Elecciones en Israel: oposición supera a Netanyahu en sondeos a pie de urna

El bloque oficialista cae a 50 bancadas frente a 52-53 de la oposición, dejando a los partidos de la minoría árabe (17-18 escaños) como la clave decisiva tras una jornada cruzada por denuncias de incitación y racismo.

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Con una participación histórica cercana al 75% los israelíes acudieron a las urnas en el primer proceso electoral celebrado tras el inicio del conflicto en Gaza en octubre de 2023. Foto: EFE


27 de octubre de 2026 Hora: 15:24

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Los sondeos a pie de urna tras el cierre de los centros de votación en las elecciones parlamentarias de Israel muestran una clara derrota para el primer ministro Benjamín Netanyahu, cuyo bloque gubernamental se quedó lejos de la mayoría necesaria en la Knesset frente al avance de las fuerzas opositoras y el repunte de los partidos árabes.

Con una participación histórica cercana al 75% —superando a las 18:00 (horas local) la cifra total de votantes de los comicios de 2022 con más de 4.890.000 sufragios registrados—, los israelíes acudieron a las urnas en el primer proceso electoral celebrado tras el inicio de la campaña genocida en Gaza en octubre de 2023.

Escaños fragmentados sin mayoría automática

Los datos de la Comisión Electoral Central y las proyecciones de las cadenas televisivas Canales 11, 12 y 13 coinciden en que ninguno de los bloques dominantes alcanza por sí solo los 61 escaños requeridos para formar Gobierno en el parlamento de 120 asientos.

El bloque opositor, denominado Bloque del Cambio y encabezado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, obtiene entre 52 y 53 escaños. La fuerza principal de esta alianza es Yashar! (¡Recto!), que suma de 21 a 23 escaños, seguida de Juntos de Naftali Bénet con entre 12 y 14 escaños, Los Demócratas de Yair Golán con 9 a 10 escaños e Israel Beitenu de Avigdor Líberman con 7 a 9 escaños.

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El bloque de Netanyahu cae a un margen de entre 50 y 52 escaños. El partido oficialista Likud pasa de los 32 asientos obtenidos en 2022 a un rango de 24 a 25. En cuanto a sus aliados de la extrema derecha y formaciones ultraortodoxas, Shas registra entre 6 y 8 escaños, Poder Judío de Itamar Ben Gvir obtiene entre 6 y 7, Sionismo Religioso de Bezalel Smotrich se ubica en torno a 6 escaños y Judaísmo Unido de la Torá suma entre 6 y 7 representantes.

En este escenario fragmentado, los partidos de la minoría árabe experimentaron una movilización sin precedentes impulsada por la alta participación de la población palestina con pasaporte israelí, logrando colectivamente entre 17 y 18 escaños. La Lista Conjunta (integrada por Jadash, Taal y Balad) proyecta entre 10 y 11 escaños, mientras que la formación islamista Raam sumaría 7 representaciones.

Reacciones políticas y la clave del pacto

Tras la divulgación de las proyecciones, el líder del partido Yashar!, Gadi Eisenkot, declaró que las urnas reflejan «una completa falta de confianza en Netanyahu y el gobierno del 7 de octubre», catalogando la jornada como «una victoria para la mayoría sionista convencional» y asegurando que trabajará para «implementar la decisión del pueblo y reemplazar al gobierno».

El dirigente opositor Yair Lapid calificó los números como un «colapso total» del oficialismo, mientras que Yair Golán, presidente de Los Demócratas, sostuvo que la ciudadanía abrió «una oportunidad histórica para formar un gobierno de cambio real». En contraste, sectores de la extrema derecha oficialista mostraron descontento; Ushar Gabai, asistente del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir, tildó de «estúpido» al electorado ante los seis o siete escaños asignados a su agrupación Otzma Yehudit.

El investigador palestino Ehab Jabareen declaró a Al Jazeera que los primeros resultados son «significativos» al consolidar a Eisenkot como «figura central» en la oposición. Jabareen explicó que las proyecciones muestran «un claro debilitamiento del bloque de Netanyahu», ya que «esa base por sí sola ya no es suficiente para lograr la mayoría que necesita».

Medios locales e internacionales señalan que la prensa israelí prevé que el presidente del país encomiende a Eisenkot el primer mandato para explorar la formación de un gabinete. Analistas políticos remarcan que la llave de la gobernabilidad recae en los partidos árabes, una opción estratégica que requerirá decisión política ante las posturas del arco tradicional judío.

Discurso de odio y maniobras de amedrentamiento en el proceso electoral

Durante el transcurso del proceso electoral, prominentes dirigentes de las alianzas lideradas por la población árabe denunciaron formalmente al primer ministro Benjamín Netanyahu por incitar al odio contra los ciudadanos palestinos del país, catalogándolo como una maniobra desesperada para elevar sus perspectivas en las urnas.

Mediante una serie de publicaciones en redes sociales, Netanyahu arremetió de forma directa contra los electores árabes tildándolos de «partidarios de la Hermandad Musulmana» y acusándolos sin pruebas de «allanar los centros de votación y robar las elecciones». El mandatario difundió además la imagen de una extensa fila de votantes árabes instando a las fuerzas de derecha a emitir su voto por el Likud bajo el argumento de que se trataba de una «cuestión de vida o muerte para nosotros».

Frente a la arremetida mediática del primer ministro, Yousef Jabareen, líder de la Lista Conjunta, difundió una declaración en video subrayando que Netanyahu atacaba a la población porque sabía que «podemos poner fin a su sangriento reinado». Mansour Abbas, máximo representante de la Lista Árabe Unida, condenó las descalificaciones definiéndolas como una «táctica de miedo para movilizar a los votantes de derecha y llevarlos a las urnas».

A la par de la hostilidad retórica, la organización Adalah (Centro Legal para los Derechos de las Minorías Árabes en Israel) reportó la recepción de numerosas alertas sobre maniobras destinadas a desestimular el sufragio árabe. Entre las irregularidades notificadas al Comité Electoral Central y a los comités regionales figuraron la paralización deliberada o lentitud extrema en el flujo de las colas en localidades de mayoría árabe, así como la falta de papeletas de votación impresas en idioma árabe.

Autor: teleSUR: mr - JB

Fuente: Al Mayadeen - Al Jazeera - Agencias