Alertan sobre estado crítico del activista saharaui Naâma Asfari, preso político de Marruecos

Asfari, de 56 años y condenado a tres décadas de prisión, inició una huelga de hambre el pasado 8 de junio para denunciar las precarias condiciones de su reclusión y exigir su traslado al Sáhara Occidental ocupado.

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Diputados de Izquierda Unida y Sumar exigen en el Congreso que Pedro Sánchez intervenga diplomáticamente ante Marruecos para auxiliar a Naâma Asfari. Foto: Redes Sociales


14 de julio de 2026 Hora: 22:09

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La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) emitió un llamamiento internacional urgente ante el deterioro crítico de la salud del activista y preso político saharaui Naâma Asfari, quien cumple su segundo mes en huelga de hambre indefinida en la prisión de Kenitra, en el norte de Marruecos.

Asfari, de 56 años de edad, permanece encarcelado desde 2010 cumpliendo una condena de 30 años. El activista inició la protesta de ayuno voluntario el pasado 8 de junio para exigir su traslado a un centro de detención en el Sáhara Occidental ocupado y rechazar las duras condiciones carcelarias impuestas

El comunicado oficial emitido por las autoridades saharauis el 13 de julio advierte que la vida del detenido corre peligro tras superar los 36 días sin ingerir alimentos. La denuncia detalla que el estado de salud se encuentra agravado debido al aislamiento prolongado, la denegación de la atención médica urgente requerida por su condición y la separación familiar.

La declaración añade que la administración penitenciaria de Marruecos prohíbe la entrada al país de la ciudadana francesa Claude Mangin, esposa de Asfari, impidiéndole realizar visitas durante los últimos ocho años. Esta situación incrementa el sufrimiento físico y psicológico del prisionero.

Ante este escenario, la RASD solicita atención médica especializada inmediata, acceso irrestricto de sus familiares, seguimiento internacional de su estado y su liberación incondicional.

Diputados españoles exigen intervención diplomática ante Marruecos

La crisis médica e institucional llegó al Congreso de los Diputados de España. Seis parlamentarios de Izquierda Unida y del Grupo Plurinacional Sumar —fuerza que integra el Consejo de Ministros como socio del Gobierno de colación presidido por Pedro Sánchez— registraron una batería de preguntas para exigir la intervención diplomática del Ejecutivo de Madrid ante Marruecos.

La iniciativa parlamentaria, liderada por el portavoz de Izquierda Unida, Enrique Santiago, busca determinar si el Gobierno español atenderá el llamamiento internacional enviado por la RASD a diversos líderes mundiales.

La petición fue remitida al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres; al alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk; a la alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas; al presidente francés, Emmanuel Macron, y al propio Pedro Sánchez.

Los legisladores españoles interpelaron al Ministerio de Asuntos Exteriores sobre su disposición para promover un pronunciamiento conjunto dentro de la Unión Europea que exija a Marruecos la liberación de Asfari.

La propuesta legislativa demanda el uso de los instrumentos diplomáticos disponibles para incrementar la presión sobre Rabat, garantizando el fin de las represalias contra los allegados, asistencia médica independiente y el acceso inmediato del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Viaje de Sánchez a Argelia coincide con urgencia saharaui

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, viajará a Argelia el próximo 20 de julio en un esfuerzo por reconstruir una relación diplomática y económica deteriorada tras su giro político unilateral de respaldar la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental.

Este desplazamiento ocurre en un escenario de extrema tensión humanitaria, marcado por la multiplicación de llamamientos internacionales para salvar la vida del activista saharaui al borde de la muerte.

La normalización de los lazos con Argel —principal apoyo de la causa saharaui— evidencia el intento de Madrid por recuperar la cooperación económica sin revisar la postura que afectó su credibilidad como antigua potencia administradora del territorio en proceso de descolonización.

La gravedad del estado de salud de Asfari, denunciada a escala internacional por la RASD, cuenta con el respaldo de organizaciones de derechos humanos en México, Ecuador, Uruguay y la plataforma PLASCO, que condenan la intensificación represiva contra los presos políticos saharauis.

El partido Sumar, socio en el Gobierno de coalición español, también exige de manera directa a Pedro Sánchez ejercer presión sobre Rabat aprovechando sus relaciones privilegiadas con el Reino de Marruecos.

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Manifestación exigiendo la liberación del preso político saharaui Naâma Asfari, condenado a treinta años de prisión en Marruecos, en Perpiñán, el 24 de abril de 2025. Foto: Le Monde

Esta crisis humanitaria se enmarca en un proceso de ocupación militar en el Sáhara Occidental que trasciende la violencia carcelaria. Denuncias recientes demuestran que Marruecos sostiene su dominio mediante asentamientos coloniales, inversiones estructurales y la explotación sistemática de recursos para consolidar hechos consumados bajo la fórmula de autonomía.

Pese al cerco marroquí, la República Saharaui mantiene su presencia institucional en el continente africano tras participar activamente en foros regionales de paz, ser recibida oficialmente en Mauritania y recibir muestras de solidaridad civil europea que exigen el fin del silencio político frente a la agonía de Asfari.

Décadas de persecución judicial marroquí contra Asfari

Naâma Asfari nació en 1970 y su familia sufrió directamente el conflicto del Sáhara Occidental: su padre fue encarcelado por Marruecos en 1975 —a quien Asfari no volvió a ver hasta 1991— y su madre falleció durante ese encierro.

Es licenciado en Derecho y Economía Internacionales con estudios de posgrado en París, cofundó el Comité para la Defensa de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CORELSO) junto a su esposa francesa. Su activismo derivó en seis arrestos en siete años durante visitas a El Aaiún, incluida una condena de cuatro meses en 2009 por portar un llavero con la bandera saharaui.

Su reclusión actual inició el 7 de noviembre de 2010 tras el desmantelamiento del campamento de protesta de Gdeim Izik. Tras permanecer 27 meses esposado y con los ojos vendados en un paradero oculto, un tribunal militar marroquí lo condenó a 30 años de prisión, sentencia ratificada por el Tribunal de Apelaciones de Salé el 19 de julio de 2017.

En septiembre de ese año fue trasladado a la prisión de El Aarjat, a 1.320 kilómetros de El Aaiún, dificultando el contacto familiar. Asfari lidera el grupo de 24 prisioneros saharauis del caso Gdeim Izik, cuyo juicio violó las normas de proceso justo bajo el silencio del Estado marroquí ante los llamados de revisión.

Autor: teleSUR: mr - JDO

Fuente: No te olvides del Sahara Occidental - Embajada de la República Árabe Saharaui Democrática - Agencias