Taller de cerámica en Kenia capacita a mujeres en joyería artesanal
En la capital de Kenia, una fábrica transforma la arcilla en cuentas y joyas y hace del oficio un sustento para las diversas mujeres que laboran en este lugar. Kazuri Beads imparte talleres de cerámica en Nairobi y prioriza a madres solteras y jóvenes, a quienes ofrece herramientas de trabajo desde hace más de medio siglo.
4 de noviembre de 2026 Hora: 16:09
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El taller de cerámica «Kazuri Beads», fundado en 1975 en Nairobi brinda la oportunidad de obtener ingresos a decenas de mujeres, sobre todo madres solteras y jóvenes.
El proceso comienza con el moldeado de las cuentas, que después se cuecen, se pintan y se ensartan hasta convertirse en collares, pulseras y pendientes. Cada etapa se realiza a mano.
Hace más de 50 años nació el proyecto, que con el tiempo se consolidó como fuente de empleo relevante para las artesanas del país, con prioridad para quienes no tienen pareja o inician su vida laboral. Ante una realidad adversa, decenas de trabajadoras resaltan la posibilidad de obtener ingresos a través de este arte para mantener a sus familias.
«Este trabajo me ha salvado la vida, porque encontrar trabajo no es fácil. Además, me ha ayudado a mantener a mis hijos», dimensionó desde su propia experiencia Esther Ndungu, una de las trabajadoras del taller.
Esa realidad pesa sobre todo entre las madres que crían solas a sus hijos. La mayoría de las empleadas comparten esa condición, y hallar una ocupación estable no resulta sencillo en el mercado keniano.
La gerente de la fábrica, Noora Zein, recuerda que el propósito original del proyecto es «ayudar a las madres solteras de la comunidad, y lo que necesitábamos hacer era empoderarlas para que sintieran que sus circunstancias no eran culpa suya».
La producción semanal refleja la escala del emprendimiento. Las encargadas calculan unas 24.000 cuentas cada semana, volumen que equivale a entre 1.000 y 2.000 collares, 5.000 pulseras y de 6.000 a 10.000 pendientes. Las artesanas sostienen ese ritmo sin descuidar el acabado de cada pieza.
El negocio afronta, sin embargo, presiones crecientes. Zein identificó dos frentes que golpean la operación. Por un lado, los impuestos, que afectan considerablemente; sin embargo, mencionó que dentro de ese esquema intentan que sus productos sigan siendo de alta gama a un precio razonable, lo que siempre reduce los márgenes. «En segundo lugar, está la exposición. Actualmente, nuestro negocio se ve muy afectado por el sector turístico. Si ocurre algo en el país, nos vemos perjudicados», añadió la fundadora de Kazuri Beads.
La dependencia del turismo también vuelve al emprendimiento sensible a los vaivenes del país. Cualquier episodio que aleje a los visitantes repercute de inmediato en los pedidos y en los ingresos de quienes trabajan allí. Pero ante ese panorama, las trabajadoras insisten; el taller de cerámica sigue siendo decisivo para sostener a sus familias.
La fábrica de Nairobi cumple así cinco décadas de actividad y continúa brindando a sus creadoras las herramientas para dar forma, pintar y ensamblar cada cuenta a mano. El propósito declarado en este taller es doble: desarrollar las habilidades de las artesanas y enaltecer la identidad del país mediante piezas que llevan el sello de su labor manual.






Autor: Eduard Martínez
Fuente: TeleSUR




