Rescatan con vida a dos trabajadores atrapados tras inundaciones en Nepal

Dos trabajadores hidroeléctricos fueron rescatados tras sobrevivir nueve días refugiados en un túnel en Nepal, mientras los rescatistas confirmaron que no quedan más sobrevivientes en dicha galería.

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Los supervivientes fueron identificados como Sanjay Sah, capataz mecánico de 30 años originario de Saptari, y Kabir Maharjan, supervisor mecánico de 15 años de trayectoria en la Autoridad de Electricidad de Nepal. Foto: EFE.


4 de septiembre de 2026 Hora: 11:22

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En una demostración de resistencia humana y despliegue técnico de emergencia, dos trabajadores fueron rescatados con vida tras permanecer nueve días atrapados en las profundidades subterráneas de la central hidroeléctrica Upper Trishuli 3A, en el distrito nepalí de Nuwakot.

La infraestructura colapsó el pasado 26 de agosto cuando las riadas del río Bhotekoshi arrastraron lodo y escombros hacia las instalaciones, en el marco de las devastadoras inundaciones que dejan un trágico saldo de más de 1.250 personas fallecidas, más de 4.200 desaparecidos y cerca de 900 operadores del sector energético desconectados en toda la región del Himalaya.

Los supervivientes fueron identificados como Sanjay Sah, capataz mecánico de 30 años originario de Saptari, y Kabir Maharjan, supervisor mecánico de 15 años de trayectoria en la Autoridad de Electricidad de Nepal. La operación conjunta del Ejército de Nepal, la Policía Armada y especialistas en salvamento logró ubicar a los operarios tras escuchar voces desde el interior de la galería.

Ambos hombres recibieron primeros auxilios en el lugar antes de ser trasladados en helicóptero hacia el Hospital Militar Birendra en Katmandú, donde Maharjan permanece en cuidados intensivos con lesiones graves en las extremidades, mientras Sah se encuentra estable.

El despliegue de salvamento tras las inundaciones y deslaves que afectaron a Nepal se desarrolla en una compleja dinámica técnica y geográfica para ubicar a la población trabajadora confinada en las infraestructuras subterráneas.

El desastre comenzó cuando las severas precipitaciones destruyeron los caminos y accesos principales hacia las plantas hidroeléctricas, complicando la llegada inicial de maquinaria pesada. A esto se sumó la obstrucción total de los túneles por toneladas de lodo, rocas y escombros que taponaron las entradas principales de las galerías.

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Para superar el bloqueo de las vías de acceso tradicionales, los equipos de emergencia aplicaron una estrategia de perforación vertical y voladuras controladas sobre las laderas de las montañas. Mediante el uso de maquinaria pesada, detonaciones estratégicas, cuerdas y equipos de ingeniería especializada, las brigadas abren conductos directos desde la superficie hacia los refugios internos de la montaña para suministrar aire y rescatar a los operarios.

La operación se ejecuta en una carrera contra el tiempo debido a la inestabilidad del terreno, la amenaza constante de nuevos deslaves y la continuidad de las lluvias torrenciales en el Himalaya. El operativo cuenta con un despliegue multinacional compuesto por miles de especialistas de Nepal, India y China que trabajan de manera ininterrumpida.

La búsqueda de aproximadamente 900 obreros desaparecidos o atrapados se apoyó en el uso de drones dotados con cámaras térmicas para rastrear señales de calor corporal y evaluar las fracturas del terreno. El área de la emergencia se concentra al norte de Katmandú, en la franja montañosa limítrofe con China donde operan los principales proyectos de generación eléctrica del país.

Los relatos tras la extracción revelan las circunstancias dramáticas que vivieron los trabajadores al momento de la riada. Al percatarse del ingreso intempestivo del agua a la zona subterránea, donde en ese instante se encontraban entre 40 y 45 personas, Sanjay Sah priorizó la evacuación de sus compañeros de turno antes de buscar su propia salida.

Esta acción de auxilio colectivo permitió poner a salvo a decenas de obreros, pero le impidió alcanzar la superficie a tiempo, quedando confinado junto a Maharjan, quien se hallaba en la planta realizando labores de automatización y mantenimiento de rutina.

Para sobrevivir durante más de 200 horas en la penumbra y aislados del exterior, los dos técnicos se refugiaron en la sala de control de la infraestructura subterránea, un espacio resguardado que les ofreció protección relativa ante la corriente de lodo y agua.

Durante el confinamiento, Sah mantuvo la fortaleza psicológica entonando oraciones para mantener la calma y contener el desgaste emocional. Aunque las esperanzas de hallar vida disminuían tras nueve días de búsqueda, la comunicación verbal establecida por los rescatistas a través de las paredes del túnel confirmó la supervivencia de ambos operarios.

A pesar del optimismo inicial generado por la recuperación de Sah y Maharjan, las fuerzas militares y los equipos técnicos indicaron que en esa sección específica del túnel de la planta Trishuli 3A no restan más personas con vida.

Las labores de rastreo en esa galería subterránea concluyeron tras una inspección minuciosa, descartando la presencia de otros trabajadores atrapados en esa estructura delimitada, mientras las brigadas concentran sus esfuerzos en otras áreas colapsadas a lo largo de la cuenca hidroeléctrica.

Las organizaciones sindicales y movimientos sociales reiteraron que esta catástrofe evidencia la alta vulnerabilidad de la humanidad frente a los desastres ambientales en zonas de alta montaña.

También exigieron a las autoridades nepalíes y a las empresas del sector energético reforzar las garantías de seguridad laboral, implementar protocolos de emergencia más estrictos e invertir en infraestructuras resilientes que protejan la vida de los obreros que sostienen el desarrollo energético de la nación.

Autor: teleSUR - lf - JDO

Fuente: Agencias