Ucrania, la traición de un gobierno a su propio pueblo

triste destino de los combatientes ucranianos en la lucha imperialista que no les pertenece

Triste destino de los combatientes ucranianos en la lucha imperialista que no les pertenece. Foto abc


Por: MSc. Ramón Rodríguez Montero

15 de octubre de 2026 Hora: 13:26

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

“Cuando el río suena piedras trae” así reza un refrán popular en Latinoamérica que describe claramente la realidad ucraniana creada por el gobierno de Volodímir Zelenski, quien no encuentra cómo salirse del atolladero en que se metió por seguir los lineamientos de Washington de promover el fascismo nazi en su propio país, que cabe destacar, su propio abuelo combatió a los nazis en la segunda Guerra mundial.

Para nadie es un secreto El afán de la casa Blanca en acosar a la Unión soviética en su momento y hoy a la federación de Rusia y en este proceso de persecución y estrangulamiento y para no enfrentarse directamente, aplica lo que llaman las guerras proxy, que en un ejemplo práctico y muy gráfico se ve representado en las acciones de la casa blanca a través de la OTAN financiando a Ucrania para atacar al oso. 

El títere de esta partida no es más que Volodímir Selenski quién ha desatado una campaña voraz para encontrar y reclutar mercenarios para que confronten a las tropas rusas, quienes ejercen su legítimo derecho a proteger su integridad territorial, poblacional, así como su gobernabilidad.

En este desenfrenado ataque de traición a su propia identidad como pueblo, a su genética y a sus propios connacionales, los arrastra a todos y a todo a un abismo que no tiene fondo, es harto conocida la campaña voraz que ha desatado Volodímir Selenski buscando y reclutando mercenarios en todo el planeta para que sirvan de carne de cañón en la lucha de la casa Blanca por restablecer el nacifracismo en Europa, y más específicamente en Ucrania como epicentro, y para el cual utilizan como punta del iceberg a Volodímir Selenski y al mismísimo pueblo ucraniano, que cabe destacar como dato curioso, el abuelo de Volodímir Selenski, Semyón Ivanovich Selenski, sirvió como soldado y posteriormente como Coronel de Infantería en el Ejército Rojo de La Unión soviética en la 57ª división de fusileros motorizados de La Guardia, y por supuesto, está de más decir, que fue luchando contra los nazis y que los que derrotó, pero que tristemente, hoy, su propio Nieto defiende promueve en detrimento de su propio pueblo, menuda contradicción ¿no le parece?.

Selenski, somete a su pueblo a pérdidas catastróficas producto de su incapacidad para reconocerse como eslavo, y además, analizar y comprender que no es gringo y que ese pueblo al que dice representar no quiere ir a un frente de batalla, porque no están de acuerdo con la causa pro yanqui que promueve este nieto de un héroe soviético de la segunda Guerra mundial; basta revisar las redes sociales para ver los videos de cómo las fuerzas armadas ucranianas reclutan, que es el nombre formal de la acción, pero que en realidad es un secuestro muy violento de jóvenes, que incluyen a personas especiales que tienen condiciones como síndrome de down y autismo en sus diferentes tipos o clasificiones, vaya talante el del gobernante que se gasta Ucrania, ya incluso se ha visto como la misma población que ya no atestigua inertemente estos secuestros de la fuerza Armada ucraniana, sino que se abalanzan ante los captores para proteger a los secuestrados, porque saben que son la carne de cañón del imperialismo en un conflicto que no les pertenece y que en cualquier momento el secuestrado pudiera ser un familiar. 

Es harto sabido que son más de 2.000 los colombianos que han viajado en calidad de mercenarios a Ucrania, por supuesto que acuden al llamado neonazi atraídos por unos paquetes económicos muy jugosos para pelear una guerra que tampoco les pertenece y de la cual tampoco regresarán a casa vivos y esto no es ningún secreto porque basta revisar las redes sociales para ver los testimonios de todos y cada uno de los que han participado en esas guerras, que, repito, les son ajenas y en las cuales se aprecia cómo incluso discuten contra los mismos soldados nazis, quienes los deprecian, los humillan de distintas formas y no conformes con eso, los abandonan a su suerte en el frente de batalla sin transporte ni munición suficiente, ni comunicaciones efectivas que puedan garantizar lo fundamental y que todo ser vivo conoce como vida.; por cierto, en el mejor de los casos los pagos se retrasan pero ¿Qué pasa cuando el mercenario ya no existe en este plano terrenal? ¿a dónde va el dinero que le correspondía a ese mercenario que a la vez es padre, hermano, hijo, sobrino de alguien? Pero que una vez en el frente de batalla le toca luchar por sobrevivir mientras le quede munición y capacidades para preservar la vida, parece como mucha casualidad que estos soldados lleven al frente de batalla una dotación insuficiente y que además haya fallas logísticas de reabastecimineto despierta cierta suspicacia ¿Se tratará de mantener vivo un conflicto, mientras algunos administradores del dinero acaparan todo lo que pueden? Claro. es solo una interrogante?.

Es evidente que estas vidas no importan para el ejército ucraniano ni su gobierno genocida, que parece que su política pública es generar recursos no solo malversando los fondos que reciben de Washington y la OTAN, sino también a través del mercado negro de órganos tomados de los cadáveres que caen en el campo de batalla y en los que se habla de montos sobre los $20,000 por cada órgano, la propia traición de su gobierno es la que vive el pueblo ucraniano y quienes se atreven a ir a luchar una guerra que no les pertenece y que además atenta contra la vida misma, porque esa causa solo favorece al nazifacismo derrotado por el pueblo soviético hace 81 años.

El gobierno de Volodímir Selenski, o lo que es lo mismo, del traidor a su propio linaje, ha acorralado a su mismo país en una trampa donde los ciudadanos de esta nación eslava y que otrora formó parte de La Unión soviética, que a su vez lucharon contra los nazis y los derrotaron, hoy por hoy no cuentan con las mínimas garantías de seguridad y bienestar social que debe ofrecer un gobierno a sus ciudadanos, pues estos salen a la calle a comprar comida, medicina, estudiar… y los organismos encargados de garantizarle su seguridad, son los primeros que los secuestran para mandarlos un frente de batalla; es decir, no le garantiza ni siquiera la seguridad de estar tranquilos a los que salen a la calle, ni a los que quedan en casa de que este familiar va a regresar luego de haber cumplido su objetivo fuera del hogar. 

Los secuestros del pueblo ucraniano se realizan sin distinción de ningún tipo, es decir, al primero que los secuestradores ven lo agarran, entonces viene la pregunta obligada, qué pasará con los que por una u otra razón regresaron al país, por ejemplo, los que están trabajando o estudiando fuera  de Ucrania, entre ellos se encuentra el personal diplomático, pues ellos mismos caen víctimas de estos secuestros, claro, Volodímir Selenski y sus amos gringos necesitan carne de cañón, aunque sea la de los hijos y demás familiares del personal diplomático que lo representa fuera de sus fronteras, la verdad es que hablar de Volodímir Selenski ya parece prácticamente un sinónimo de lo que se puede llamar contradicción y como apellido absoluta. 

Ya hay una controversia bastante grande con relación al tema de los diplomáticos ucranianos que nos quieren regresar al país precisamente por temor a que sus familiares y hasta ellos mismos sean convertidos en carne de cañón en alguno de estos secuestros promovidos por el gobierno de Volodímir Selenski, el debate pica y se extiende, los hechos se siguen suscitando, y el mundo sigue siendo testigo de una realidad inocultable, un pueblo víctima de su propio gobierno que los utiliza como carne de cañón en una guerra que nos les pertenece y que en todo caso, debería librarla directamente el imperialismo que la está provocando.

Autor: MSc. Ramón Rodríguez Montero

Fuente: TeleSUR

teleSUR no se hace responsable de las opiniones emitidas en esta sección.