Empantanado en Irán, con aliados dándole la espalda, Trump reitera amenazas a Cuba
Las amenazas contra Cuba arreciaron desde fines de 2025, en medio de un fuerte despliegue militar de EE.UU. en el Caribe. Se hicieron más frecuentes tras la agresión militar a Venezuela, en enero, cuando Trump decretó un bloqueo petrolero a la isla.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, D.C., EE. UU., el 16 de marzo de 2026. Foto: EFE.
16 de marzo de 2026 Hora: 22:43
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El presidente de Estados, Donald Trump, repitió este lunes sus amenazas contra Cuba y dijo que es “una nación muy debilitada”, en momentos en que el mandatario ve cómo se alarga la guerra en Irán y crece su impacto económico, mientras que la isla vive una severa crisis por el bloqueo petrolero que le impuso la Casa Blanca a finales de enero.
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba de alguna forma”, dijo durante una comparecencia de prensa en la Casa Blanca y añadió que “podría hacer lo que quisiera con ella”.
Las amenazas contra el país caribeño arreciaron desde finales de 2025, en medio de un importante despliegue militar estadounidense en el Caribe, y se hicieron más frecuentes luego de la agresión militar a Venezuela, el 3 de enero pasado, cuando dijo en Truth Social que “no habrá más petróleo ni dinero” para la isla y que el Gobierno cubano debería llegar a un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
El magnate llegó a afirmar en enero que “entrar y destrozar” Cuba probablemente fuera la única opción que le queda a su Administración para forzar un cambio de régimen, luego de décadas de intentos de sucesivos Gobiernos en la Casa Blanca.
Trump adornó su amenaza este lunes con generalidades del tipo “isla preciosa” con “paisajes bonitos”, pero a la vez reiteró que “no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”. En el encuentro en que confirmó conversaciones con Washington, el pasado viernes, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel señaló que hace más de tres meses no entra un barco de petróleo al país.
La detención de los suministros de crudo a la isla viene desde la orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero, cuando declaró una emergencia nacional —una de las alrededor de 90 que ha declarado con el fin de sustentar decisiones que en varios casos rebasan la legalidad— y calificó a Cuba como “amenaza extraordinaria e inusual” para justificar la imposición de aranceles a bienes y productos de países que suministren, directa o indirectamente, petróleo a La Habana.
El paso de Trump, que viola el derecho internacional y la libertad de comercio y constituye otra medida de castigo colectivo —ilegal a la luz del derecho internacional humanitario— contra el pueblo cubano, bajo bloqueo económico, comercial y financiero de EE.UU. por décadas, ha paralizado la actividad económica de la isla y deteriorado la situación energética, además de golpear servicios de educación, transporte, distribución y producción de alimentos, hospitales y otros sectores vitales.
El mandatario también habló recientemente de “una toma amistosa de Cuba”, pero no ha dejado de lado las declaraciones que confirman la voluntad de mantener la presión orientada a la asfixia económica que precariza la vida y causa sufrimiento a millones de cubanos. El 7 de marzo último, afirmó que Cuba está llegando “al final del camino”.
En esa ocasión, durante el acto de firma de acuerdos de defensa con presidentes alineados de América Latina para su “escudo americano”, comentó al secretario de Estado, Marco Rubio: “Ahora estamos ocupados con Irán, pero nos podíamos tomar un par de días, quizá una hora, ¿verdad, Rubio? Esa sería una fácil”.
Luego de que el presidente Díaz-Canel confirmara el viernes conversaciones en fases iniciales con EE.UU. en torno a diferencias bilaterales y anunciara la excarcelación anticipada de 51 sancionados a privación de libertad por acuerdo con el Vaticano, Trump dijo también, el domingo a periodistas a bordo del Air Force One: “Creo que muy pronto o llegamos a un acuerdo o haremos lo que haya que hacer”. Una frase que deja abierta, incluso, la nunca descartada aplicación de la fuerza.
Trump amenaza a Cuba mientras pierde batalla tras batalla
El líder del movimiento MAGA lanzó la nueva amenaza contra Cuba en la misma jornada en que, una vez más, volvió a postergar su predicción sobre el final de su guerra en Irán (de “cuatro o cinco semanas” ha pasado a “que está prácticamente terminada”, “Cuando quiera que termine, terminará” y, ahora, a una fórmula muy imprecisa: “Pronto, pero no esta semana”). Esa parece que no está siendo fácil.
El mismo día, además, volvió a quejarse porque algunos países, aliados de EE.UU., no están “entusiasmados” para ayudarle a abrir el estrecho de Ormuz que, según ha aclarado Irán, está solo cerrado para barcos de EE.UU., Israel y los países que les apoyan en una guerra cuyas razones Trump ha cambiado al menos en 10 ocasiones.
Gobierno tras Gobierno han ido adelantando que no participarán en la guerra. Luego de una reunión de cancilleres de la UE, la responsable de Política Exterior del bloque, Kaja Kallas, pese a las presiones y la amenaza de un futuro “muy malo” de Trump a la OTAN, fue tajante: “Los ministros han reafirmado que nuestra prioridad es la distensión y la libertad de navegación (…) Esta no es la guerra de Europa”.
Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Austria, Finlandia, Suecia… no se inclinan por ser arrastrados hacia Ormuz y la aventura bélica de Trump. Los aliados dan la espalda al mandatario estadounidense. España (amenazada con un embargo comercial por Trump por no abrir dos de sus bases para los ataques contra Irán) ha rechazado de plano la agresión.
La guerra que iba a ser rápida demora y los misiles y drones iraníes golpean instalaciones estadounidenses. La cifra de efectivos muertos reconocidos por el Pentágono es de al menos 13, se reportan unos 140 heridos y la cifra puede aumentar con la extensión y expansión de la guerra. Cada vez es más claro que Netanyahu y Trump —o Trump empujado por Netanyahu y el lobby sionista— comenzaron la guerra sin un objetivo claro ni una percepción siquiera mediana de sus peligros y potenciales consecuencias.
Una guerra que, solamente en sus seis primeros días, costó más de 11.000 millones de dólares al contribuyente estadounidense.
Trump arrastra la derrota de su ofensiva migratoria en Minnesota, el fracaso de sus aranceles como herramienta de política exterior y el fallo adverso de la Corte Suprema en febrero, el alza de los precios de la gasolina e incertidumbre en los mercados por la guerra que se alarga, el aumento del desempleo, las brechas que van creciendo en sus apoyos políticos y la fragmentación en MAGA, el continuo escrutinio por los archivos Epstein y un índice de aprobación de su gestión en declive.
Son cada vez menos alentadores los prospectos republicanos camino a las elecciones de medio término, lo que se achaca mayormente a la caótica, caprichosa, aislacionista y negativamente disruptiva agenda de Trump, que percibe las grietas en su Casa Blanca que ha rellenado de dorados, sin poder sobre las consecuencias de sus decisiones.
En ese contexto amenaza a Cuba. Y en ese contexto influye perversamente en la vida de millones de personas de todo el mundo, incluidos los estadounidenses, que viven incertidumbre, carestía de la canasta y la energía, mientras millones sufren trauma, enfermedad, escasez y privaciones: en Irán, bajo las bombas de EE.UU. e Israel; en Cuba, bajo el bloqueo y un severo déficit energético decretado por Trump desde su silla en el Despacho Oval.
Autor: teleSUR - DE - JDO
Fuente: teleSUR




