Tamara Lalli: «El sionismo quiere quedarse también con Siria»
Las prácticas del ejército israelí para establecer presencia prolongada en el sur de Siria incluyen la reconversión de instalaciones militares sirias en posiciones estratégicas y la instalación de infraestructura para consolidar el control en zonas de amortiguación. Foto: EFE.
Por: Carlos Aznarez
6 de septiembre de 2026 Hora: 11:13
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Para analizar la realidad por la que está pasando Siria, entrevistamos a nuestra colaboradora en el programa radial de Resumen de Medio Oriente, la periodista y experta en política internacional, Tamara Lalli, quien analiza el papel que están jugando los distintos actores que como buitres carroñeros se han lanzado sobre ese país, que hasta hace muy poco era parte del Eje de la Resistencia, y hoy sufre un doloroso proceso de ocupación y desestructuración.
-¿Cuál es en este momento la situación que vive Siria, con un gobierno de facto que sostiene que desea tener buenas relaciones con Israel, y mientras tanto la entidad sionista sigue invadiendo su territorio, bombardeando y asesinando pobladores?
-Hoy nos toca nuevamente hablar de una Siria que está tambaleando en su cuestión estratégica fundamentalmente. Y estoy hablando de las últimas semanas, donde ascendió la escalada entre Siria e Israel. Está enfrentando a un enemigo que abrió varios frentes, no solamente el sirio. Está en el Líbano, en Palestina, intenta multiplicar sus crímenes en Irán; no para de bombardear en zonas estratégicas, zonas fundamentales de las economías de todos esos países. Si tenemos que hacer un análisis sobre las relaciones entre Siria e Israel, vemos que hay distintas interpretaciones: una de ellas es la que hacen los distintos medios en el mundo acerca de lo que necesita Israel, refiriéndose a la seguridad territorial o seguridad en las fronteras; la reubicación y la contención de su gente. Entonces, vemos circular en distintos lugares a personas, que se les llaman «civiles», pero que en realidad es la delantera de un ejército de ocupación. Me estoy refiriendo a los colonos.
-Esos mismos sujetos que con el apoyo del ejército sionista están destruyendo Cisjordania.
-Sí vemos lo que está ocurriendo en Cisjordania, tendríamos que hacer una lectura de lo que está pasando allí, donde se produce todos los días el avance de los colonos antes que el ejército. Exactamente lo mismo sucede en el sur de Siria, donde avanzan los colonos antes que el propio ejército, que trae sus tanques y aviones, etc. Los uniformados llegan después de las personas que parecen inocentes, que van con sus ovejas y sus vacas, delante de un ejército de ocupación. Y luego ocurre lo que estamos viendo ahora en el sur de Siria. Pero esta última semana esta discusión adquirió una nueva dimensión luego del bombardeo de Israel, ya no en el sur de Siria sino en el norte, en una base llamada Abuhbur, en Idlib. Y hete aquí que esta base está reacondicionada y está financiada por Turquía.
-¿O sea que sería una expresión de fuerza frente al avance turco en la zona?.
-¿Ese es el dilema: ¿Israel va contra Turquía? ¿Son aliados o son realmente enemigos? Porque parecería que a ratos son aliados, aunque hace rato que no se encuentran Netanyahu y Erdogan, en otro tiempo solían hacer reuniones conjuntas.. Pero luego se escucha el discurso público de Erdogan acusando de genocida a Netanyahu, y uno no llega a entender qué es lo que realmente está pasando.
-Como bien dices, Israel no deja de intervenir en toda la región, y lo hace a bombazos, pero cada tanto intenta disimular sus crimenes de lesa humanidad, propagandizando un alto el fuego.
¿Alguna vez algún medio va a terminar de seguir justificando estas acciones atroces que lleva adelante Israel?¿Realmente el mundo cree que un gobierno que ha sido capaz durante estos tres años de aniquilar a toda una población en Gaza, entre asesinatos masivos, forzar a esa población al exilio, hambreándola, es capaz de llegar a un acuerdo de paz con algún país que lo rodea? Si alguien cree en eso, o es declaradamente tonto o vive en otra galaxia. Entendemos que a veces los países están forzados a negociar acuerdos para evitar la guerra. Una cosa es eso y otra cosa diferente es alcanzar la paz basada en la soberanía, la recuperación territorial, el respeto a las fronteras. Israel no está en ninguno de estos casos. No se sienta a negociarn para evitar la guerra, lo hace, y luego, al otro día, al estilo Trump, vuelve a bombardear.
Ninguna paz es posible con un estado que se siente por encima de todas las leyes. Ahora pensemos qué es lo que busca Israel en Siria; si realmente busca el control total de Siria, donde al menos, por ahora, esa paz tradicional no existe, no es posible. La normalización está muy lejos; no terminan de invadir el sur y ya están bombardeando el norte. Y la gente, la población siria, está cansada de todo esto. Entendemos que lo que quiere Israel, por lo menos lo que sale a decir, es crear una zona estratégica para su seguridad, sobre el terreno. Desean transformar el sur sirio en un espacio militarmente limitado, establecer esa zona de seguridad e intervenir cada vez que hay un movimiento que no le agrade a Israel. Esta teoría comenzó a darse luego de la caída del gobierno de Bashar al-Asad. Porque durante los años que él gobernó había una paz relativamente equilibrada, donde después de la guerra del ’73 llegaron a un acuerdo de mantener una frontera estable.
– Sin embargo, incluso en ese momento seguía siendo un punto de inflexión el Golán.
-El Golán sigue siendo el punto que nunca va a desaparecer en la política de Siria. Recordemos que el Golán son las alturas, una meseta que fue ocupada en el año ‘67 en el marco de la Guerra de los Seis Días. En el año ’80 Israel reclamó al Golán como parte de su territorio, y en el año ’81, Naciones Unidas declararon nula esa decisión, y se planteó que tiene que ser retornada al estado sirio. Esto es así desde la perspectiva del derecho internacional. Ahora, lo que realmente ocurre en la realidad es otra cosa: Israel siguió ampliándose. Hoy ocupa no solamente la meseta del Golán sino el monte Hermón, que es el punto más alto de toda la región. ¿Cómo es posible que luego se pueda hablar de normalización de relaciones cuando Israel está ocupando todo este territorio y ahora se está ampliando en el terreno dentro de Siria? Entra y sale permanentemente; pero deja a sus “civiles” dentro del territorio. Se puede decir que lo que está buscando Israel es lo que en la ciencia política se llama equilibrio del terror.
Es indudable que la caída del gobierno legítimo de Bashar Al-Assad precipitó la «necesidad» de Israel de extender aún más su territorio, y para ello, lo primero que hicieron en destruir todos los enclaves militares que pudieran servirle a una eventual resistencia.
Durante décadas Israel y Siria mantuvieron esta relación medio paradójica, ya que estaban en guerra, pero había una frontera estable. Y esto ocurrió hasta el año 2011, en que comenzó una guerra terrorista contra Siria, donde Israel incidió muchísimo y generó mucha incertidumbre, especialmente en el momento en que abría sus fronteras para atender en lo sanitario y equipar con armas a los grupos yihadistas venidos de Europa y Turquía. Para Israel estos grupos no eran terroristas. Entonces, esta doctrina estratégica se basó en la consigna de por un lado facilitarles armas, y por el otro lado les impido que desarrollen totalmente sus capacidades, evitando que Israel se sienta amenazado. Y claro, les funcionó durante años dentro del territorio sirio, alegando que lo que buscaba era impedir que se establezcan posiciones iraníes. Porque siempre los sionistas acusaban a Irán de ser quien teóricamente les generaba problemas, e incluso hablaban del traslado de armamentos estratégicos. Bien, en 2024 Irán ya no está más y terminó siendo declarado por el gobierno de facto de Siria como «enemigo» del país. Sin embargo, Israel sigue bombardeando. Si antes era la cuestión de Irán y por eso bombardeaba, porque se sentía amenazado «por la
presencia de grupos extremistas», la pregunta obligada es: ¿por qué sigue bombardeando si ahora Irán ya no está? Queda claro que lo que está buscando Israel es seguir avanzando, ocupando territorio, a base de meter terror sobre la población siria.
-Eso se da con Israel, pero ¿cómo se justifica la presencia también invasora de Turquía?
-Turquía es otro actor que en realidad no surge de la nada, sino que venía ya desde el 2011, sosteniendo este tipo de guerra dentro de Siria. Y que viene a disputarle en el tablero a Israel su capacidad de control en Siria. Turquía, ideológicamente, está más emparentada con el gobierno actual de Siria, con el gobierno de al-Jolani; y aparte tiene sus intereses estratégicos centrales. Lo que quiere es controlar la frontera norte, dondemestán los kurdos; impedir la consolidación de una estructura autónoma kurda, que para Erdogán son una amenaza.
En ese sentido, Turquía busca convertirse realmente en el actor principal en lo económico, en lo militar, en lo político, y en la reconstrucción de Siria. De hecho, ya lo está haciendo; hay un crecimiento económico del producto bruto interno de Turquía del 2,5% gracias a que toda su producción se está vendiendo en Siria de una forma mucho más barata que lo que produce Siria, que se ha quedado casi sin industria. Lo que quiere Turquía es ampliar su autonomía estratégica al Medio Oriente.
¿Por qué hago toda esta introducción? Para entender dónde estamos parados cuando hablamos de Siria entre Turquía e Israel. Israel quiere impedir que Siria se consolide territorialmente, que tenga un ejército, que sea realmente soberano; y a Turquía le interesa la consolidación territorial de Siria y no dividirse en autonomías porque ahí aparece el elemento kurdo.
En esta disputa entre los intereses de dos agresores expansionistas y a la vez un gobierno de facto, Siria se está despedazando.
-Así es, hay una disputa: los intereses de Turquía e Israel dentro de Siria. Israel termina de bombardear el norte de Siria, la base que Turquía está financiando. Ahora ¿cuál es el argumento de Israel? Que a los sionistas no les interesa que Turquía consolide su poderío militar en Siria. En todo esto, en el medio, ¿quién queda? Siria, Damasco, el pueblo sirio. ¿Quién decide al final lo que Siria necesita en este momento, donde hay una hambruna que está ampliándose en toda la población, donde no hay trabajo, donde se han derrumbado las estructuras de un estado que bien o mal existía antes de fin del 2024? Un estado que hoy ya no tiene la misma preponderancia que tenía hasta ese
momento. Ahora bien, luego de ese bombardeo, hasta el propio Tom Barrack, que es el enviado de Trump al Medio Oriente, salió a criticarlo, sosteniendo que no era necesario atacar Abhur. También hubo una crítica leve de la Comunidad Europea.
Luego de todo esto, hace pocos días representantes sirios, encabezados por su canciller, al-Shibani y el jefe del Mossad, mantuvieron conversaciones de alto nivel bajo mediación estadounidense en Amán, la capital de Jordania. Según las fuentes sirias, se discutieron mecanismos para detener las operaciones selectivas que hace
Israel, y tratar de reactivar un acuerdo de seguridad. También aparecen conversaciones sobre la necesidad de evitar que haya una rivalidad entre Israel y Turquía dentro del territorio sirio. Y esto fue expuesto en esta conversación.
¿En este marco que describís, qué destino le espera a Siria y a su pueblo que tanto resistió durante los últimos años?
Durante décadas el mundo árabe vio como se fragmentaba políticamente todo el escenario, permitiendo que todas las potencias entrasen o dejaran sus influencias en los territorios. Siria representa un caso particular en todo esto. Tiene
una posición estratégica en lo geográfico, es frontera con Turquía, y con el estado genocida de Israel. También limita con el Líbano, con Irak, con Jordania. Realmente es el corazón viviente de toda la zona del llamado Medio Oriente.
Por eso, esta cuestión no se debe analizar únicamente como una disputa entre Damasco e Israel. También hay una disputa ahí sobre quién va a tener la capacidad de organizar para las próximas décadas toda esa región. Desde el punto de vista económico, quién es el que va a poder influir en la toma de decisiones en Siria. Una Siria que ha quedado totalmente debilitada, fragmentada, convertida en un escenario donde cualquier potencia, por más pequeña que sea, puede influir en la decisión final de Siria. Pero esto es un problema del mundo árabe. Porque más allá de que es una cuestión estratégica, Siria es una nación que tiene una historia milenaria, que tiene una sociedad que hasta hace poco era excesivamente politizada; y que no quería ningún tipo de acuerdo con el estado de Israel por más que
estuviese hambreada. Hoy parece que la situación ha cambiado. Cómo ha cambiado esa población en dos años nadie lo entiende; pero tiene una identidad, es un estado reconocido internacionalmente con sus fronteras. La cuestión del Golán es reconocida internacionalmente, que se trata de un territorio que le pertenece a Siria, y que Siria, definitivamente es un país que tiene que decidir su propio destino. El destino no puede quedar ni en manos de Washington, ni de Moscú, ni de Turquía, ni de los países del Golfo árabe; ni mucho menos en manos de Israel. Lo que sí suena y hace mucho ruido es ese encuentro de alto nivel entre el canciller sirio y el jefe del Mossad, que busca mostrar que el Mossad está por encima de la misma cancillería israelí; y que es el que decide finalmente la política exterior de Israel, por lo menos en la región.
Autor: Carlos Aznárez
Fuente: Resumen latinoamericano
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