Trabajadores realizarán vigilia en Brasilia por el fin de jornada 6×1

Las jornadas de movilización darán continuidad a las manifestaciones populares efectuadas durante agosto en apoyo a la iniciativa.

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Miles de trabajadores y movimientos sociales salieron a las calles de varias ciudades de Brasil para exigir el fin de la escala laboral 6×1. Foto: La Izquierda Diario.


31 de agosto de 2026 Hora: 15:53

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Trabajadores, sindicatos y movimientos sociales convocaron tres días de vigilia frente al Senado Federal de Brasil, en Brasilia, para presionar por la aprobación de la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 221/2019, conocida como la iniciativa para poner fin a la jornada laboral 6×1.

Las movilizaciones tendrán lugar los días 1, 2 y 3 de septiembre, desde las 14:00 horas locales, frente al Anexo II del Senado. La convocatoria fue realizada por la Central Unificada de Trabajadores del Distrito Federal (CUT-DF), en una semana considerada decisiva para el curso de la propuesta en la Cámara Alta.

La PEC plantea reducir el límite máximo de jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, establecer dos días de descanso remunerados y preservar el salario de los trabajadores. El texto será examinado el miércoles 2 de septiembre por la Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía (CCJ) del Senado.

La CUT-DF indicó que las vigilias forman parte de la presión social en favor del fin de la escala 6×1, modelo en el que una persona trabaja seis días consecutivos y descansa uno. La organización sindical sostuvo que la reforma constitucional debe avanzar para ampliar el tiempo de descanso, convivencia familiar y cuidado personal de la población trabajadora.

La clase trabajadora tiene derecho al descanso, a la salud, al tiempo con la familia y a su propio tiempo”, afirmó la CUT-DF en su llamamiento a las nuevas acciones frente al Senado Federal.

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Las jornadas de movilización darán continuidad a las manifestaciones efectuadas durante agosto, cuando trabajadores, sindicatos y movimientos sociales se movilizaron en distintas ciudades para demandar avances legislativos sobre la reducción de la jornada laboral.

La PEC llegó al Senado a finales de mayo, después de ser aprobada en dos rondas por la Cámara de Diputados. En la primera votación obtuvo 472 votos a favor y 22 en contra; en la segunda, recibió 461 respaldos frente a 19 votos contrarios. El proyecto fue remitido este mes a la CCJ, donde el senador Omar Aziz, del Partido Social Democrático (PSD) por el estado de Amazonas, fue designado como ponente.

El pasado jueves 27 de agosto, Omar Aziz emitió un dictamen favorable a la PEC 221/2019 y rechazó las 12 enmiendas presentadas durante la discusión legislativa. Con esa decisión, el relator mantuvo la versión aprobada anteriormente por la Cámara de Diputados.

La permanencia del texto evita que la propuesta vuelva a la Cámara, siempre que el Senado ratifique el mismo contenido en las etapas posteriores de votación. Si se introdujeran modificaciones sustanciales, el proyecto tendría que regresar a los diputados para una nueva revisión.

La propuesta establece un período de transición para la reducción de las horas de trabajo. Dos meses después de la entrada en vigor de la eventual enmienda constitucional, el límite semanal disminuiría de 44 a 42 horas. Tras doce meses, la jornada máxima quedaría fijada en 40 horas semanales. El texto también prevé dos días de descanso semanal remunerado, con uno de ellos preferiblemente en domingo, y especifica que la modificación no debe implicar una reducción salarial.

La norma contempla la posibilidad de acuerdos colectivos para organizar horarios diferenciados, como el sistema de turnos 12×36. Asimismo, mantiene la posibilidad de normas específicas para actividades esenciales, entre ellas salud, seguridad, transporte y limpieza urbana. El límite de 44 horas semanales está establecido en la Constitución brasileña desde 1988 y no ha sido modificado desde entonces. Por ello, la aprobación de la PEC requiere un procedimiento reforzado en el Congreso.

Mientras la propuesta avanza en el Senado, sectores de oposición buscan impedir que su aprobación concluya antes de las elecciones de octubre. Aliados del senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL) por Río de Janeiro, han defendido aplazar el debate. El líder de la oposición en el Senado y coordinador de la campaña de Bolsonaro, Rogério Marinho, senador del PL por Río Grande do Norte, afirmó que la discusión no debería realizarse durante el período electoral. También propuso un modelo de relaciones laborales basado en horarios más flexibles.

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Senadores del PL intentaron introducir cambios en la iniciativa durante su tramitación en la CCJ. Izalci Lucas, representante del PL por el Distrito Federal, presentó tres enmiendas. Una de ellas buscaba mantener en la Constitución el límite de 44 horas semanales y permitir reducciones mediante negociación colectiva o contratación por horas.

Esa alternativa coincidía con la propuesta defendida por Flávio Bolsonaro y Rogério Marinho. Sin embargo, Omar Aziz no aceptó las modificaciones y decidió conservar de forma íntegra el texto que había sido aprobado por la Cámara de Diputados.

El debate legislativo se desarrolla en un contexto de respaldo social a la eliminación de la escala 6×1. Una encuesta de Datafolha, publicada en marzo, indicó que el 71 por ciento de los brasileños apoya el fin de ese régimen laboral.

El análisis del dictamen de Omar Aziz en la CCJ está previsto para el miércoles 2 de septiembre, coincidiendo con el segundo día de vigilia convocado por la CUT-DF. La comisión representa el primer paso institucional para que la PEC pueda avanzar hacia el pleno del Senado.

La posibilidad de que la propuesta sea votada se inscribe en el esfuerzo concentrado convocado por el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, de União Brasil por Amapá, entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre. Ese período constituye la última semana prevista para votaciones presenciales antes de los comicios de octubre.

Alcolumbre incluyó la eliminación de la jornada 6×1 entre las prioridades legislativas de la semana, luego de reunirse el 26 de agosto con el presidente Lula y con el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta. No obstante, no garantizó que la propuesta sea sometida al pleno del Senado durante esos días.

Si la CCJ aprueba el informe favorable, la PEC deberá ser analizada en dos rondas por el pleno. Al tratarse de una modificación constitucional, necesitará al menos 49 votos afirmativos en cada votación, equivalentes a tres quintas partes de los 81 integrantes del Senado Federal.

Por último, si el Senado aprueba sin cambios el texto remitido por la Cámara, la enmienda podrá ser promulgada.  En tanto, si los legisladores modifican el contenido, la iniciativa deberá retornar a la Cámara de Diputados antes de concluir su trámite constitucional.

Autor: teleSUR - asm - JML

Fuente: Brasil de Fato - Agencias