Ben-Gvir dice que Cisjordania «pertenece a Israel» en contradicción del Cuarto Convenio de Ginebra

Este proyecto de limpieza étnica se complementa con una propuesta de maximizar la violencia estatal, «cuanto más permitas que los soldados disparen y usen la fuerza, menos personal necesitas», aseguró cínicamente.

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El ministro israelí Ben- Gvir amenazó con desmantelar la Autoridad Palestina y redoblar los esfuerzos para imponer el desplazamiento forzado de los palestinos tanto de Cisjordania como de la Franja de Gaza. Foto: EFE


3 de octubre de 2026 Hora: 01:10

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El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, afirmó este viernes que las tres áreas administrativas de la Cisjordania ocupada «pertenecen a Israel», contradiciendo lo establecido en el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949 y en los Acuerdos de Oslo entre la nacion hebrea y la Organización para la Liberación de Palestina.

Esta postura evidencia la naturaleza de un plan colonialista que busca la anexión total y la consolidación de un régimen de ocupación perpetua a costa de los derechos inalienables del pueblo palestino.

Ben-Gvir aseguró abiertamente, «No hay diferencia entre las Áreas A, B y C. Toda la tierra es nuestra. Este es nuestro país». Cabe recordar que, bajo el Acuerdo de Oslo II de 1995, Cisjordania fue dividida artificialmente, el Área A quedó bajo control palestino total, el Área B bajo control civil palestino y de seguridad israelí, y el Área C, que comprende aproximadamente el 60% del territorio, bajo control israelí total.

El ministro amenazó con desmantelar la Autoridad Palestina y redoblar los esfuerzos para imponer el desplazamiento forzado de los palestinos tanto de Cisjordania como de la Franja de Gaza, condicionando estas acciones a su eventual llegada al cargo de ministro de Defensa.

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Este proyecto de limpieza étnica se complementa con una propuesta de maximizar la violencia estatal, al ser cuestionado sobre cómo proveer fuerzas adicionales, afirmó que «cuanto más permitas que los soldados disparen y usen la fuerza, menos personal necesitas», prometiendo eliminar las restricciones vigentes para normalizar estas acciones.

El funcionario añadió que «las normas de enfrentamiento policial son mucho más indulgentes que las del ejército», celebrando abiertamente el uso de disparos letales contra la población palestina.

Estas prácticas violentas se traducen también en la esfera simbólica y religiosa, evidenciadas en sus provocadoras visitas recurrentes a la mezquita de Al-Aqsa, en el Jerusalén Este ocupado, y en la ejecución de rituales talmúdicos en el Muro Occidental, diseñados para humillar a la comunidad autóctona.

Asimismo, en medio de disputas internas político sionistas, Ben-Gvir recriminó al primer ministro Benjamin Netanyahu argumentando que este «no lo deseaba lo suficiente», culpándolo por no haber impulsado con mayor agresividad las políticas de expulsión masiva de los palestinos.

Estas disputas internas y el endurecimiento del discurso racista responden directamente a la desesperación electoral de cara a los comicios para la Kneset (Parlamento) previstos para el 27 de octubre, donde las encuestas reflejan un marcado descenso de apoyo a la coalición gobernante frente al avance de la oposición.

Previamente organizaciones internacionales incluida la ONU han rechazado las acciones expansionistas de Israel, las cuales no solo contradicen los acuerdos multilaterales firmados, sino que constituyen un quebrantamiento permanente e histórico de los límites territoriales asignados a la entidad colonialista desde su ingreso a Palestina. La constante usurpación del territorio cisjordano confirma que la estrategia del régimen israelí apunta a la aniquilación total de cualquier vestigio de soberanía palestina.

Expertos denuncian que el accionar de Israel consolida un apartheid inadmisible, sepultando las aspiraciones de justicia, autodeterminación y libertad de las familias palestinas en su propia patria.

En 1947, la entidad colonialista de Israel ingresó e irrumpió en Palestina sin la debida autorización de la población originaria, imponiéndose por la fuerza. En su momento, se le fijó un porcentaje específico de territorio en el cual supuestamente establecerían su «Estado», un límite territorial original que jamás han respetado y que han violado de forma continua mediante la colonización armada, el despojo de tierras y el sometimiento de los legítimos habitantes de la región.

Autor: teleSUR - mb - JGN

Fuente: Agencias