Bombardeos de EE.UU. a lanchas en el Caribe no frenan el tráfico de cocaína

Los bombardeos contra presuntas lanchas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico dejaron cientos de muertos, pero no redujeron el suministro.

bombardeo de lanchas

Operaciones militares de Estados Unidos bombardean contra presuntas lanchas de narcotráfico. Foto: EFE


14 de octubre de 2026 Hora: 15:45

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La campaña militar del presidente Donald Trump contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico en el mar Caribe y el océano Pacífico ha dejado cientos de muertos, sin reducir la oferta, la pureza ni los precios de la cocaína en Estados Unidos, según reportes periodísticos y evaluaciones oficiales citadas por el relator especial de Naciones Unidas Ben Saul.

El periodista y columnista de Folha de S.Paulo Glenn Greenwald afirmó que la política de bombardear lanchas rápidas cerca de Venezuela y Colombia “ha matado a cientos de personas sin tener éxito en impedir el flujo de cocaína hacia los Estados Unidos”. Para Greenwald, ese resultado era “completamente predecible y predicho”.

Greenwald difundió en su cuenta de X un artículo de The Wall Street Journal que señala que la cocaína es más abundante, pura y barata en Estados Unidos que nunca, en parte debido a estos bombardeos. “¿Se darán cuenta en algún momento las personas de que las justificaciones que se les dan para los bombardeos y las guerras estadounidenses son casi siempre —siempre— mentiras?”, escribió el periodista.

Las maniobras militares de Estados Unidos se dirigen contra embarcaciones supuestamente sospechosas de transportar drogas. Pese al despliegue de fuerza y a los ataques contra pequeñas lanchas, los indicadores disponibles apuntan a la persistencia del tráfico, sin una disminución significativa del suministro ni de los precios de la cocaína en el mercado estadounidense.

El relator especial de Naciones Unidas sobre derechos humanos y lucha contra el terrorismo, Ben Saul, advirtió sobre la ineficacia de esta respuesta militarizada en una nota jurídica publicada en septiembre de 2026. El documento recoge una evaluación de la Administración para el Control de Drogas (DEA) que, a mediados de este año, concluyó que la ofensiva militar no había reducido la oferta ni el precio de la cocaína.

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Asimismo, datos que el Departamento de Defensa habría presentado ante el Comité de Servicios Armados del Senado mostraban que la droga incautada mantenía altos niveles de pureza, mientras las confiscaciones en la frontera estadounidense permanecían estables.

De acuerdo con esas estimaciones, la ofensiva estadounidense podría estar provocando una reconfiguración del narcotráfico en lugar de frenar sus operaciones. Los grupos criminales tendrían capacidad para adaptarse a la presión militar mediante vías de traslado alternativas, cambios en sus métodos de transporte, la búsqueda de otros mercados y la ampliación de actividades ilícitas para compensar presuntos ingresos perdidos.

Esta capacidad de adaptación, conocida como “efecto globo”, permite que el negocio se desplace geográficamente sin que desaparezcan las redes que lo sostienen. Trece meses después del inicio de las operaciones militares de EE.UU en el Caribe y el Pacífico, los buzos de la marina colombiana detectan un mayor uso de “parásitos”: módulos metálicos llenos de cocaína que los narcotraficantes atornillan a los cascos de los cargueros que se preparan para zarpar del puerto más grande del Pacífico de Colombia, especificó The Wall Street Journal.

Mientras, en lo profundo del Amazonas, los contrabandistas han trasladado los cargamentos hacia el este, escondiendo las drogas en barcos que se mueven a través de la vasta red fluvial de la selva tropical. En la costa de Colombia, las tripulaciones evaden los ataques aéreos militares estadounidenses bordeando la costa en las mismas lanchas rápidas que Washington ataca.

Suministros récord de cocaína siguen llegando a Estados Unidos, Europa e incluso a lugares tan lejanos como Australia todos los días, más barata y pura que en décadas, dijeron funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en cuatro continentes.

Un analista sénior de la agencia antidrogas europea explicó al medio comunicativo que “el volumen de ventas es tan alto que los precios irrisorios están atrayendo a nuevos clientes que antes no podían permitirse la cocaína”. “Es una locura la cantidad de cocaína que llega a Europa”, añadió.

En los países consumidores, la oferta supera la demanda. En Miami, el precio mayorista de la cocaína se vendió este verano a unos 16.500 dólares el kilogramo, muy por debajo del rango histórico de 22.000 a 25.000 dólares. En la Unión Europea, los precios se han desplomado desde los 45.000 dólares hasta tan solo 16.000 dólares, según afirmó el medio estadounidense.

Las acusaciones de transportar drogas realizadas por Estados Unidos no constituyen, por sí solas, una autorización para ejecutar ataques letales contra las lanchas en el Caribe. Tales acciones deben ajustarse al derecho internacional y respetar las garantías fundamentales, incluido el derecho a la vida.

Según los datos recopilados en el informe de Ben Saul, entre septiembre de 2025 y septiembre de 2026 las fuerzas estadounidenses habrían atacado 68 embarcaciones en aguas internacionales, con un saldo de al menos 223 personas muertas. Hasta el 12 de octubre, los ataques sumaban 79 y la cifra de civiles asesinados llegaba a 238, según un detallado informe de la cadena CNN.

Al menos 26 personas sobrevivieron a los bombardeos y tres quedaron brevemente bajo custodia de militares estadounidenses antes de ser devueltas a sus países de origen. Se estima que unas 23 personas murieron en el mar porque no fueron localizadas.

La Administración estadounidense ha justificado estas acciones con el argumento de que combate a organizaciones catalogadas como terroristas en el marco de un supuesto conflicto armado no internacional. A los tripulantes los llama “combatientes ilegales”.

Saul cuestiona la validez de estas justificaciones y sostiene que el narcotráfico, por sí mismo, no reúne las condiciones para autorizar el empleo de la fuerza militar en legítima defensa. Frente a esta política, subraya que existen mecanismos alternativos, como la interceptación de barcos, las investigaciones policiales, el fortalecimiento de los controles fronterizos y la colaboración entre países.

Desde esa perspectiva jurídica, el relator considera que la campaña constituye una sucesión de ejecuciones extrajudiciales y vulnera el derecho a la vida.

Autor: teleSUR - asm - JML

Fuente: teleSUR - Agencias