Alemania y la AfD: érase una vez un partido ultra que gana votos culpando a los pobres

La organización de ultraderecha, apoyada por Trump, JD Vance y Musk, ganó las elecciones en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, y avanzó en Berlín. ¿Por qué está ocurriendo? ¿Qué plantea y cuáles son sus principales posiciones?

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La formación reclama un control mucho más estricto de las fronteras, una reducción sustancial de las vías de acceso al asilo y el incremento de las deportaciones. Foto: EFE


24 de septiembre de 2026 Hora: 20:58

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La Alternativa para Alemania (AfD) se ha consolidado como una de las principales fuerzas de la extrema derecha alemana, con un discurso marcado por el nacionalismo, el rechazo a la inmigración, las posiciones contra el islam y una fuerte crítica al sistema político establecido.

Sin embargo, pese a ese perfil y a las controversias que han acompañado al partido, su respaldo electoral no ha dejado de crecer. En las elecciones regionales más recientes, la AfD se impuso en Sajonia-Anhalt con el 43,8 por ciento de los votos y posteriormente quedó en primer lugar en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde obtuvo el 38,3 por ciento.

A escala federal, ya había alcanzado el 20,8 por ciento en las elecciones de 2025, lo que plantea una pregunta central: ¿cómo una formación situada en la extrema derecha ha conseguido ampliar su base electoral en distintos territorios de Alemania?

Nacionalismo étnico y la llamada “remigración”

Uno de los ejes centrales de la AfD es una concepción de la identidad alemana basada en la homogeneidad cultural y de origen, que deja en un segundo plano la idea de una sociedad multicultural.

Este fue uno de los principales argumentos utilizados por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV) cuando en mayo de 2025 clasificó a la AfD como organización de extrema derecha.

El ente sostuvo que el discurso del partido sobre inmigrantes y musulmanes podía vulnerar el principio de igualdad y la dignidad humana. Sin embargo, en febrero de 2026, un tribunal suspendió provisionalmente esa clasificación mientras se resuelve el proceso judicial, aunque consideró que persisten indicios importantes de tendencias contrarias al orden constitucional dentro de AfD.

En este marco aparece el concepto de “remigración”, convertido por la propia AfD en uno de los ejes de su política migratoria. El término engloba su propuesta de intensificar las expulsiones masivas de solicitantes de asilo, endurecer las condiciones para permanecer legalmente en Alemania y promover, mediante presiones o incentivos, la salida del país de personas de origen extranjero que el partido considera que no se han integrado a la sociedad alemana.

Endurecimiento migratorio y rechazo al islam

La formación reclama un control mucho más estricto de las fronteras, una reducción sustancial de las vías de acceso al asilo y el incremento de las deportaciones. En sus programas también plantea que la protección concedida a refugiados termine cuando desaparezcan las circunstancias que originaron esa protección.

A esta posición se suma un discurso especialmente duro contra el islam. La AfD sostiene que determinadas expresiones del islam son incompatibles con el orden constitucional alemán y propone restricciones sobre algunas prácticas y símbolos religiosos, entre ellas la prohibición de que las mujeres cubran el rostro en espacios públicos y limitaciones relacionadas con la actividad de mezquitas e imanes.

Euroescepticismo y acercamiento a Rusia

En relación con la Unión Europea, la AfD cuestiona la concentración de competencias en las instituciones comunitarias y se opone a una mayor transferencia de poder hacia Bruselas. Aunque ha moderado su postura sobre una eventual salida de Alemania del bloque, rechaza los mecanismos europeos de rescate financiero y las regulaciones medioambientales establecidas a escala comunitaria.

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En materia de política exterior, AfD apuesta por restablecer vínculos económicos y diplomáticos más estrechos con Rusia y demanda levantar las sanciones impuestas a Moscú y poder comprar hidrocarburos rusos. Al mismo tiempo, rechaza las injerencias externas y cuestiona la presencia e influencia militar de Estados Unidos en Europa. Su posición también incluye un acercamiento a China dentro de una política exterior orientada a reducir la dependencia de potencias occidentales.

Revisionismo histórico y batalla cultural

Otro de los pilares de AfD es su cuestionamiento de la forma en que Alemania aborda los crímenes del nazismo. El partido considera excesivo el énfasis puesto sobre la responsabilidad histórica alemana y denuncia lo que denomina un “culto al sentido de culpa”.

Esta posición también alcanza al ámbito educativo, donde plantea modificar los contenidos escolares para reducir el peso otorgado al Holocausto y dar mayor protagonismo a otros episodios y logros de la historia alemana anteriores al período nazi.

Esta línea se conecta con una agenda cultural que cuestiona las políticas de igualdad de género, el lenguaje inclusivo y la incorporación de modelos familiares no tradicionales. La formación también se ha opuesto a diversas políticas de diversidad y ha convertido estas cuestiones en parte de su confrontación con los partidos tradicionales.

Discurso populista y cuestionamiento de las instituciones

La AfD también construye su discurso a partir de una fuerte confrontación con el stablishment político alemán. El partido contrapone al llamado “pueblo verdadero” con una clase dirigente a la que presenta como corrupta y alejada de los intereses nacionales, incluso como contraria a Alemania.

Esta confrontación se extiende a las propias instituciones del Estado. Después que la Oficina Federal para la Protección de la Constitución señalara a estructuras de la AfD por su carácter extremista de derecha, dirigentes del partido cuestionaron la legitimidad del organismo y lo acusaron de actuar como un instrumento al servicio de intereses partidistas. Al mismo tiempo, figuras de la formación han planteado una “reprogramación” de instituciones fundamentales, entre ellas la policía, el sistema educativo y los servicios de inteligencia, en caso de que la AfD llegue a ejercer el poder.

Un ascenso electoral que aún no se traduce en poder

En el plano electoral, la Alternativa para Alemania (AfD) alcanzó resultados históricamente altos en las dos elecciones regionales celebradas en el mes de septiembre en el este de Alemania.

El 6 de septiembre, obtuvo el 43,8 por ciento de los votos en Sajonia-Anhalt, su mejor resultado en unas elecciones regionales y 23 puntos más que en 2021. Con 39 de los 83 escaños del Parlamento regional, quedó a solo tres de la mayoría absoluta. Dos semanas después, volvió a imponerse en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde consiguió el 38,3 por ciento, frente al 21 por ciento obtenido cinco años antes.

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El avance adquiere una dimensión particular por tratarse de dos estados de la antigua República Democrática Alemana (RDA). Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental formaron parte de la Alemania Oriental socialista hasta la reunificación de 1990, cuando la RDA dejó de existir y sus territorios se incorporaron a la República Federal de Alemania.

Aunque desde entonces las diferencias con el oeste se han reducido, persisten brechas económicas y sociales, y varias zonas del este continúan registrando menores niveles de riqueza y oportunidades.
La paradoja del actual avance de la AfD radica en que su crecimiento electoral todavía no se traduce en acceso al gobierno. En Sajonia-Anhalt, pese a haber obtenido casi la mitad de los votos, las demás fuerzas políticas han descartado negociar con ella, manteniendo el denominado cordón sanitario que impide su entrada en una coalición de gobierno.

Una situación similar se presenta en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde los restantes partidos también han rechazado la posibilidad de formar un Ejecutivo junto a la AfD. De esta manera, el partido puede convertirse en la fuerza más votada de un estado y, al mismo tiempo, quedar fuera del poder por la negativa del resto de las formaciones a pactar con él.

El fenómeno tampoco se limita a los comicios regionales. En las elecciones federales de febrero de 2025, la AfD superó los 10.3 millones de votos y alcanzó el 20.8 por ciento, más del doble de su resultado de 2021. En Berlín, además, obtuvo el 16.3 por ciento en las elecciones regionales de septiembre de 2026, casi el doble de lo conseguido en 2023.

La AfD busca abrirse paso entre los votantes de origen inmigrante

La AfD lleva varios años intentando ampliar su respaldo entre los ciudadanos de origen inmigrante, entre ellos las comunidades rusa y turca, mediante contenidos difundidos en TikTok y mensajes elaborados en turco. Se trata, en buena medida, de colectivos asentados desde hace décadas en Alemania, y muchos de sus integrantes tienen nacionalidad alemana y, por tanto, participan en las elecciones.

La estrategia del partido establece una diferencia entre los inmigrantes ya establecidos y quienes llegan recientemente al país. Su mensaje busca transmitir a esas comunidades que no son el objetivo de sus políticas migratorias y que el problema estaría en las nuevas llegadas.

Sin embargo, este acercamiento no parece haber conseguido, hasta ahora, un respaldo electoral significativo entre los ciudadanos de origen turco. Un estudio publicado en julio de 2026 por el Centro Alemán de Investigación sobre Integración y Migración (DeZIM) mostró que las personas de origen inmigrante situaban a la AfD como la formación con menor disposición a ser votada entre los principales partidos.

Otro análisis del mismo centro de investigación advierte, además, sobre el descenso de la participación electoral entre ciudadanos de origen turco, de Oriente Medio y del norte de África. Esta disminución podría reflejar un alejamiento progresivo de estos grupos respecto del sistema de partidos en su conjunto, y no únicamente de una formación política determinada.

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La AfD, no obstante, sí ha logrado captar parte del voto de origen extranjero. Un estudio realizado en 2025 sobre las preferencias electorales de la población inmigrante en Alemania situó al partido en el 19 por ciento, en tercer lugar detrás de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).

Su respaldo era incluso mayor entre los votantes de origen polaco y entre los descendientes de alemanes procedentes de otros países. El partido, por tanto, ha conseguido penetrar en determinados sectores de la población de origen inmigrante, aunque esa expansión no se ha trasladado hasta ahora a las comunidades turco-alemanas a las que intenta atraer.

Autor: teleSUR: idg - JDO

Fuente: Agencias