Psic. Fernando Giulani: «evitar la sobreinformación de las redes sociales»
Entrevistado en el espacio Señal en vivo sur de teleSUR, por las comunicadoras Marcela Heredia y Evelyn Guarenas,el docente experto en el área psicosocial comunitaria Fernando Giuliani, expresó sobre cómo lidiar con las afectaciones psicológicas que dejaron los dos terremotos en Venezuela. En este sentido, hizo un llamado a la calma y recomendó evitar la sobreinformación de las redes sociales.
Psic. Fernando Giulani
27 de junio de 2026 Hora: 12:28
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F.G. Arrancamos por lo que llamamos el principio de realidad, qué es lo que estamos viviendo, un estado que que yo creo que a medida que van pasando las horas se va estabilizando, pero que nos puso a todos como en una situación de shock, sobre todo a quienes están en las zonas más afectadas, ¿no? Y ahí tenemos diferentes afectaciones.
Todos y todas vivimos el el la experiencia de verdad terrible de lo que fue este fenómeno. Inmediatamente viene toda esa angustia para tratar de asimilar una experiencia para la cual nadie está preparado. Viene toda esa angustia después de encontrar al familiar, saber cómo están los demás, las réplicas, es decir, todo esto lo hemos venido viviendo. Bueno, estamos llegando hoy apenas a 72 horas.
Luego están las personas, por supuesto, más afectadas, obvio, quienes han perdido su vivienda, quienes están todavía hoy atrapados en los escombros. Y eso nos va dando desde el punto de vista psicológico, modestamente lo podemos decir así, una perspectiva de la realidad que nos ha puesto a todo un nivel de exigencia tremendo. Es decir, repito, esta es una situación para la que no está preparado nadie.

A medida que va transcurriendo el tiempo también vamos asimilando, ¿no? Primero vamos viendo el alcance y esto al mismo tiempo que nos nos da un poco más de temor también porque estamos viendo de verdad una cosa que no podíamos imaginar mientras vivíamos el suceso.
Vemos sobre todo lo que está pasando en la zona de la Guaira, también zonas de aquí de Caracas y otros estados, ¿no? esa ese sentido de catástrofe sobrecoge, te da más temor, te recoge, pero al mismo tiempo también te llama al encuentro.
Entonces también ese ese doble juego, ¿no?, psicológico que hay, donde el miedo nos recoge, pero también el ver padeciendo otros semejantes psicológicamente también nos conecta. Y yo creo que estamos en eso. Yo creo que estamos viviendo hoy en este día que está comenzando hoy, como más estabilidad. Yo quisiera pensar que ya lo peor por lo pronto en términos generales ha pasado.
Ahora, lo peor en cuanto al fenómeno, sin embargo, hay otras consecuencias, como repito, la gente que está aún sin la vivienda, que no tiene certeza de lo que está pasando, la gente que tiene familiares desaparecidos, yo creo que hay que hacer un gran acopio de fortaleza, conectarnos con la esperanza. Ustedes lo decían recién y creo que esos mensajes son fundamentales. La ayuda está, la voluntad de ayudar está. Ayer más bien había que que contener un poco esa explosión de solidaridad.
Y yo creo que tenemos que ir llevando eso a lo micro, pues en cada familia, en cada comunidad. Eso es lo que está latiendo. Y hay una parte que nos toca vivirla. Yo digo, esto no es una aplicación que uno pueda instalarse en el cerebro y decir:»Listo, ya todo esto pasó.»
Nutrirse de esperanza con el prójimo
No hay forma. Lo tenemos que vivir y lo ideal es que lo vivamos con la mayor calma posible. Esto tiene mucho dolor, mucho sufrimiento, no lo podemos evitar, pero lo tenemos que ir viviendo de la mejor manera posible. Yo repito lo que ustedes decían recién, la ayuda está acá y vaya de qué magnitud, ¿no? Y y ver, muchos brazos, muchos corazones, mucha gente dispuesta a seguir ayudando en los días que vienen, donde yo creo que aún con el dolor y con el sufrimiento vamos a ir recuperando ciertos niveles de normalidad.
Bueno, lo primero que tenemos que reconocer en eso y tomar conciencia que eso es normal, es un estado psicológico parecido al shock psicológico. No hay necesariamente una pérdida de conciencia ni en tiempo, ni en lugar, ni en persona. Es decir, no es que la persona no sabe quién es o le ha pasado algo así, no. el eso que que está descrito como el estrés postraumático, vamos a decirlo así, está caracterizado por eso que tú estás mencionando. Es decir, la intensidad del miedo, del temor, de la zozobra fue de tal magnitud que lo tuvimos que confrontar y ahí utilizamos toda esa energía.
No hay forma que un cerebro, vamos a llamarle así, pueda asimilar, digamos, a un ritmo saludable, por decirlo de alguna forma, ¿no? Nosotros fuimos exigidos todos a ver cómo escapábamos del lugar donde estábamos, vivimos el temor terrible y nos pusimos en modo prácticamente supervivencia. Bueno, es como pasa un poco con los golpes cuando uno choca y y empieza a aparecer, por ejemplo, un dolor por aquí, un dolor por allá, es más o menos parecido. ¿Qué nos va a pasar? ¿Se nos va a alterar el sueño? ¿Se nos queda instalado? Queda como grabado en el cuerpo la sensación de que todavía que vuelve a temblar. Escuchamos apenitas que han habido réplicas, por cierto. Bueno, aparece una réplica inmediatamente el corazón de una vez, ¿verdad? los latidos del corazón. Hay respuesta fisiológica que está allí.

Tenemos un estado de ansiedad muy grande, un estado todavía de miedo, queremos estar juntos en la familia, te da miedo separarte, quieres estar junto. Esa zozobra, esa angustia que todavía dependiendo de la forma de ser de cada quien, cada quien la ha drenado como ha podido. Hay gente que puede llorar con más facilidad, otra gente que lo ha tenido que guardar y todo eso está allí. Eso se va a ir.
Yo creo que lo mejor que podemos decir como primer auxilio psicológico, primero que lo reconozcamos y lo validemos, ¿no? No, no nos tenemos que decir, «No, pero y, no llores, eso ya pasó.» Lo decimos con buena voluntad, pero la verdad es que tenemos que vivirlo. Eso sí, yo creo que tenemos que hacer un esfuerzo para vivirlo de manera controlada, porque sobre todo a los adultos y a las adultas, si perdemos el control y en casa tenemos niños, tenemos personas con fragilidad porque tengan una enfermedad, personas ancianas, el adulto tiene que tener la mano en el timón. no quiere decir que invalide su estado psicológico, no.
Hay que vivirlo de manera racional, hay que respirar profundo. Yo creo que hay que apelar de verdad a la convicción de que lo peor ha ido pasando y que vamos a recuperar una normalidad progresiva. Es decir, aquí hay un asunto de esperanza; Que la esperanza, aún en momentos sumamente aversivos nos permite mantenernos. Nos tenemos que nutrir con el otro, con la familia, en la comunidad, al que tenemos, a los que tenemos cerca. Entonces, estos primeros auxilios psicológicos que yo creo que no hay forma de que ningún colega podamos ir en este momento y hacer primeros auxilios psicológicos con todo el mundo. Todos nos tenemos que ayudar a darnos un cierto auxilio. Yo creo que es muy importante que las personas que tengan fe religiosa, apelen a su fe religiosa, hagan oración, conéctense con sus hermanos de comunidad religiosa. Todo esto ayuda porque lo fundamental que tenemos que hacer en este momento es mantener la calma acompañados y acompañadas. Es decir, no nos no nos quedemos solos.
Evitar la sobreinformación de las redes
Lo otro que quiero decir muy rápidamente es que tampoco nos dejemos abrumar en estar permanentemente pegados a la búsqueda de información, sobre todo por las redes, porque eso produce ya una sobre intoxicación a toda esa energía concentrada que tuvimos que usar para sobrepasar el momento más terrible. Entonces tiene que nos tenemos que que separar un poquito de la pantalla.
Si estamos en casa como está la mayoría de la gente en este momento, haga otra cosa, distiéndanse, converse de otras cosas, aunque sea por breves momentos. Y yo creo que poco a poco cada uno cuidándonos y entre cuidándonos vamos a ir generando también una energía diríamos espiritual y psicológica que va a coadyuvar para que estos efectos inevitables, que son los efectos postraumáticos, se vayan diluyendo y eso va a pasar. Pero por ahora sería ingenuo decir que ya mañana todo va a estar normal. Vamos a seguir teniendo miedo, vamos a seguir teniendo dificultades para dormir, pero poco a poco todo esto se va a ir recuperando.
El valor de la rutina
Pero, ¿qué hacemos? Mientras tanto, yo creo que tenemos que hacer un poco lo que hicimos en la pandemia, ¿no?.
En la pandemia nadie había vivido una experiencia donde tuviéramos que quedar en casa, por ejemplo, con la rutina suspendida. La rutina te da estabilidad psicológica, es decir, nos paramos todos los días, nos vestimos, salimos, desayunamos, nos vamos a trabajar, vamos, volvemos. Eso te da estabilidad psicológica, como eso está interrumpido y además estamos bajo este estado psicológico de miedo, de temor, de zozobra, ya no tan intenso, pero todavía persistente, vamos a inventarnos rutinas nosotros. Es decir, lo decíamos en la pandemia y lo hicimos, ¿verdad? No se quede usted en la mañana en pijama, es decir, vaya, haga su desayuno.
No se han presentado dificultades en el suministro, por ejemplo, de alimento. Usted puede ir a a los lugares cercanos, la gente se está abasteciendo bien. Haga su rutina.
Si puede hacer algo en casa o quienes pueden hacer algún trabajo en casa, hágalo. Pero si no, si usted su trabajo fundamental lo tiene fuera de su casa, en una oficina, lo que sea, hágase una rutina en casa. Si usted tiene familia y tiene muchachos, bueno, haga oficios en su casa. Es decir, invéntese una rutina, coma a sus horas, vea una película.
Incluso cuando yo he dicho esto, a veces dicen, «Bueno, profe, pero ¿quién tiene cabeza para No, claro, nadie tiene ni cabeza ni corazón para esto, pero vamos a irlo como como ejercitando un poco porque es muy importante que nosotros nos vayamos dando a nuestro cerebro, un mensaje, no para evadir lo que estamos viviendo, sino para vivirlo de una manera un poco más adecuada.
El lugar de la niñez
El tema de los niños es fundamental, a mí siempre me gusta decirlo así, aún cuando esa no es mi especialidad, pero yo creo que todo psicólogo sabe que eso que se dice en términos comunes que los niños son esponjas, que lo que el niño capte va a absorber. Si el niño capta, vive, percibe, siente un ambiente de gran zozobra, él va a estar también acompañando, él va a resonar, pues, como él sigue como el director de la orquesta. Y ahí la palabra nuevamente para los adultos, no niegue su emocionalidad, pero trate de transmitirle al niño o a la niña o a los niños que tengamos en casa un ambiente de seguridad.
No es dibujarle o montarle a ese niño una realidad que no existe. Es decir, el niño sabe que algo está pasando. Hay que darle al niño el puente para que él viva el miedo o la zozobra, pero eso sí, a su medida y sobre todo que sienta la compañía y la seguridad. Esto es lo que está pasando, eh, esto es lo que estamos viviendo, pero aquí estamos juntos, aquí está la familia. Es decir, esos son esos son las claves que al niño le van a permitir a su forma vivir lo que todos estamos viviendo.
Ahora, pueden haber casos de niños y niñas y también adolescentes que vivieron de manera muy intensa el evento y que todavía pueden quedar secuelas. Ahí hace falta la consulta, ¿no? Tampoco nos alarmemos por eso. Niños que puedan tener mucho miedo todavía, que les haya costado mucho volver a a su casa si fue realmente traumático y difícil, por ejemplo, la salida, el escape, etcétera. Ahí sí hay que buscar ayuda. Pero yo creo que es suficiente y es saludable que nosotros construyamos en casa ese ambiente seguro que, repito, no significa que neguemos la realidad.https://t.me/teleSUR_tv/140638?embed=1
La convivencia pacífica
El tema de la convivencia, que en Venezuela ha venido siendo un tema sumamente neurálgico. Estábamos justamente en un momento donde el llamado a la convivencia pacífica, a la reconciliación había sido retomado por nuestra presidenta encargada Delcy Rodríguez. Es decir, esto no es de ahora tampoco. Nosotros venimos realmente en un proceso social y político muy álgido, muy neurálgico, donde también Venezuela ha sido blanco y esto hay que decirlo, aunque yo creo que este no es momento para que le demos demasiado énfasis a esto, pero Venezuela ha estado sometida a una guerra multiforme dentro de lo cual la guerra psicológica ha ocupado también un lugar importante y ha producido heridas y ha producido fracturas en la convivencia.
En eso estamos tratando de recuperar y de reparar un tejido social que efectivamente tiene las heridas y de eso se trata finalmente: la reconciliación.
Yo no voy a decir qué bueno que estamos viviendo esto como oportunidad de ninguna manera. Ojalá que nunca lo hubiéramos tenido que vivir, pero vamos a introducir, esta necesidad de construir convivencia. Lo primero, yo Este no es momento para la diferencia.
Si usted tiene una diferencia con un familiar, una diferencia política, un conflicto que bueno que ese puente quedó caído y no se hablan más, no se habla más con un vecino, este no es tiempo para eso. Bajemos esas esas pasiones, pues. Es decir, vamos a tender puentes mínimos.¿Por qué?
Porque todos estamos viviendo un momento extremo y yo no sé en qué momento el otro necesita mi ayuda. No sé en qué momento lo voy a necesitar. Es ahora.
Hay que acercarse. Escucha lo otro. Esté pendiente a ver si tiene comida, si le hace falta una ayuda por un medicamento. Estén pendientes también de uno mismo. Esa convivencia también.
Eso lo ha dicho la presidenta encargada Dels Rodríguez, lo ha dicho el presidente de la Asamblea Nacional, el Dr. Jorge Rodríguez. De lado todas las diatribas y las diferencias políticas. Yo creo que la dirigencia política tiene que dar un muy buen ejemplo, un buen mensaje a la sociedad, que este no es momento para las diferencias.
Autor: Señal en vivo Sur
Fuente: teleSUR




