Black Rock/Vanguard/State Street: los gigabancos que controlan la mitad de Wall Street

Nunca acaba de asombrar el grado de reconcentración de la riqueza propiciada por la desregulada globalización financierista que propende por su naturaleza intrínseca al darwinismo oligopólico y/o casi monopólico.

Ocho familias controlan los cuatro bancos que dominan Wall Street. En la imagen, la bolsa de valores de Nueva York.

Hace casi seis años ya había abordado que New Scientist había revelado con enfoque científico “la identidad de la plutocracia bancaria global (1 por ciento) que controla al mundo (99 por ciento: https://goo.gl/2Rbajf)”.

Luego, hace dos años, en una perturbadora investigación, Russia Today expuso a los “cuatro oligopolios financieristas –los cuatro megabancos– que controlan el mundo”: Black Rock, State Street Corp, FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3).

En ese momento comenté que “ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune (http://goo.gl/D71NjX)” que son controladas por “los cuatro grandes ( the big four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group”.

En realidad, los banqueros esclavistas Rothschild forman parte de las ocho familias que controlan los cuatro megabancos que dominan Wall Street.

Black Rock, que dirige el israelí-estadunidense Larry Fink, ha estado muy activo en México, donde operó la privatización de Pemex que, vista en retrospectiva, resultó en un cataclismo para los ciudadanos mexicanos (https://goo.gl/1SIDk8).

Hace casi cuatro años demostré que Black Rock –transmutación de Blackstone y Evercore Partnershi

Blackstone fue la extraña entidad que cobró el fantasmagórico doble (¡supersic!) seguro de las torres gemelas del 11/9 (Bajo la Lupa, 26/9/04), mientras el itamita Pedro Aspe Armella es empleado de Roger Altman: mandamás omnipotente de Protego/Evercore Partnership.

Black Rock controla muchos multimedia entre ellos The Economist y el Financial Times, no se diga en México.

En un artículo para The Conversation (https://goo.gl/wZ5Kzq) retomado por Asia Times (https://goo.gl/ftFS5Z), tres académicos de la Universidad de Ámsterdam –el investigador de posdoctorado en ciencias políticas Jan Fichtner; la profesora de ciencias políticas Eelke Heemskerk, y el candidato a doctorado Javier Garcia-Bernardo– analizan las “tres empresas que se han adueñado de las trasnacionales de EU: Black Rock (https://goo.gl/NdQf4k), Vanguard (https://goo.gl/G5W83m) –¡vinculada a la organización Trump!– y State Street (https://goo.gl/VXzB7J)”.

En los dos recientes años, Fidelity (https://goo.gl/7rivGs), vinculado a Hillary Clinton y consagrado a los añejos fondos mutualistas, se quedó en el camino y ahora son sólo tres gigabancos los que se adueñaron de Wall Street.

A juicio de los autores, antes los individuos y las grandes instituciones invertían mayormente en fondos mutualistas activamente manejados como Fidelity, en los que los directores de fondos seleccionaban acciones con el objetivo de prevalecer en el mercado.

A partir de la grave crisis financiera de 2008, los inversionistas han virado a los fondos de índices que replican los índices de las acciones establecidas como S&P 500, lo cual ha tenido impacto dramático en las empresas de EU.

La magnitud es asombrosa: de 2007 a 2016 los fondos manejados activamente tuvieron salidas por 1.2 billones de dólares frente a los fondos de índices que tuvieron entradas por más de 1.4billones de dólares.

 

Solamente en el primer trimestre de 2007 los fondos de índices ingresaron más de 200 mil millones de dólares: ¡todo un récord!

A juicio de la triada académica de Ámsterdam, una diferencia crucial entre las industrias de un fondo activo y un fondo de índice es que el primero está fragmentado y consiste de centenas de diferentes ejecutivos de activos tanto pequeños como grandes, mientras el sector del fondo de índices, que crece a una velocidad desmedida, está altamente concentrado y es dominado por justamente tres gigantes directivos de activos en EU: Black Rock/Vanguard/State Street: “los tres grandes ( the big three)”.

Dicha concentración del fondo de índices no tiene nada que ver con la democratización del mercado al que aluden sus panegiristas debido a que los fondos de índices han disminuido los gastos del inversionista en forma significativa: la décima parte de 1 a 2 por ciento de lo que se paga en comisiones cada año para los anacrónicos fondos activos, en lo que es ya la mayor oscilación de inversiones en la historia.

Lo real es que los fondos índice han provocado una concentración masiva de la propiedad de las trasnacionales cuando los “tres grandes poseen 11 billones de dólares en activos bajo su manejo ( assets under managements)” que representa todos los fondos soberanos de riqueza combinados y “casi tres veces la industria global de Hedge Funds”.

Un proyecto de investigación de Corpnet (https://goo.gl/feXYOT) – Descubriendo las redes del control de las trasnacionales– exhibe la red propietaria en EU de los tres grandes: ya 40 por ciento de todas las empresas listadas en EU los tres grandes en su conjunto constituyen el mayor accionista y aun 88 por ciento (¡supersic!) de las firmas de S&P500. Tal reconcentración de la propiedad es sin precedente.

Más aún: en contraste a los fondos activos, los tres grandes detentan posiciones permanentes de propiedad y sin liquidez, lo cual le brinda mayores incentivos para influir en forma activa a las empresas.

A juicio de los tres académicos, BlackRock/Vanguard/State Street ejercen un poder oculto y su expansión provoca “nuevas formas de riesgo financiero que incluye efectos anticompetitivos e inversiones en manada ( investor herding)”.

El zoom de los tres grandes empequeñece a los clásicos megabancos que deja muy atrás: J.P. Morgan Chase, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Capital Group, T. Rowe Price Group, Fidelity, Wells Fargo, Franklin Resources, Legg Mason, Wellington Management, Dimensional Fund ADV, Renaissance Technologies, etcétera.

Hace unos años mil 600 empresas de EU tuvieron ingresos combinados por 9.1 billones de dólares, una capitalización de mercado por más de 17 billones de dólares y emplearon a más de 23.5 millones de personas.

En el índice S&P 500 de referencia ( benchmark) de las mayores trasnacionales de EU los tres grandes son los principales accionistas en casi 90 por ciento que incluyen Apple, Microsoft, Exxon Mobil, General Electric y Coca Cola.

Los tres grandes ostentan 90 por ciento de todos los votos de la dirección y ejercen un género de poder estructural emergente sobre la mayoría de las empresas de EU desde la aviación (American Airlines, Delta y United Continental) hasta la banca: JP Morgan Chase, Wells Fargo, Bank of America y Citigroup. ¡Son los gigabancos de los megabancos!

Hoy los tres gigabancos ostentan una posición casi monopólica por lo que los autores de la Universidad de Ámsterdam exhortan a un mayor escrutinio regulador del consejo de administración permanente que gobierna de facto a las empresas de EU.

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Perfil del Bloguero
Analista mexicano, de origen libanés, especializado en relaciones internacionales, economía, geopolítica y globalización. Es profesor en la UNAM y publica regularmente en periódicos como La Jornada y el El Financiero. Es un comentarista frecuente en medios internacionales de televisión como teleSUR, entre otros.
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