Pronostican temporada de huracanes en el Atlántico por debajo del promedio

La previsión de una temporada de huracanes menos activa en el Atlántico se atribuye principalmente a la esperada intensificación de El Niño durante los próximos meses, cuyas condiciones tienden a favorecer la formación de menos tormentas tropicales y huracanes en esta cuenca.

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La NOAA destacó la importancia de la preparación y la integración de tecnología avanzada frente a los riesgos climáticos crecientes. Foto: Organización Meteorológica Mundial


26 de mayo de 2026 Hora: 18:22

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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) anunció este martes un pronóstico de temporada de huracanes inferior al promedio para la cuenca del Atlántico del 1 de junio al 30 de noviembre.

El organismo estima un 55% de probabilidad de que la temporada sea por debajo de lo normal, un 35% de que se acerque a lo normal y un 10% de que sea superior, destacando la importancia de la preparación y la integración de tecnología avanzada frente a los riesgos climáticos crecientes.

Los meteorólogos de la NOAA anticipan entre ocho y 14 tormentas con nombre, de las que prevén que tres a seis se conviertan en huracanes, incluyendo entre uno y tres huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5) con vientos de 178 kilómetros por hora o superiores.

La institución mantiene una confianza del 70% en estos rangos proyectados para la temporada, la cual contrasta con una temporada promedio en el Atlántico que registra 14 tormentas con nombre, de las cuales siete alcanzan la categoría de huracán, incluyendo tres de gran intensidad.

La previsión de una temporada de huracanes menos activa en el Atlántico se atribuye principalmente a la esperada intensificación de El Niño durante los próximos meses, cuyas condiciones tienden a favorecer la formación de menos tormentas tropicales y huracanes en esta cuenca.

Sin embargo, este efecto podría verse mitigado por las temperaturas oceánicas en el Atlántico, que serán ligeramente superiores a lo normal, y por vientos alisios probablemente más débiles de lo habitual, condiciones que, de manera aislada, propician una temporada más activa.

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Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, subrayó la importancia de la preparación ante la inherente incertidumbre de estos fenómenos. «Si bien el impacto de El Niño en la cuenca del Atlántico suele frenar la formación de huracanes, aún existe incertidumbre sobre cómo se desarrollará cada temporada», declaró Graham, «por eso es fundamental revisar su plan de preparación para huracanes ahora. Basta con una sola tormenta para que la temporada sea muy desastrosa», añadió.

El administrador de la NOAA, Neil Jacobs, afirmó que la integración de tecnología avanzada es crucial para salvaguardar vidas y medios de subsistencia: «la rápida integración de tecnología avanzada, incluidos los modelos meteorológicos basados en inteligencia artificial, los drones y los datos satelitales de última generación, proporcionará información científica útil… producirán los pronósticos más precisos posibles para proteger a las comunidades en peligro», destacó.

La Secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Celeste Saulo, puso énfasis en la vulnerabilidad de las comunidades: «los riesgos asociados a los ciclones tropicales son reales y van en aumento. Basta con que un solo ciclón tropical toque tierra para revertir años de desarrollo». Aunque reconoció que «si bien los riesgos aumentan, también lo hace nuestra capacidad para anticiparnos y actuar para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia».

La magnitud de la amenaza quedó demostrada en 2025 por la devastación causada por el huracán Melissa en el Caribe, que causó más de 90 muertes en Jamaica, Haití y otras naciones insulares, además de provocar pérdidas económicas en Jamaica de aproximadamente 12.200 millones de dólares estadounidenses, más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB).

A pesar de la tragedia, las autoridades jamaicanas utilizaron modelos de riesgo de alta calidad para fundamentar medidas financieras anticipadas y la preparación ante desastres, lo que limitó el número de víctimas.

El número de muertos por huracanes disminuyó de más de 350.000 en la década de 1970 a menos de 20.000 en el período 2010-2019, gracias a las alertas tempranas de la comunidad de la OMM y la mejora de la gestión del riesgo de desastres.

A pesar de esta reducción en fatalidades, las pérdidas económicas reportadas en 2010-2019 ascendieron a 573.200 millones de dólares, evidenciando un aumento constante. Por ello, la OMM y sus socios han priorizado las medidas de alerta temprana en las pequeñas islas en el marco de la iniciativa internacional Alertas Tempranas para Todos.

Finalmente, la NOAA también emitió pronósticos estacionales de huracanes para las cuencas del Pacífico oriental y del Pacífico central, y se prevé que ambas tengan temporadas activas.

Autor: teleSUR - mb

Fuente: Agencias