El miedo a ser despedido

El ministro de Hacienda de la Argentina pidió “no creer en la sensación térmica de los despidos”. El ministro de Trabajo dijo que maneja cifras similares a las de 2015. Según Alfonso Prat Gay y Jorge Triaca se destruye empleo tanto como se crea. O se crea tanto como se destruye. Sin embargo las centrales obreras confían en una gran movilización el viernes 29 alrededor del Canto al trabajo, el monumento del escultor Rogelio Yrurtia erigido en la ciudad de Buenos Aires. Encargado por el municipio al artista a principios del siglo XX, no retrata el padecimiento del yugo sino el empleo como futuro triunfal del ser humano.

El miedo a ser despedido

El eje de la convocatoria es el rechazo a los despidos. Las especulaciones son infinitas. Las teóricas, las sociológicas e incluso las conspirativas. Pero algo es seguro: todas las encuestadoras informan que hoy el miedo a perder el trabajo es uno de los grandes temas de inquietud junto con la inseguridad, el alza de precios y tarifas y la corrupción. El Presidente Mauricio Macri perdió el miércoles 27 una votación en el Senado porque la oposición logró sancionar un proyecto de Ley de Emergencia Laboral. El Poder Ejecutivo la rechaza y amenaza con vetarla si la Cámara de Diputados la aprueba.

Quizás por la certeza de las encuestas, el Gobierno se lanzó a la pelea. Hasta la última semana solo insistía en el círculo virtuoso de los neoliberales. Dice más o menos así: pagar a los buitres y aumentar las tarifas creará confianza entre los inversores, los inversores inundarán las pampas con sus dólares, las industrias se levantarán en todos los rincones del país, florecerán las obras públicas y crecerá el empleo. Sea creíble o no esa mística de mercado, pertenece al mundo del mediano plazo y las ilusiones. No por nada los funcionarios ya dejaron de mencionar el segundo semestre como un momento de salvación nacional. Ahora hablan de septiembre o del último trimestre. O directamente no dicen  plazos.

Pese al cambio de tono el Gobierno conservó su discurso con el optimismo de mercado que mantiene viva la llama de la esperanza. Después de todo, la política no se rige solo por el bolsillo. Las expectativas cuentan. Pero a la vez se metió de lleno en dos discusiones que venía esquivando. Una, sobre si dificultar los despidos por ley es útil o no. Otra, si de verdad hay más despidos o es solo una sensación. 

En el primer terreno cuenta con el apoyo del establishment. “Compartimos la visión de una parte significativa de la dirigencia de nuestro país según la cual deben desarrollarse políticas de estímulo al trabajo - como por ejemplo el proyecto ‘Mi Primer Empleo’-  y no otras que desestimulan la concreción de inversiones y la generación de empleos”, dice el comunicado firmado por la Asociación de Bancos de la Argentina, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa, la Asociación Empresaria Argentina, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina y la Sociedad Rural Argentina. El dream team. 

El problema del oficialismo es que en la cuestión de fondo  --si el desempleo aumentó o es el mismo de siempre--  se da una tensión entre la credibilidad popular de Mauricio Macri, que todavía es respetable, y el miedo a quedarse sin trabajo. La credibilidad alimenta la ilusión y quita dramatismo a la espera. El miedo opera en tiempo real y mina la credibilidad.

Incluso si se admite, por vía de hipótesis, que Triaca tiene razón y que el empleo no cayó, el argumento de Prat Gay reviste una dificultad grave: la sensación térmica es verdadera, no imaginaria. Basta mirar el AccuWeather en el celular. Debajo de la temperatura, la sensación térmica está expresada como “real feel”. Sensación real.

Otra vez en el plano imaginario, una visión conspirativa podría validar lo que dijo Prat Gay. Diría esa visión que una gigantesca máquina de impedir estaría manipulando las cifras y la realidad para mentir e instalar el pánico. Las tres entidades que se organizan bajo la sigla CGT de Confederación General del Trabajo y las dos que reivindican la sigla CTA de Central de Trabajadores Argentinos forman un quinteto poderoso. Todas convocaron a la movilización. Pero, ¿las cinco centrales podrían manipular con éxito a la sociedad entera? Más todavía: ¿se puede hacer siquiera el intento de manipulación sin contar con los grandes medios, con el cable y con la tele abierta, que comparten la visión del dream team empresarial?

La realidad es que, más allá de las cifras, en la lógica de mercado el despido es una contingencia posible. Una variable más. Si encima, como sucede todos los días, esa contingencia se torna real por cesantías en masa entre los estatales, por despidos privados y por suspensiones, con el añadido de la reducción en los trabajos informales, habrá miedo. 

El miedo paraliza si cada uno vive en solitario la propia angustia. Pero puede tener impacto político cuando genera una respuesta colectiva. De eso se trata también la política argentina desde que asumió Macri.


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Perfil del Bloguero
Periodista y licenciado en Historia. Columnista del diario Página/12 de la Argentina, conductor de Sostiene Granovsky por CN23 y coordinador de la TV del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, www.clacso.tv. También dirige el Núcleo de Estudios del Brasil de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y es profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de la Cancillería. En Twitter, @granovskymartin.
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