Nuevo muro israelí aislará miles de hectáreas agrícolas palestinas en Cisjordania ocupada
El agricultor palestino Durgham Bsharat relató que arrancaron los cultivos, las tuberías, toda la red de agua la dejaron inservible.
Carretera en la aldea palestina de Atuf donde se realizan trabajos de construcción que será para el uso exclusivo de los colonos. Foto: EFE.
8 de julio de 2026 Hora: 12:03
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Israel avanza en la construcción de un nuevo muro de separación en el norte del Valle del Jordán, ubicado a unos 12 kilómetros al oeste y paralelo a la frontera con Jordania, una infraestructura que, según fuentes locales, aislará miles de hectáreas de tierras agrícolas y de pastoreo palestinas del resto de Cisjordania ocupada.
El proyecto se desarrolla más de dos décadas después de la edificación del muro que separa Cisjordania de territorio israelí, declarado ilegal en 2004 por la Corte Internacional de Justicia. En esta nueva fase, las autoridades sionista han emitido órdenes de confiscación sobre al menos 116 hectáreas de tierras palestinas, en su mayoría privadas, para la construcción de la barrera, que lleva siete meses en ejecución.
Las primeras órdenes de desalojo han afectado principalmente a terrenos en la aldea agrícola de Atuf, situada en la gobernación de Tubas. En esta zona, el Ejército israelí ya ha excavado una zanja profunda destinada a albergar 22 kilómetros de muro, junto con una carretera de uso exclusivo para colonos que ocupará aproximadamente 50 metros de ancho.
Impacto sobre tierras agrícolas palestinas
De acuerdo con Dror Etkes, fundador de la organización Kerem Navot, que monitorea la política israelí en Cisjordania, el impacto del proyecto “se reflejará en miles de hectáreas más” que quedarán inaccesibles para la población palestina. Esta situación ha generado preocupación entre comunidades agrícolas que dependen directamente de estos territorios para su subsistencia.
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El ingeniero y agricultor palestino Durgham Bsharat relató que la construcción ya ha afectado gravemente su actividad productiva. “Arrancaron los cultivos, las tuberías, toda la red de agua la dejaron inservible. Ahora mismo, no puedo acceder a parte de mi tierra”, afirmó, indicando que ha perdido el 90% de sus cultivos. Según explicó, en sus tierras trabajaban 30 agricultores, cada uno sosteniendo familias de cinco o seis miembros.
Argumentos de seguridad del Ejército sionista
El proyecto, denominado por el Ejército israelí como ‘Hilo Carmesí’, contempla una extensión total de 480 kilómetros, desde la divisoria con Siria en el norte hasta la ciudad de Eilat en el sur. Las autoridades militares justifican la construcción al señalar que esta zona se ha convertido en “uno de los mayores problemas de seguridad de Israel”, debido al presunto contrabando de armas.
Una portavoz militar indicó que este flujo incluiría lanzagranadas, artefactos explosivos improvisados y armamento ligero y sofisticado, atribuyendo parte de esta actividad a Irán. Asimismo, vinculó la decisión de levantar el muro con un incidente ocurrido en agosto de 2024, cuando un joven israelí murió en un ataque armado en el cruce de Mehola, reivindicado por el brazo armado de Hamás.
Rechazo de comunidades palestinas
Sin embargo, líderes locales palestinos rechazan estas afirmaciones. Abdulá Bisharat, jefe del consejo local de Atuf, sostuvo que “no son más que argumentos sin fundamento” y aseguró que el objetivo principal es el control territorial de Atuf y Tamún, con miras a su anexión en beneficio de asentamientos israelíes. Añadió que no se han registrado casos de contrabando en la zona.
El área afectada, conocida como el “granero de Cisjordania”, es una de las regiones agrícolas más productivas, con extensos cultivos de tomates, dátiles, plátanos y melones. En estos terrenos trabajan diariamente unas 3.000 personas, según fuentes locales, lo que resalta la dimensión económica del impacto.

Zanja de los primeros 22 kilómetros del nuevo muro en el Valle del Jordán. Foto: EFE
La nueva barrera también incrementará el aislamiento de comunidades palestinas como Tamún, Tubas y Tayasir, cuyos habitantes ya enfrentan restricciones de movilidad debido a controles israelíes que operan de forma limitada. Estos controles son necesarios para acceder a la carretera 90, considerada la principal vía del Valle del Jordán.
Restricciones y condiciones de vida
El ganadero Basam abu Zakra expresó su preocupación por las condiciones actuales. “No nos vamos a marchar de nuestra tierra… ahora no tenemos ningún tipo de seguridad”, afirmó. Zakra explicó que ya no puede abastecer de agua a sus cien ovejas, tras el corte del suministro y la destrucción de tuberías, lo que obliga a su familia a depender de un tanque.
Además de Atuf, el impacto del muro se extiende a comunidades cercanas, incluidas poblaciones beduinas como Ras Al Ahmar, Khirbet Yarza y Ein al Hilweh. En esta última, una resolución cautelar del Tribunal Supremo israelí ordenó detener demoliciones y desalojos, pero, según los residentes, las fuerzas armadas continuaron las operaciones.
Durante el fin de semana, la confiscación de tierras y la destrucción de infraestructuras persistieron. Habitantes que intentaron regresar a sus propiedades reportaron impedimentos por parte de colonos armados. “No pudimos acercarnos a nuestras casas. Hasta diez personas resultaron heridas”, declaró Muataz, uno de los afectados.
El desarrollo del proyecto ‘Hilo Carmesí’ se produce en un contexto de creciente tensión en Cisjordania ocupada, donde la expansión de infraestructuras y asentamientos continúa generando disputas sobre el uso del territorio y el acceso a recursos esenciales.
Autor: teleSUR - asm - JML
Fuente: Agencias




