Desarrollo de las redes 5G y la cooperación en telecomunicaciones en los países BRICS
¿Existe potencial para crear una arquitectura coordinada de conectividad industrial en los países BRICS+ o el desarrollo seguirá siendo fragmentado entre los distintos Estados? Lea el análisis de TV BRICS.
Foto: TV BRICS.
14 de agosto de 2026 Hora: 10:28
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Dónde se genera el valor en el mercado 5G
La transición hacia un modelo industrial basado en el 5G en los países BRICS+ responde a una lógica económica. En algunos mercados emergentes, el segmento de consumo ofrece un periodo de retorno de la inversión más prolongado. Por ello, se presta cada vez más atención a las aplicaciones industriales de esta tecnología. Sectores como la manufactura, la logística y la agricultura, por el contrario, pueden generar beneficios económicos medibles mediante la implementación del 5G, como la reducción de los tiempos de inactividad, la optimización de las cadenas de suministro y la disminución del consumo energético. Por esta razón, las redes de quinta generación se despliegan cada vez más para responder a necesidades específicas de la producción, y no únicamente para atender al mercado masivo de consumidores.
Los países BRICS+ están transformando gradualmente las redes de quinta generación de una tecnología de telecomunicaciones en un elemento de la infraestructura industrial. Dentro de la asociación se están desarrollando diferentes modelos de despliegue del 5G, mientras que la evolución del mercado depende de la capacidad de los países para combinar inversiones, estándares y compatibilidad tecnológica.
La estructura de inversión del mercado 5G no se limita a la construcción de redes. El valor económico se genera en varios niveles interconectados, desde la infraestructura física de comunicaciones hasta las plataformas digitales y las soluciones sectoriales aplicadas.
La base del mercado está constituida por la infraestructura física: estaciones base, líneas de comunicación de fibra óptica, centros de procesamiento de datos y espectro radioeléctrico. Es precisamente en este ámbito donde se concentran los principales gastos de capital (CAPEX). En los países en desarrollo, los operadores de telecomunicaciones destinan, en promedio, entre el 20 % y el 25 % de sus ingresos anuales a inversiones, lo que crea una base estable para los proveedores de equipos y soluciones de red.
El siguiente nivel de generación de valor está directamente relacionado con las redes de telecomunicaciones y los servicios de comunicación. Además de los servicios móviles tradicionales, las redes privadas de quinta generación están adquiriendo un papel cada vez más relevante. Estas se utilizan en sectores como la industria, la logística, los puertos y la energía. En este tipo de proyectos, la red se integra directamente en el proceso productivo.
El tercer nivel corresponde a las soluciones de plataforma, como el Internet Industrial de las Cosas (IIoT), los sistemas de análisis predictivo y la computación en el borde de la red (edge computing). En este nivel, los datos se convierten en un recurso productivo y se utilizan para la toma de decisiones.
El cuarto nivel está formado por las soluciones sectoriales aplicadas, como la agricultura de precisión, las ciudades inteligentes y los gemelos digitales de instalaciones industriales. En este ámbito, la digitalización genera un impacto económico medible.
El experto en tecnologías de la información Semión Teniayev destaca que el 5G constituye la base de tecnologías transversales como el internet industrial de las cosas, la inteligencia artificial y el procesamiento de grandes volúmenes de datos.
«Juntas, estas tecnologías proporcionan las herramientas necesarias para la digitalización de la industria y la cooperación científico-tecnológica, permitiendo implementar fábricas inteligentes, sistemas de logística autónoma y soluciones de análisis predictivo», precisó Semión Teniayev, experto en tecnologías de la información y negocios.
De acuerdo con el experto, el desarrollo de este tipo de infraestructura contribuirá a fortalecer las capacidades tecnológicas de los países BRICS y ampliar sus oportunidades en la economía digital.
Crecimiento del tráfico industrial y brecha digital
El sistema mundial de telecomunicaciones está pasando gradualmente de un modelo centrado en el consumo a otro orientado a la industria. El principal crecimiento del tráfico de datos proviene de sectores como la logística, la energía, la agricultura y la producción industrial.
La Declaración de Kazán, adoptada durante la XVI Cumbre de los BRICS, refleja esta transformación. Los líderes del grupo reconocieron «el papel fundamental de la asociación en el ámbito industrial para acelerar el crecimiento económico» y expresaron su intención de profundizar la cooperación en sectores de alta tecnología. Esto establece un marco favorable para las inversiones en infraestructura digital industrial. Estas iniciativas se apoyan en el BRICS Digital Economy Partnership Framework (2022), un documento marco que prevé reforzar la cooperación en materia de infraestructura de telecomunicaciones para garantizar una «conectividad segura, sostenible y asequible».
Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el tráfico mundial de internet móvil crece desde 2021 a un ritmo medio del 19 % anual. Esta tendencia está vinculada al aumento del intercambio de datos entre máquinas, el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) y los sistemas de computación distribuida.

Al mismo tiempo, persiste una brecha digital significativa. La cobertura de las redes 5G alcanza el 84 % en los países de ingresos altos, frente al 4 % en los países de ingresos bajos. La diferencia también se refleja en el consumo de datos por conexión: 17,9 GB frente a 2,2 GB al mes, respectivamente. En los países de ingresos altos, las redes 5G cubren al 89 % de la población urbana y al 59 % de la población rural, mientras que en los países de ingresos bajos están disponibles para el 9 % de los habitantes de las ciudades y tienen una presencia casi inexistente en las zonas rurales. Esta brecha entre las áreas urbanas y rurales genera un desafío adicional para las inversiones, ya que la rentabilidad de las redes en las regiones rurales requiere subsidios públicos o modelos de negocio alternativos.
Semión Teniayev destaca que la brecha digital genera un desequilibrio estructural en el atractivo de los países BRICS+ para la inversión, dando lugar a diferentes modelos de participación en el desarrollo de la economía digital.
Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), en los países de ingresos bajos, la proporción de los ingresos destinada a pagar un paquete de banda ancha móvil es, en promedio, 22 veces superior a la de los países de ingresos altos. En otras palabras, cuanto más pobre es un país, mayor es la parte de sus ingresos que sus habitantes deben destinar a los servicios de conectividad. Esto significa que la elasticidad-precio de la demanda de 5G en los países de menores ingresos de los BRICS+ es extremadamente baja y que la monetización a través del tráfico de consumo resulta prácticamente imposible sin subsidios.
Para los inversores, esto genera una asimetría clave: el retorno de las inversiones en infraestructura de redes depende directamente del nivel de desarrollo de la economía digital. El mercado 5G dentro de los BRICS+ está compuesto por mercados con distintos niveles de intensidad de capital, velocidad de monetización y perfiles de riesgo. Otro factor que aumenta su atractivo para la inversión es la dimensión del mercado de los BRICS+, que reúne a una parte significativa de la población mundial y una de las mayores bases de abonados a servicios móviles. La demanda interna crea condiciones favorables para acelerar la adopción de servicios digitales y desarrollar infraestructura de nueva generación.
Los plazos de recuperación de las inversiones varían considerablemente en función del modelo de monetización. Los proyectos orientados al mercado de consumo masivo suelen requerir un horizonte más largo para recuperar las inversiones. En cambio, las redes privadas 5G implantadas en la industria y el sector agrícola pueden amortizarse más rápidamente gracias al ahorro directo en los costes operativos, aunque los plazos exactos dependen de la intensidad de la demanda industrial y del nivel de apoyo estatal.
En los países del África subsahariana con baja densidad de infraestructura de fibra óptica, el plazo de recuperación puede superar los 10 años o requerir modelos de retorno alternativos. Al mismo tiempo, el periodo medio de recuperación de los proyectos de infraestructura de la economía digital se sitúa entre 5 y 10 años, una cifra comparable a la de los activos de infraestructura tradicionales y que confirma su atractivo para los inversores institucionales. Un factor clave para el éxito no es solo la disponibilidad de tecnología, sino también el acceso a financiación, infraestructura de fibra óptica y personal cualificado.
En este contexto, el mercado 5G de los países BRICS+ y del Sur Global está compuesto por segmentos con diferentes niveles de intensidad de capital, velocidad de monetización y riesgo.
Modelos de soberanía digital: China e India
El modelo chino se basa en el despliegue centralizado de infraestructura (CAPEX) y en la escala de su mercado interno. El Estado asume la mayor parte de las inversiones de capital, lo que permite reducir el coste unitario de las tecnologías y acelerar su implementación.
En el país se han desplegado 4,04 millones de estaciones base 5G. Por este indicador, China cuenta con la mayor infraestructura 5G entre los países de los BRICS+. China es líder tecnológico del grupo en el ámbito del 5G, mientras que las empresas chinas ocupan una posición dominante en el mercado de equipos de telecomunicaciones. Para los países receptores, esto supone un acceso rápido a soluciones probadas y a financiación por parte de los proveedores, pero también implica un alto grado de dependencia tecnológica de un número limitado de empresas, lo que reduce las posibilidades de competencia y diversificación.
Las empresas tecnológicas chinas desempeñan un papel clave en la exportación de equipos 5G y soluciones integrales a los países del Sur Global. Esto permite desplegar las redes con rapidez, pero al mismo tiempo puede aumentar la dependencia tecnológica de un número limitado de proveedores.
Según Alexánder Dashichev, experto en soberanía tecnológica y digital, sociedad civil y organizaciones del tercer sector, la diferencia entre ambos modelos no es únicamente tecnológica, sino también geopolítica.
«China es capaz de desarrollar un ciclo completo de producción de equipos de red y, por tanto, puede controlar el ecosistema de acuerdo con sus objetivos geopolíticos a largo plazo. En este sentido, la arquitectura china es absolutamente comparable con la occidental. India, en la etapa actual, busca compensar la falta de componentes propios para redes mediante la implementación de OpenRAN, con el fin de controlar los puntos de conexión entre el hardware y el software», destacó Alexánder Dashichev, experto en soberanía tecnológica y digital, sociedad civil y organizaciones del tercer sector.

India está desarrollando un modelo sustancialmente diferente: la creación de un ecosistema tecnológico soberano 4G/5G a través de un consorcio encabezado por el Centro para el Desarrollo de la Telemática (C-DOT). Esta arquitectura se basa en OpenRAN, un estándar internacional de arquitectura abierta para redes de acceso radioeléctrico que permite la interoperabilidad entre equipos de diferentes fabricantes. Este enfoque reduce la dependencia de proveedores específicos y aporta mayor modularidad a la infraestructura de red.
OpenRAN ofrece a los países una herramienta para reducir su dependencia de determinados proveedores, aunque los expertos advierten contra una visión idealizada de esta tecnología. Alexánder Dashichev señala:»OpenRAN parece una solución temporal, necesaria hasta que aparece una tecnología propia y, por así decirlo, propietaria. La cuestión de la dependencia siempre está presente en el ámbito tecnológico: se trata de un proceso constante de minimización de riesgos», explica el experto.
De este modo, se perfilan dos enfoques diferentes: el modelo verticalmente integrado de China y el modelo horizontal y modular de India, que requiere un mayor grado de madurez de su ecosistema local de ingeniería. Sin embargo, la elección de la arquitectura 5G constituye solo el primer nivel de las decisiones. El segundo, igualmente importante, es determinar cómo financiar el despliegue de las redes y quién controlará el valor generado. Las respuestas a estas cuestiones ya no pertenecen únicamente al ámbito tecnológico, sino también al ámbito de la inversión.
Modelos orientados al mercado: Brasil y Sudáfrica
Brasil desarrolla un modelo orientado al mercado mediante subastas de espectro que incluyen compromisos de inversión por parte de los operadores. La estrategia regulatoria de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) busca atraer capital privado y trasladar parte de los riesgos asociados a las inversiones de capital (CAPEX) a los operadores.
Una parte significativa del territorio brasileño aún no cuenta con cobertura 5G, lo que acentúa las desigualdades regionales y requiere inversiones adicionales en infraestructura rural. Una de las prioridades es el sector agroindustrial, donde el 5G se utiliza para la agricultura de precisión, la agrologística y el monitoreo de los ciclos de producción. Esto establece una relación directa entre la infraestructura digital y los costes de las exportaciones. La Declaración de Kazán refuerza la importancia de este modelo. Los países BRICS+ acordaron cooperar en el desarrollo de sistemas de monitoreo y alerta temprana para la agricultura, lo que requerirá inversiones en la recopilación de datos y en la mejora de la conectividad.
Sudáfrica está consolidando su papel como centro regional de telecomunicaciones de África. El programa de liberación de espectro para el despliegue de redes 5G está coordinado por la Autoridad Independiente de Comunicaciones de Sudáfrica. La limitada infraestructura de fibra óptica y la escasez de personal cualificado plantean desafíos, pero al mismo tiempo refuerzan la importancia del país como nodo estratégico para el enrutamiento de los flujos digitales.
Arabia Saudita y los EAU: centros industriales y financieros
La experiencia de Arabia Saudita en el despliegue de redes privadas 5G resulta de interés para los países del grupo que desarrollan infraestructura digital industrial. En el marco de la estrategia Visión 2030, el país está desarrollando un modelo de 5G privado orientado a instalaciones industriales. Las redes se diseñan para responder a necesidades específicas de cada sector, lo que puede mejorar su eficiencia económica frente a los modelos dirigidos al consumo masivo.
Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están desarrollando un papel multidimensional en la infraestructura digital, que incluye centros de datos, servicios en la nube y el tránsito de tráfico digital entre Asia, África y Oriente Medio. Los fondos soberanos del país invierten activamente en activos tecnológicos y digitales, contribuyendo a reducir el coste del capital para los proyectos de infraestructura.

El marco regulatorio de los EAU fomenta las asociaciones público-privadas (APP) en proyectos de infraestructura, incluido el sector de las telecomunicaciones. La legislación del país contempla zonas económicas especiales y zonas francas con regímenes fiscales preferenciales, lo que facilita la entrada de inversores extranjeros y contribuye a reducir los costes operativos de las empresas tecnológicas. Además, las instituciones públicas de los EAU pueden financiar proyectos intensivos en capital sin recurrir necesariamente a deuda externa, lo que puede reducir el coste del capital y acelerar la recuperación de las inversiones.
Los EAU desempeñan asimismo el papel de centro regional para la movilización de capital y el tránsito de datos digitales entre Asia, África y Oriente Medio. La Declaración de Kazán respalda este enfoque al promover el desarrollo de infraestructuras de transporte y logística sostenibles, que en el contexto actual requieren también una sólida infraestructura digital.
De este modo, dentro de los BRICS+ se han configurado diferentes modelos de despliegue de redes 5G. El modelo chino permite una rápida expansión y un bajo coste unitario, pero puede generar una elevada dependencia tecnológica para los países receptores. El modelo indio reduce los riesgos asociados a la dependencia de proveedores mediante la modularidad y los estándares abiertos, aunque requiere un ecosistema de ingeniería desarrollado. El modelo brasileño vincula el 5G con sectores específicos, favoreciendo la recuperación de las inversiones mediante la reducción de los costes de producción y exportación. El modelo saudí está orientado a una infraestructura industrial basada en proyectos específicos y respaldada por financiación soberana. Los EAU actúan como un centro financiero y de tránsito que conecta Asia, África y Oriente Medio. Cada uno de estos modelos configura un perfil de inversión propio, desde flujos de efectivo estables, aunque de menor margen, asociados a la infraestructura, hasta un mayor potencial de rentabilidad en los ámbitos de las plataformas y las soluciones digitales aplicadas.
Modelo financiero del 5G y nueva arquitectura de inversión
Los elevados costes asociados a la creación de infraestructura 5G constituyen uno de los principales desafíos para los países BRICS+, y el éxito de su despliegue depende directamente de la capacidad para atraer inversiones privadas y utilizar mecanismos de colaboración público-privada (CPP). Aunque la mayor rentabilidad se concentra en los niveles de plataformas y aplicaciones, la infraestructura sigue siendo una condición indispensable para la posterior monetización de los servicios digitales: sin redes no hay datos y sin datos no hay plataformas. Por ello, las inversiones en infraestructura física son la puerta de entrada a la economía del 5G industrial, incluso si los principales ingresos se generan en niveles superiores de la cadena de valor.
La financiación de la infraestructura digital en los países BRICS+ se realiza cada vez más mediante modelos de financiación combinada (blended finance), que integran garantías estatales, capital de instituciones de desarrollo e inversiones privadas. Entre los principales instrumentos se encuentran la reducción del coste del capital mediante garantías de desarrollo, la mejora de la calidad crediticia de los proyectos y la cobertura de riesgos cambiarios. El acceso a la financiación proporcionada por los proveedores es uno de los factores clave que determinan la velocidad de despliegue de las redes en los países en desarrollo. Las empresas chinas utilizan activamente este mecanismo al ofrecer paquetes integrales de «equipamiento + financiación», lo que facilita un despliegue rápido, aunque también puede generar riesgos asociados a la dependencia financiera.
Los fondos soberanos de los países del Golfo, mediante mecanismos de colaboración público-privada, pueden actuar como coinversores en proyectos de infraestructura digital de los países BRICS+, aportando no solo capital, sino también experiencia institucional. El modelo de CPP, aplicado activamente en los Emiratos Árabes Unidos, puede ampliarse a proyectos en otros países BRICS+. El uso de mecanismos de colaboración público-privada y de financiación de proyectos constituye un modelo adecuado para el desarrollo de infraestructura digital, ya que permite combinar garantías estatales con la eficiencia de la gestión privada. Un mandato directo para este enfoque se recoge en el BRICS Digital Economy Partnership Framework, que insta a «fomentar la movilización de recursos, incluso mediante asociaciones público-privadas, para apoyar proyectos de infraestructura digital».
El representante de BRICS Hub en Irán y Rusia y experto en cooperación económica y tecnológica entre los países BRICS, transformación digital y aplicación de la inteligencia artificial en los negocios, Abed Amiri, subraya que las colaboraciones público-privadas constituyen un mecanismo fundamental, aunque su aplicación depende estrictamente del contexto.
«En las economías desarrolladas y de rápido crecimiento, la colaboración público-privada (CPP) actúa como una palanca de innovación: el Estado genera una demanda agregada mediante programas de ciudades inteligentes y del internet industrial de las cosas, mientras que el sector privado aporta rapidez tecnológica. En los países en desarrollo con escasez de capital, el modelo evoluciona hacia una estructura de propiedad público-privada, que incluye la participación del Estado en los operadores. Una condición fundamental para el éxito en ambos grupos es vincular los proyectos 5G a casos de uso concretos en sectores como la logística, la telemedicina y la gestión energética, ya que solo así puede establecerse un modelo comercial sostenible. La construcción de una red ‘por sí sola’, sin aplicaciones prácticas, conduce inevitablemente al fracaso, independientemente de la forma organizativa», precisó Abed Amiri, experto en cooperación económica y tecnológica en el marco de los BRICS, transformación digital y uso de IA en los negocios.
La Declaración de Kazán insta al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) a ampliar la financiación de proyectos de infraestructura sostenibles, accesibles y económicamente viables. Esto genera un impulso político directo para financiar la infraestructura digital como una clase de activos prioritaria. El NBD tiene potencial para convertirse en una de las principales fuentes de financiación de proyectos de infraestructura 5G.
Abed Amiri considera al Nuevo Banco de Desarrollo no tanto un prestamista como un integrador institucional. Según su valoración, el banco financia proyectos de infraestructura física —transporte, energía y ciudades inteligentes— en los que la conectividad digital se integra como una capa tecnológica indispensable.
«La creación de una arquitectura digital común en los países BRICS+ es viable no mediante la unificación, sino a través de una red de segmentos nacionales compatibles, conectados mediante protocolos de registros distribuidos y puentes para realizar operaciones con monedas digitales de los bancos centrales. La arquitectura no se desarrollará como un sistema monolítico, sino como un ecosistema fractal, en el que el NBD desempeñará el papel de integrador sistémico», afirmó el experto.
Los fondos soberanos de los países del Golfo Pérsico, incluidos los de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, actúan como impulsores de la creación de clústeres digitales industriales. En América Latina, las instituciones nacionales de desarrollo respaldan la digitalización del sector agropecuario.
Transición hacia una arquitectura coordinada de los BRICS+ y limitaciones estructurales
Dentro de los BRICS+ existe una creciente necesidad de garantizar la interoperabilidad de las infraestructuras. La armonización de estándares, la certificación y la unificación de los requisitos de seguridad de las redes se están convirtiendo en herramientas para reducir los costes de transacción.
Durante la Cumbre de los BRICS celebrada en Kazán en 2024, se destacó la necesidad de garantizar una conectividad segura, sostenible, estable, fiable, accesible y asequible, así como de desarrollar una infraestructura digital sostenible como una de las prioridades. Como mecanismo clave para alcanzar estos objetivos se estableció el BRICS Digital Economy Partnership Framework, que abarca la estandarización, los flujos transfronterizos de datos y los proyectos conjuntos en el ámbito del 5G. La Declaración insta a armonizar los enfoques y estándares y a desarrollar la interoperabilidad de los sistemas digitales, lo que reduce el riesgo de fragmentación y sienta las bases para un mercado común de conectividad industrial.

Además, durante la reunión de trabajo de los países BRICS sobre transporte, celebrada en junio de 2025, los miembros del grupo establecieron como prioridad la transformación digital del sector del transporte y crearon una nueva línea de trabajo dedicada a su digitalización. Esto confirma que la demanda de conectividad digital y estándares comunes no procede únicamente del sector de las telecomunicaciones, sino también del transporte, uno de los principales consumidores de 5G industrial.
Trasladar esta lógica al ámbito de las telecomunicaciones significa que un mercado común de conectividad industrial de los BRICS+ no supone la creación de una única red gestionada por un solo operador, sino un sistema de infraestructuras nacionales interoperables que funcionen con estándares armonizados. Este enfoque reduce los riesgos políticos para los inversores: los países mantienen su soberanía sobre sus infraestructuras, al tiempo que obtienen acceso a un mercado común de servicios digitales. La reducción de los costes de transmisión transfronteriza de datos favorece el desarrollo de los servicios digitales y aumenta el papel de los activos intangibles en los flujos internacionales de inversión.
Principales riesgos
El principal riesgo sistémico es la brecha tecnológica entre los países que desarrollan y diseñan las arquitecturas y aquellos que principalmente consumen estas tecnologías. El predominio de un único proveedor en los mercados de los países en desarrollo puede generar una situación de dependencia tecnológica, limitando las posibilidades de competencia e innovación.
Entre las limitaciones adicionales se encuentran la escasez de profesionales especializados en tecnologías de redes y en el internet industrial de las cosas (IoT), la fragmentación de los estándares de software pese a una relativa armonización a nivel de hardware y la dependencia de algunos países de plataformas digitales extranjeras. La cobertura desigual de las redes 5G puede contribuir a mantener las diferencias económicas entre las zonas urbanas y rurales, generando riesgos sociales y económicos a largo plazo.
La experiencia de la plataforma logística de los BRICS muestra que el principal riesgo no es la incompatibilidad técnica, sino la ausencia de normas comunes, incluidos corredores digitales integrales con procedimientos simplificados y mecanismos de coordinación de tarifas. Sin estos elementos, incluso un equipamiento compatible no garantiza la creación de un mercado común.
Otro factor de riesgo es la elevada proporción de los costes energéticos dentro de los gastos operativos (OPEX), que puede alcanzar el 30 %. En países con un suministro eléctrico inestable o con elevados precios de la electricidad, esto ejerce una presión adicional sobre la rentabilidad de los proyectos y hace necesario incorporar los riesgos energéticos a los modelos financieros.
Perspectivas de desarrollo del 5G para el período 2026-2030
Existe potencial para desarrollar una arquitectura coordinada de conectividad industrial en los países BRICS+, como lo demuestran la Declaración de Kazán, la puesta en marcha de iniciativas prácticas para la digitalización del transporte y la experiencia de la plataforma logística multimodal. Sin embargo, la materialización de este potencial dependerá de la voluntad política de los países miembros y de su disposición a alcanzar acuerdos en materia de estandarización y certificación. Sin estos elementos, el mercado seguirá fragmentado.
La coordinación de los estándares 5G en los países BRICS+ no dará lugar a un mercado único en el sentido clásico, sino a un marco de interoperabilidad entre infraestructuras nacionales independientes. En este contexto, la infraestructura digital adquiere gradualmente características propias de los activos tradicionales, como largos períodos de amortización, una elevada proporción de gastos de capital y dependencia de mecanismos de financiación mediante asociaciones público-privadas (APP).
La Declaración de Kazán de 2024 estableció las bases políticas para este acercamiento al señalar como prioridad una conectividad segura, sostenible y accesible. El desarrollo práctico de esta agenda se ve reforzado por los mecanismos institucionales de los BRICS, incluida la Iniciativa Marco de Asociación para la Economía Digital y los distintos programas sectoriales de digitalización, que están trasladando gradualmente la coordinación de estándares del plano declarativo al ámbito práctico.
Sin embargo, la trayectoria actual de desarrollo sigue siendo asimétrica. Los países BRICS+ muestran al mismo tiempo avances en materia de cooperación y una creciente diversificación tecnológica: China desarrolla un modelo centralizado de despliegue a gran escala; India, una arquitectura modular basada en estándares abiertos; Brasil y Sudáfrica, modelos regulados por el mercado y orientados a sus respectivos contextos regionales; mientras que los países de Oriente Medio están creando centros de infraestructura y financiación para el tránsito de datos digitales.

Según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el 74 % de la población mundial ya utiliza internet, lo que equivale a unos 6.000 millones de personas. El próximo 1.000 millones de conexiones se producirá en los países del Sur Global, donde podría generarse una parte significativa de la nueva demanda de infraestructura digital durante la próxima década. A medida que crece el tráfico industrial y se amplía el uso del 5G en sectores como la logística, la energía y la agricultura, el centro de creación de valor económico se desplaza del nivel de infraestructura hacia las plataformas y las aplicaciones. Esto intensifica la competencia entre los distintos ecosistemas tecnológicos por el control de los datos y los servicios que generan la mayor parte de la rentabilidad de la economía digital.
De cara al período 2026-2030, el escenario más probable sigue siendo una fragmentación parcial, acompañada de un desarrollo paralelo de mecanismos de coordinación. La integración plena requiere no solo compatibilidad tecnológica, sino también una mayor convergencia institucional entre los modelos regulatorios y de inversión, algo que, en las condiciones actuales, sigue siendo limitado.
De este modo, el 5G en el espacio BRICS+ deja de ser exclusivamente una tecnología de telecomunicaciones y se convierte en un elemento de la arquitectura de inversión que determina la distribución del capital, los datos y la influencia tecnológica en la economía digital en desarrollo.
Artículo elaborado por Vajit Niyázov.
Autor: teleSUR - TV BRICS
Fuente: TV BRICS




