China ratifica legítima y transparente cooperación con Cuba

Beijing rechazó las sanciones unilaterales contra sus empresas y reafirmó la validez de sus acuerdos económicos y tecnológicos con Cuba.

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La firma china Beijing H and C Technologies fue sancionada por mantener cooperación tecnológica con entidades de La Habana. Foto: EFE.


6 de noviembre de 2026 Hora: 16:35

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La República Popular China «condenó de forma categórica» la imposición de nuevas medidas coercitivas unilaterales por el Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos en contra de entidades e individuos «vinculados a la cooperación económica y tecnológica con Cuba» bajo la Orden Ejecutiva 14404. 

Mediante un comunicado, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, fijó la postura de Beijing tras «la inclusión de la firma tecnológica Beijing H and C Technologies CO. en la lista de entidades bloqueadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). 

La Cancillería china calificó las justificaciones estadounidenses como «una extralimitación jurídica carente de todo fundamento en el derecho internacional». Por ello, Jiakun aseveró que Beijing «no tolera la aplicación del brazo extraterritorial de las leyes estadounidenses sobre corporaciones que operan bajo amparo soberano».  

Horas atrás, Washington acusó a la referida empresa de «suministrar componentes de telecomunicaciones y equipos técnicos a empresas estatales cubanas». Según la Casa Blanca, «poseen doble uso y, por ello, representa un problema de seguridad nacional que Cuba obtenga esa tecnología».

En este sentido, el secretario de Estado, Marco Rubio, detalló que «la verdadera alerta de seguridad nacional es que Cuba está sirviendo como una base avanzada para que potencias hostiles espíen a Estados Unidos.» Agregó que «la instalación de antenas, redes informáticas y centros de datos de tecnología china a solo 90 millas de las costas de Florida representa un peligro directo de interceptación de comunicaciones estratégicas».  

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En respuesta, Jiakun sostuvo que «China se opone firmemente a las sanciones unilaterales ilegales impuestas por Estados Unidos que carecen del mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas». Afirmó que «defenderán con determinación los derechos e intereses legítimos de las empresas y ciudadanos chinos» y recordó que los contratos vigentes de infraestructura y conectividad responden a acuerdos soberanos bilaterales. 

Analistas internacionales detallan que «la batería de sanciones norteamericanas persigue la paralización de la modernización tecnológica y el estrangulamiento de los suministros energéticos en la isla». La diplomacia china remarcó que estas acciones de coerción económica «impactan de manera directa sobre la sociedad civil, restringiendo el acceso a servicios básicos indispensables para la población». 

«Las duras consecuencias de estas sanciones unilaterales recaen sobre las personas comunes, violan derechos humanos fundamentales, afectan el comercio de terceros países y convierten las necesidades esenciales de la gente en instrumentos de coerción política», denunció China, que reafirmó que las presiones de Washington «no alterarán la hoja de ruta de la cooperación técnica transpacífica». 

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En el marco de la Exposición Internacional de Importaciones de China en Shanghái, la delegación cubana y el empresariado chino ratificaron el compromiso de continuidad a proyectos estratégicos en materia de biotecnología, generación fotovoltaica y telecomunicaciones, integrados de manera formal en el esquema de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.  

Ambos Gobiernos enfatizaron en el marco del encuentro multilateral que «la colaboración económica mutua no está sujeta al arbitrio de potencias extranjeras ni cederá ante los mecanismos de presión financiera impulsados desde la Casa Blanca». 

Las relaciones diplomáticas entre la República Popular China y la República de Cuba se establecieron el 28 de septiembre de 1960, fecha histórica en la que el Estado caribeño se convirtió en la primera nación de América Latina y el Caribe en reconocer formalmente al gobierno de Beijing.

Durante más de seis décadas, el vínculo entre ambas naciones ha evolucionado desde la afinidad ideológica hacia una alianza estratégica integral estructurada en torno a la cooperación en biotecnología, la actualización de infraestructuras de telecomunicaciones, la soberanía energética y el apoyo mutuo en escenarios multilaterales de negociación política. 

Para el hemisferio occidental y la región latinoamericana, la presencia activa del gigante asiático en Cuba constituye un componente de peso geopolítico que facilita la inserción de las economías insulares en los corredores de inversión global articulados por la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

En este marco, el gobierno chino ha mantenido una conducta diplomática ininterrumpida en la Asamblea General de las Naciones Unidas al respaldar anualmente la resolución que exige el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba, al que Beijing define como una vulneración sistemática del derecho internacional y un freno al desarrollo sostenible regional. 

Autor: teleSUR - dm - JDO

Fuente: Agencias