Con violencia, abyectos pretenden poner al Papa contra Maduro

Es lamentable, ruin y bien calculada, la violencia que sectores interesados están dirigiendo en Venezuela, para crear las condiciones necesarias que justifiquen, al menos, mediáticamente, cualquier acto de intervención externa contra el gobierno que preside Nicolás Maduro, toda vez, que por la vía del boicot internacional de los precios del crudo, ni con la guerra económica en todas sus formas que ahora intentan banalizar, han logrado el efecto esperado y porque saben que el mecanismo para la activación del Referendum Revocatorio (RR) del mandato presidencial, ha sido un fracaso desde el inicio del intento de activación de este mecanismo constitucional, de manera deliberada, por cuanto sus promotores sabían de antemano que por esta vía no tienen la posibilidad real de sacar el número de votos estipulados por la ley, para destituir al Presidente de la República, Nicolás Maduro, pero también sabían, y así lo han hecho, que la invocación amañada y llena de vicios de este mecanismo constitucional, como los cientos de difuntos que ahora firmaron y la arbitraria exclusión por parte de los promotores,  de miles de ciudadanos que habían depositado su firma, son hechos que contribuirían a enrarecer el ambiente político, sobre todo, arrojando acusaciones infundadas contra el árbitro electoral y contra el gobierno nacional, que conduciría, como en efecto, buscan, en crear las condiciones para una crisis de gobernabilidad que no han podido lograr, hechos todos que han conducido al oposicionismo que busca apoderarse del poder político, a buscar caminos más expeditos e  inusitados, de violencia y muertes.

Con violencia, abyectos pretenden poner al Papa contra Maduro

Por esta vía, sectores fascistas y extremistas, se han dedicado a la tarea de financiar a grupos y bandas delincuenciales, para que fomenten la violencia callejera, reediten las guarimbas, cierren calles y avenidas, secuestren unidades de transporte público, asesinen de manera selectiva a chavistas,  agredan de múltiples maneras a ciudadanos comunes y saboteen las colas en los supermercados y demás comercios o servicios que los autores de  las mismas han propiciado, con desabastecimiento programado, ralentización en la distribución, simplificación de la   producción, sobreprecio y escasez deliberada, que irónicamente, han hecho híperpluscuammillonarios a los autores de las mismas, sin que haya hoy un solo empresario o comerciante arruinado, sino aún más rico.

En medio de esta vorágine y sucesiones de hechos violentos e insurreccionales, llama la atención un hecho puntual, vomitivo, muy repugnante y abyecto, como el practicado en la ciudad de Mérida, hace escasos días.

Se trata de la agresión violenta contra unos  estudiantes del Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, jóvenes menores de edad, quienes se dirigían a recibir clases de inglés y cuando pasaban frente a un grupo de violentos, entre malandros y delincuentes comunes, que conforman una banda de antisociales, unos fugados de la cárcel y otros solicitados por los tribunales por delitos cometidos, fueron víctimas de sus fechorías.

A estos jóvenes seminaristas, el grupo delictivo los retuvo, los  agredió físicamente y de manera brutal, les robaron sus pertenencias y los arrojaron a la calle desnudos, porque necesitaban causar un efecto de escándalo entre la población, además con mucho morbo, dado que, para los financistas de este grupo delictivo, era en extremo necesario, aprovechar la ocasión de que estos jóvenes pasasen por las inmediaciones del foco de guarimbas asesinas, hecho que aprovecharon para fines infrahumanos, que les dejarían réditos políticos en favor de los sectores que fuerzan por crear  la crisis de gobernabilidad que tanto vienen promoviendo.

Se trata pues, de un hecho delictivo, que en una ciudad que pretenden mantener asediada, con violencia y caos, en donde han participado conspicuos representantes del  oposicionismo, con prédicas de odio y llamados a la rebelión, han buscado fallidamente, contrarrestar la gobernabilidad del mandatario regional, Alexis Ramírez y alejarlo del favor de los sectores populares, para llevar a este estado andino a una situación de caos incontrolable, intentos que hasta ahora, no han podido lograr, porque se han encontrado con una mayoría que quiere la paz en la ciudad y unos gobernantes que no han caído, ni han permitido que la violencia y caos se impongan.

Ahora bien, en una ciudad como Mérida, en donde cada dos cuadras hay un templo de la iglesia católica, exhibir y regodearse en un acto tan vil y asqueroso como el que practicaron contra los jóvenes seminaristas, es la mejor excusa para mostrar con acusaciones y señalamientos infundados, a un gobierno, como dictatorial y terrorista, sin importarles un rábano que a cambio de su mentira que han sabido explotar a propósito del comentado acto delictivo, mientan, desde algunos jerarcas eclesiásticos, pasando por un sector del clero, más la hipócrita moralina de los actores políticos de la golpista derecha y,  fundamentalmente, con los medios de comunicación privados y redes electrónicas, mostrando sádicamente y sin respeto por la dignidad humana de estos jóvenes, fotos e imágenes de sus  desnudos cuerpos apaleados.

Por otra parte, más tardaron en suceder los hechos, que en lanzar las acusaciones y la estigmatización contra el gobierno revolucionario y contra los “colectivos chavistas”,  amparados los irresponsables en la aconseja del “acusen primero y averigüen después”, apurados y presionando a nivel continental, para que el Papa Francisco y la Curia Romana, se pronuncien y lancen acusaciones y señalamientos contra el  gobierno nacional que preside Nicolás Maduro.

Nada les importa a quienes quieren sacar provecho político de un acto delictivo contra unos jóvenes menores de edad y seminaristas, sin importarles que el Presidente Nicolás Maduro sea un celoso defensor de los Derechos Humanos y garante de la paz por encina de todas las agresiones que ha recibido en tres años de gobierno, como tampoco les importa llevarse por delante a un gobernador que viene de las entrañas del pueblo humilde, quien ha sido educado en un hogar católico practicante, quien además fue un monaguillo en la iglesia parroquial de un pueblo llamado Santa Cruz de Mora, que creció en grupos de apostolado juvenil y que su pecado mayor ha sido ha sido seguir los ideales de redención de Jesucristo, que predicaba con su ejemplo, el Comandante Hugo Chávez, además de que este monaguillo hecho gobernador se ha dedicado a la tarea de remodelar todos los templos, como los del Valle del Mocotíes y ahora, muy convenientemente, para los sectores fascistas que fuerzan por tomar el poder, pretenden colocar a los católicos en contra del gobierno bolivariano, socialista y chavista, con  algo tan cruel, como lo que hicieron contra los jóvenes seminaristas: estigmatizar a los chavistas, como violentos y criminales, porque a unos cuantos no les conviene que los colectivos chavistas sigan avanzando y ganando terreno contra los causantes de la guerra económica, con el trabajo que vienen adelantando con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), siguiendo los lineamientos del Presidente Nicolás Maduro.

Nada más conveniente para los sectores golpistas,  que sembrar odio, violencia y caos callejero, mientras que el gobierno nacional y los gobiernos regionales están empecinados en preservar la paz, como norte y contra toda conspiración.

Los mismos que ofrecieron canonizar al Médico de los pobres, José Gregorio Hernández, a cambio de “La Salida” de Nicolás Maduro y con la excusa de renovar la fe del pueblo venezolano, son los  que hoy, pasando por encima del pudor y del honor de los jóvenes seminaristas agredidos, están forzando por promover el odio contra los “colectivos chavistas”, que no son otros que ese pueblo, además de que buscan engañar al Papa Francisco,  mediante el escándalo mediático, la mentira, verdades a medias, medias verdades y toda manipulación posible, para arrancarle un pronunciamiento y rechazo contra el gobierno bolivariano, socialista y chavista, que preside el obrero Nicolás Maduro, sin pensar en la dignidad de los jóvenes seminaristas, ni en la paz del Pueblo, por la que todos debemos trabajar. La verdad dejará sorprendida y sorprendido a más de una y uno.


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Perfil del Bloguero
Nacido en Mérida, Venezuela.Narrador y ensayista. Activista político de base, del PSUV. Comunicador de Calle del SiBCI, No. 16004.Profesor universitario e investigador de fenómenos sociales y del habla espontánea.Profesor en Lengua Materna; Magister Scientiae en Literatura Iberoamericana; Doctor en Ciencias Sociales.
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