República Democrática del Congo eleva a más de 1.657 muertes por ébola
El Gobierno congoleño confirmó 3.748 contagios en el este del territorio, mientras la Organización Mundial de la Salud mantiene estricta vigilancia sobre esta emergencia sanitaria en África subsahariana.
Este evento representa el segundo mayor brote de ébola documentado en el mundo. Foto: EFE.
3 de agosto de 2026 Hora: 15:24
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La República Democrática del Congo reportó este lunes tres de agosto que el actual brote de ébola en el este del país suma 1.657 fallecidos y 3.748 contagios confirmados desde su inicio en mayo pasado.
Según el boletín oficial del Ministerio de Comunicación, con datos del primero de agosto, la letalidad de este episodio se ubica en un 44,2 por ciento. Las autoridades sanitarias precisaron que 690 pacientes permanecen bajo aislamiento u hospitalización, mientras que 708 personas lograron recuperarse satisfactoriamente.
Asimismo, el equipo médico mantiene un rastreo de contactos del 80,1 por ciento, respaldado por el análisis de muestras y más de 1.000 alertas diarias.
Esta vigilancia busca mitigar la propagación del virus en comunidades vulnerables sin infraestructura hospitalaria adecuada por el abandono estatal en estas zonas fronterizas. La falta de servicios básicos dificulta la atención oportuna de las familias afectadas en las zonas rurales del este.
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La epidemia actual se registra en cinco provincias del territorio congoleño: Ituri, que constituye el epicentro, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. Esta distribución geográfica convierte a la crisis sanitaria en la más grave de la historia nacional. El registro actual supera el brote de 2018-2020, el cual acumuló 3.481 contagios.
Además, este evento representa el segundo mayor brote documentado en el mundo. El rápido avance de las infecciones se ve favorecido por la movilidad de trabajadores de la minería artesanal en esta región rica en oro y coltán.
Esta dinámica económica complejiza el rastreo de transmisión de las brigadas de salud pública en condiciones territoriales adversas. El tránsito constante de personas entre los campamentos mineros facilita la dispersión silenciosa del patógeno por toda la geografía.
La situación médica es crítica porque la infección corresponde a la cepa Bundibugyo. Este subtipo carece de vacunas o tratamientos específicos autorizados por entes reguladores. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó el riesgo como alto para África subsahariana, la institución declaró una emergencia sanitaria de preocupación internacional.
La respuesta humanitaria enfrenta severos obstáculos por la violencia de grupos armados como el M23, organización respaldada por Ruanda para controlar los yacimientos mineros locales. Asimismo, la persistencia de rituales fúnebres tradicionales que implican contacto físico con fallecidos dificulta cortar el ciclo de contagio.
Autor: teleSUR: er - RR
Fuente: Agencias




