pérdidas de 170.677 millones de dólares a precios corrientes (más de 2.1 billones si se toma en cuenta el comportamiento del dólar frente al valor del oro) por el complejo entramado de leyes y medidas coercitivas unilaterales que conforman esa política de EE.UU.
Según el último informe de La Habana a la Asamblea General de la ONU, divulgado en el segundo semestre del pasado año, solo entre marzo de 2024 y febrero de 2025 el bloqueo causó perjuicios a Cuba en el orden de 7.556 millones de dólares.
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Al bloqueo, que incluye persecución financiera, restricciones comerciales y otras medidas dirigidas a desalentar viajes de ciudadanos estadounidenses y de terceras naciones a Cuba, frenar los flujos marítimos y de inversión extranjera en la isla y obstaculizar su crecimiento económico, se suma la inclusión en la unilateral y arbitraria lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo.
Esa inclusión, con argumentos desmentidos por el Gobierno cubanos y otros a nivel internacional, provocó, entre otras afectaciones, que se encareciera el costo de los negocios con inversión extranjera y se cancelaran operaciones comerciales, acciones de cooperación y proyectos inversionistas que se encontraban en diferentes niveles de implementación.
A raíz de la inclusión de Cuba en la lista, decretada al inicio de la presidencia de Donald Trump, decenas de bancos internacionales suspendieron sus operaciones con Cuba.
Esas suspensiones afectaron transacciones no solo comerciales, sino críticas para compra de alimentos, medicamentos y materias primas para la industria biofarmacéutica, combustibles, materiales y piezas de repuesto para el sistema eléctrica nacional. Se hizo más caro y difícil el comercio exterior en un entorno de crisis.
Más recientemente, el 29 de enero, Trump hizo uso de una práctica de la cual ha abusado en su segundo mandato para forzar la ejecución de sus políticas (las declaraciones de emergencia) y firmó una ley ejecutiva en la que, bajo argumentos ya rebatidos y sin sustento, declaraba a Cuba una «amenaza inusual y extraordinaria» y establecía aranceles a países que vendan o suministren petróleo al país caribeño.
El bloqueo petrolero ha hecho que se agrave a extremos críticos la crisis energética en la isla, con apagones masivos y más frecuentes, y se redujera a mínimos la actividad económica, con fuertes limitaciones en sectores vitales como la salud y el funcionamiento de hospitales, la educación, la producción y distribución de alimentos y el transporte.
Cuba no recibió petróleo desde mediados de enero hasta el pasado 31 de marzo, cuando el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, en una operación que desafió el bloqueo energético, llegó al puerto de Matanzas, unos 100 km al este de La Habana, con 100.000 t de crudo. Días despues, Rusia informó que se alistaba un segundo envío.
En medio de la crisis económica y el reforzamiento del bloqueo, países como México, España y Colombia han enviado paquetes y cargamentos de ayuda humanitaria a la isla, que en marzo recibió, además, el convoy internacional solidario Nuestra América, coordinado por las fuerzas progresistas que también promueven la Gobal Sumud Flotilla a Gaza.
Las acciones de asfixia económica se han combinado con la escalada en las amenazas de ataques e intervención militar contra Cuba, particularmente luego de la agresión militar estadounidense contra Venezuela, el pasado 3 de enero.
Trump ha hablado en varias ocasiones sobre la posibilidad de «tomar Cuba», empleando frases que van desde que la isla «está al final del Camino» y que “podría hacer lo que quisiera con ella”, hasta «toma amistosa» o «entrar y destrozar». Al menos en dos ocasiones, durante la guerra contra Irán, ha insinuado que luego toca el turno al país caribeño.
A mediados de marzo, ante crecientes rumores, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Francis Donovan, declaró ante el Congreso que el Ejército no está en preparativos para una «toma de Cuba».
Sin embargo, medios estadounidenses volvieron a hablar esta semana de que el Pentágono intensifica planes para una posible intervención militar en Cuba, aunque en respuesta a una pregunta de prensa el Departamento de Guerra de EE.UU. pidió no especular sobre «escenarios hipotéticos».
En ese contexto, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez había confirmado en marzo que había conversaciones con EE.UU., pero aclaró que estaban en fases preliminares y lejos de cualquier acuerdo. Aun así, han continuado las amenazas de Trump y Cuba ha reiterado que, aun cuando no busca la guerra y ha estado siempre dispuesta a dialogar sin injerencias, defenderá su soberanía y su integridad territorial.
Este sábado, Díaz-Canel afirmó que Cuba «no aspira a la guerra» pero se defenderá en caso de agresión.
«Cuba no aspira a la guerra, pero sí tenemos la responsabilidad de defendernos ante las amenazas, para que no haya sorpresa y no haya derrota», dijo en declaraciones a teleSUR.
El presidente cubano reiteró que una posible intervención militar «está en las intenciones del Gobierno de EE.UU.» y que las constantes amenazas conforman una «campaña psicológica» que «tratan de imponer para amedrentar al pueblo».
Autor: teleSUR - DE
Fuente: Agencias




