Primera ministra italiana Meloni patenta su voz ante la UE en medio de temor por suplantación con IA
Meloni registra su timbre vocal en la EUIPO para blindarse de clones con IA, evidenciando los peligros del uso descontrolado de tecnologías.
El movimiento convierte un rasgo identitario en objeto de propiedad industrial, en medio del creciente vacío regulatorio sobre la soberanía digital de los ciudadanos frente al poder de las corporaciones tecnológicas. Foto: EFE.
5 de octubre de 2026 Hora: 11:48
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La primera ministra italiana y figura de la extrema derecha europea, Giorgia Meloni, registró oficialmente su firma vocal ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO).
Mediante la solicitud del sello de protección comercial para un archivo de audio de cuatro segundos donde pronuncia su emblemática consigna «io sono Giorgia Meloni», que significa: «yo soy Giorgia Meloni» en italiano, la mandataria busca blindar su timbre e inflexiones de voz frente a eventuales clonaciones y falsificaciones generadas por herramientas de Inteligencia Artificial (IA).
El movimiento convierte un rasgo identitario en objeto de propiedad industrial, en medio del creciente vacío regulatorio sobre la soberanía digital de los ciudadanos frente al poder de las corporaciones tecnológicas y las facilidades para la suplantación de la imagen e identidad que supone el desarrollo acelerado de la IA.
La iniciativa de la líder de ultraderecha responde al impacto de recientes campañas de difamación y manipulaciones digitales que la tienen como objetivo, incluyendo la circulación de montaje fotográficos deepfake y la apropiación no autorizada de su figura por parte de sectores aún más radicales de la ultraderecha italiana, como el eurodiputado reaccionario Roberto Vannacci.
Aunque Meloni promovió previamente normativas estatales para la supervisión de la IA por parte de las fuerzas de seguridad, su decisión de recurrir a los mecanismos de patentes corporativas expone las contradicciones de las élites gobernantes ante el avance descontrolado de las plataformas tecnológicas globales, las cuales transforman los derechos fundamentales en mercancías y activos de propiedad privada.
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El blindaje individual impulsado por Meloni contrasta con la vulnerabilidad sistemática a la que están expuestas las clases trabajadoras y los sectores populares frente al extractivismo de datos y la manipulación informática ejercida por los monopolios de Big Tech.
En lugar de promover un marco colectivo soberano y de libre acceso que proteja a la población civil del espionaje, la manipulación de la opinión pública y el uso represivo de los algoritmos, la dirigencia europea opta por la salida mercantilista de privatizar legalmente sus propios atributos biológicos.
Asimismo, las disputas internas dentro del espectro ultraderechista mediante el uso de imágenes falsificadas y avatares generados por algoritmos reflejan la degradación del debate político en los centros de poder de la Unión Europea.
En este escenario de guerra informativa asimétrica, la IA deja de ser una herramienta puesta al servicio del bienestar social o la investigación científica para consolidarse como una mercancía opaca y un instrumento de manipulación ideológica al servicio del capital y de las facciones hegemónicas.
En paralelo a la medida adoptada en Europa, la gobernanza de la inteligencia artificial y el control de las infraestructuras digitales formaron parte de la agenda de trabajo del 81° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrado del 22 al 28 de septiembre en Nueva York.
Durante las jornadas, mandatarios de diversas naciones expusieron sus posiciones sobre el desarrollo acelerado de las tecnologías algorítmicas y la concentración de su infraestructura en un reducido grupo de corporaciones transnacionales.
Los debates multilaterales se centraron en la necesidad de establecer un marco regulatorio global que trascienda el modelo comercial actual. Las delegaciones participantes evaluaron propuestas para establecer normas éticas, garantizar la protección de la infancia en entornos virtuales y resguardar la soberanía tecnológica de los Estados frente a los monopolios digitales.
Autor: teleSUR - lf - JML
Fuente: Agencias




