Rusia advierte contramedidas por despliegue de armas nucleares en Finlandia o Polonia

Moscú cataloga el eventual despliegue atómico de la OTAN en las fronteras euroasiáticas como una amenaza directa, que tomará en cuenta en su planificación militar estratégica.

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El representante permanente ante la ONU de Rusia cuestionó si la presencia de estos arsenales realmente incrementará la protección y estabilidad de los referidos Estados vecinos. Foto: Cancillería Rusia.


24 de junio de 2026 Hora: 13:11

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Rusia considerará el eventual emplazamiento de armamento nuclear en los territorios de Finlandia o Polonia como una amenaza directa contra su seguridad nacional, y responderá mediante la implementación de contramedidas compensatorias determinantes.

El representante permanente de Moscú ante la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, Guennadi Gatílov, afirmó este martes de manera categórica que este factor geopolítico se incluirá de forma inmediata en los esquemas de la planificación militar rusa, cuestionando abiertamente si la presencia de estos arsenales realmente incrementará la protección y estabilidad de los referidos Estados vecinos.

El pronunciamiento estratégico coincide con recientes reformas legislativas en Finlandia, país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el cual aprobó enmiendas jurídicas orientadas a levantar las prohibiciones preexistentes sobre el transporte, producción, almacenamiento y uso de armas nucleares en su suelo soberano.

La escalada militar de los aliados occidentales se desarrolla además en un escenario donde Francia anunció la puesta en marcha de su doctrina de disuasión nuclear avanzada, iniciativa que contempla el incremento en el número de ojivas y la participación activa de otros países del bloque europeo en maniobras de naturaleza atómica.

Ante la sostenida expansión de la infraestructura belicista de Occidente en las proximidades de sus límites fronterizos, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió sobre los peligros inminentes de un choque militar directo con las fuerzas de la OTAN, alertando que las provocaciones e intentos de cerco estratégico contra la soberanía euroasiática conllevan el riesgo real de derivar en un intercambio destructivo de ataques nucleares a escala global.

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La OTAN crea nuevo mando en los países bálticos

A finales de mayo la OTAN anunció el establecimiento de una nueva estructura de mando militar diseñada para el despliegue rápido de fuerzas de combate en los países bálticos, recurriendo a la matriz discursiva de un supuesto conflicto con la Federación de Rusia.

Esta nueva arquitectura bélica se implementa a pesar de que Moscú negó de manera reiterada tener planes de agresión contra Europa. Además, Rusia denunció que las élites occidentales instrumentalizan el miedo colectivo para justificar la expansión de su infraestructura militar en las proximidades de las fronteras euroasiáticas y evitar el escrutinio por un gasto militar exagerado, que desatiende el uso de dineros de los contribuyentes para atender asuntos económicos y sociales.

Bajo esta nueva disposición de la OTAN, los Gobiernos de Alemania y Países Bajos acordaron asignar el cuerpo germano-neerlandés a una unidad militar estratégica con sede en la ciudad alemana de Münster, orientada de forma específica a la defensa operativa de Letonia y Estonia.

Previo a esta decisión, las fuerzas desplegadas por la Alianza en los tres países bálticos y en el norte de Polonia dependían de forma exclusiva de un único mando centralizado en la ciudad polaca de Xienxi.

Aunque en tiempos de paz el cuerpo germano-neerlandés operará como un Estado Mayor reducido enfocado en capacidades logísticas, de artillería, defensa aérea, ingenieros y personal médico, el bloque militar precisó que, ante un escenario de crisis o escalada, la estructura tiene la capacidad de movilizar y dirigir de forma inmediata contingentes masivos de entre 40.000 y 60.000 soldados.

Fuentes militares indicaron que el principal obstáculo para concretar este acuerdo bilateral es la escasez inicial de unidades especializadas de combate, un requerimiento que Berlín y Ámsterdam se comprometieron a subsanar junto a otros socios de la alianza mediante la creación y el despliegue acelerado de dichas fuerzas.

Frente a este nuevo cerco militar, el presidente ruso Vladímir Putin enfatizó que la narrativa occidental sobre una inminente invasión euroasiática resulta inverosímil y responde a una histeria política de las cúpulas aliadas.

Esta acción se sumó a las maniobras de provocación ejecutadas a principios de mayo con los ejercicios Amber Shock 26, los cuales concentraron a más de 3.500 efectivos en el noreste de Polonia, una ubicación estratégica debido a su cercanía con el territorio ruso de Kaliningrado.

Autor: teleSUR - lf - JDO

Fuente: Agencias