Indican expertos que el Sur Global podría cubrir hasta 50% de la demanda de fertilizantes
El investigador chino Li Ji señaló que el proceso permitiría construir sistemas nacionales autónomos de producción de fertilizantes.
Residuos de aguas residuales convertidos en fertilizante eficiente para el cultivo de soja. Foto: @Munagropecuario
6 de julio de 2026 Hora: 13:20
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Durante la sexta edición de la Escuela Internacional de Bioinsumos celebrada en Suzhou, China, especialistas destacaron el potencial del Sur Global para transformar sus sistemas agrícolas mediante tecnologías sostenibles. En entrevista con el programa Bem Viver de Brasil de Fato, el profesor Li Ji, de la Universidad Agrícola de China (UAC), afirmó que los países del Sur Global podrían cubrir entre el 30% y el 50% de su demanda de fertilizantes utilizando residuos orgánicos producidos localmente.
El investigador, también director del Instituto de Investigación de Reciclaje Orgánico de Suzhou, señaló que este proceso permitiría “construir sistemas nacionales autónomos de producción de fertilizantes y, por extensión, sistemas alimentarios más resilientes”. Esta propuesta se posiciona como una alternativa ante la dependencia estructural de insumos químicos importados.
El programa se desarrolló del 15 al 30 de junio en la Escuela de Revitalización Rural de Suzhou, bajo la organización de la UAC, la Asociación Internacional para la Cooperación Popular (AICP) Baobab y el Grupo Biotecnológico Beijing VOTO, con el respaldo del Ministerio de Ciencia y Tecnología de China. Participaron delegaciones de 13 países, incluidos Argentina, Brasil, México, Egipto, Nigeria y Pakistán.
Red del Sur Global y soberanía alimentaria
El encuentro se enmarca en la consolidación de una red de cooperación entre países del Sur Global. Bárbara Loureiro, coordinadora de Baobab en Brasil, explicó que esta iniciativa responde a “problemas… vinculados a un sistema agroalimentario que siempre se ha construido sobre una lógica de subordinación y dependencia del Norte Global”.
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Según Loureiro, la creación de redes soberanas de producción de bioinsumos busca romper con esta dependencia histórica. En ese sentido, destacó que el acceso a tecnologías agrícolas está ligado directamente a la soberanía alimentaria, entendida como el derecho a decidir cómo y para quién producir alimentos.
Las sesiones de la escuela incluyen formación en microbiología, compostaje y producción de fertilizantes orgánicos, así como visitas técnicas a unidades operativas en Jiangsu y Shanghái. Además, se realizaron jornadas de intercambio sobre gestión de residuos orgánicos entre los países participantes.
Reducción del uso de fertilizantes químicos.
China ofrece un caso relevante en la transición hacia modelos agrícolas más sostenibles. Durante décadas, el país fue el mayor consumidor mundial de fertilizantes químicos, con aproximadamente 50 millones de toneladas anuales, según la Oficina Nacional de Estadística. Sin embargo, es actualmente el único país que ha logrado reducir su consumo, de acuerdo con datos de la FAO.
Los fertilizantes químicos, compuestos por nitrógeno, fósforo y potasio, están asociados a impactos ambientales como la degradación del suelo, la contaminación de acuíferos y la emisión de óxido nitroso, un gas de efecto invernadero.
Li Ji indicó que en China hasta el 50% de estos fertilizantes podrían sustituirse mediante el reciclaje de residuos orgánicos, resultado de casi tres décadas de investigación en la UAC. Asimismo, señaló que conflictos internacionales recientes, como la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones en el Oriente Medio, han agravado la escasez global de fertilizantes, afectando especialmente a países del Sur Global.
“Esta crisis los obliga a desarrollar sus propios sistemas nacionales de fertilización”, afirmó el investigador.
Innovación tecnológica entre China y Brasil
Uno de los enfoques destacados en la escuela fue la combinación de tecnologías desarrolladas por China y Brasil. Caroline Gomide, investigadora de la Universidad de Brasilia (UnB) y co-coordinadora del programa, explicó que la integración de técnicas de compostaje acelerado con remineralizadores permite generar fertilizantes organominerales más eficientes.
“La tecnología china para acelerar el compostaje mediante reactores y microorganismos se combina con remineralizadores… en la que Brasil es pionero”, detalló Gomide. Este proceso incorpora polvo de roca durante el compostaje, lo que permite capturar amoníaco y reducir emisiones contaminantes. Este tipo de innovación apunta a fortalecer la producción sostenible y diversificar las fuentes de nutrientes agrícolas, disminuyendo la dependencia de insumos sintéticos importados.
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Riesgos y desafíos del sector bioinsumos
El crecimiento del mercado de bioinsumos, estimado en un 15% anual, plantea desafíos para su implementación. Paula Veliz, integrante del equipo técnico de Baobab, advirtió sobre el riesgo de que estas tecnologías sean absorbidas por el modelo agroindustrial.
“Nuestro reto… es asegurar que esta tecnología no vuelva a estar subordinada a la lógica de la agroindustria”, señaló. En ese contexto, enfatizó la necesidad de mantener los bioinsumos en manos de agricultores y cooperativas, evitando procesos de privatización similares a los ocurridos con las semillas.
Por su parte, Loureiro subrayó que la expansión de la agroecología requiere condiciones estructurales, incluido el acceso a la tierra. “No hay manera de masificar la agroecología… si no hay reforma agraria”, afirmó.
El especialista sostuvo que los bioinsumos constituyen “uno de los pilares centrales para la masificación de la agroecología”, dentro de una estrategia más amplia para enfrentar la crisis ambiental, alimentaria y económica.
Autor: teleSUR - asm - JML
Fuente: Brasil de Fato




