«Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», reafirma Canciller cubano
El jefe de la diplomacia cubana condenó las maniobras de Washington para condicionar el debate en Naciones Unidas sobre el bloqueo.
El monto total de los perjuicios a Cuba derivados del bloqueo en el período desde el 1ro. de marzo de 2025 al 28 febrero de 2026, muestra una cifra récord de 8.083.300.000 millones de dólares. Foto: Cubaminrex.
21 de octubre de 2026 Hora: 13:24
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La posición de Cuba en defensa de su derecho a existir sin el peso criminal de bloqueo y frente a los actos de cerco y máxima presión económica que sostiene el Gobierno de EE.UU. sobre la mayor de las Antillas fueron defendidas este miércoles por el canciller de la isla, Bruno Rodríguez Parrilla, durante una comparecencia ante la prensa nacional de internacional
Por esta línea, el jefe de la diplomacia caribeña condenó las maniobras cínicas y ridículas desplegadas por Washington en días recientes ante la cercanía de las votaciones en la Asamblea General de Naciones Unidas de la resolución para poner fin al bloqueo de EE.UU., prevista para los días 27 y 28 de octubre, un espacio en el que tradicionalmente cada año la comunidad internacional demuestra el respaldo mayoritario a esta causa y el aislamiento de la política imperialista hacia la isla.
Rodríguez Parrilla alertó que la Casa Blanca lleva a cabo un despliegue brutal de presiones extremas contra numerosos Estados para obligarlos a cambiar su posición respecto al proyecto de resolución contra el bloqueo económico, comercial y financiero que impusieron a Cuba, en particular con gestiones coercitivas intensas de parte del secretario de Estado, Marco Rubio.
Explicó que los EE.UU. lleva meses en medio de gestiones para coaccionar a otros Gobiernos. Mostró varios documentos que dan fe de mensajes intimidatorios contra esas naciones, los cuales contienen mentiras como que el bloqueo estadounidense es legal y que EE.UU. permite el comercio con Cuba.
En su alocución, el titular de exteriores cubano condenó las maniobras del Departamento de Estado para intentar legitimar las sanciones, las cuales constituyen, en la práctica, un castigo colectivo ilegal contra la población de la nación caribeña. Entre ellas, ejemplificó Rodríguez Parrilla, la presentación en espacios de alta visibilidad de figuras con conocido historial terrorista y de mercenarismo como supuestos «perseguidos» por La Habana, cuando estos, detalló, fueron detenidos por causas ajenas a sus posturas contrarias al proceso revolucionario.
El diplomático calificó estos episodios como un modo ridículo y peligroso de manejar las relaciones multilaterales que refleja a su vez la impotencia, aislamiento y desesperación de Washington ante la proximidad de la cita, en un intento de distraer la opinión pública y con claros fines electorales.
En este proceder identificó una forma burda de desviar el debate, de las serias consecuencias humanitarias y económicas que provoca el cerco norteamericano entre la población, hacia el sensacionalismo y la infamia que caracterizan a la política exterior de la actual administración. Se trata de esta forma, de difuminar la atención del hecho de que una superpotencia de primer orden económico, financiero, militar y tecnológico mantiene una postura sistemática y continuada de abuso ante una pequeña nación soberana que se ciñe a las normas del Derecho Internacional y que no representa una amenaza para nadie.
La Casa Blanca evita hablar así de la violación flagrante y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos que genera cada vez más rechazo en el mundo y entre sus propios ciudadanos, mientras se intenta culpar a la máxima dirección de la isla de los impactos ocasionados por esta política y el descontento creado hacia lo interno. Prueba de ello, recordó el célebre Memorando Mallory, el cual planteaba, en fecha tan temprana como 1960, la estrategia de generar descontento mediante las carencias y el hambre para restar apoyos al gobierno revolucionario.
En su mensaje señaló además que el debate que se suscitará en el seno de Naciones Unidas no responde a un hecho bilateral entre dos naciones. «Lo que ocurre hoy con Cuba, podría ocurrir mañana contra cualquier nación y por eso quienes votan lo hacen también por evitarlo» apuntó a la vez que aludió a la responsabilidad del organismo mundial en la tarea de restablecer el peso vinculante del derecho internacional sobre practicas colonialistas e intervencionistas.
Cuestionado sobre la reciente orden judicial contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, emitida por un juzgado de Miami, consideró que se trata de un acto infame, carente de todo valor legal, ético y práctico, dedicado únicamente a complacer los deseos de grupos minúsculos que no representan ni siquiera el sentir de la mayoría de los cubanos radicados en ese país.
Respecto a las relaciones del archipiélago con el vecino con el cual mantiene un diferendo histórico, expresó su esperanza en que la política de EE.UU. contra Cuba tendrá que cambiar, amparado por la resistencia heroica, la defensa de la independencia y la soberanía nacional. En cuanto al orden internacional que intenta imponer al resto del mundo la potencia imperialista calificó que el intento de imponer una hegemonía por la fuerza y la violencia es insostenible y está condenado al fracaso.
Al concluir, agradeció de antemano a los movimientos sociales, solidarios, sindicales, feministas y en defensa de la paz que se han movilizado alrededor del orbe para evitar las acciones contra la nación caribeña, contra la cual está incluida incluso la amenaza militar, y a los Gobiernos que hagan valer su sentido soberano y se impongan ante las presiones y amenazas para decirle junto al resto del mundo un no rotundo al bloqueo, al igual que en ocasiones anteriores.
Lo insólito en este caso —afirmó el Canciller de Cuba— es el recrudecimiento extremo y sin precedentes del bloqueo estadounidense, al cual se le han añadido, bajo la excusa de ser el archipiélago una amenaza para la seguridad nacional norteamericana, de un cerco energético que impide la llegada de combustible al país bajo el riesgo de sanciones y represalias arancelarias, acciones extraterritoriales que vulneran el Derecho Internacional y el libre comercio marítimo.
Será entonces esta la primera vez que la AGNU se pronuncie en su conjunto contra el bloqueo energético y el castigo colectivo contra nuestro país, con daños humanitarios graves. Además del bloqueo energético, se persiguen todas las operaciones comerciales cubanas, señaló, como parte de una política para provocar daños planeados deliberadamente y desestabilizar al país mediante la generación de sufrimientos y desesperación.
Rodríguez Parrilla valoró que estas maniobras constituyen un reconocimiento al aislamiento internacional de EE.UU. en su política genocida contra Cuba. Según el informe presentado por Cuba ante las Naciones Unidas, a precios corrientes los daños acumulados durante seis décadas de esta política ascienden a 178.700.500.000 millones de dólares a precios corrientes.
El monto total de los perjuicios a Cuba derivados del bloqueo en el período desde el 1ro. de marzo de 2025 al 28 febrero de 2026, muestra una cifra récord de 8.083.300.000 millones de dólares.
Autor: teleSUR - JML
Fuente: teleSUR - Bruno Rodríguez Parrilla




