Retornan a Marruecos 38.000 migrantes tras grave crisis en la frontera de Ceuta

España retornó a más de 38.000 personas a Marruecos, en medio de denuncias sobre el uso político de la marea migratoria por parte de Rabat.

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El masivo operativo de retorno se ejecuta mientras las actividades comerciales y laborales en la urbe de 83.000 habitantes permanecen paralizadas. Foto: EFE.


31 de julio de 2026 Hora: 17:40

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El Ministerio del Interior de España confirmó que más de 38.000 personas fueron retornadas a territorio marroquí tras la masiva e irregular entrada de migrantes registrada en los últimos días en la ciudad autónoma de Ceuta.

Las devoluciones se están ejecutando de forma acelerada por el paso del espigón del Tarajal a un ritmo de 150 personas por minuto, en aplicación de los acuerdos de retorno coordinados entre Madrid y Rabat para intentar controlar una contingencia que ya deja un trágico saldo de decenas de fallecidos en el mar y que forzó el despliegue de las Fuerzas Armadas.

El masivo operativo de retorno se ejecuta mientras las actividades comerciales y laborales en la urbe de 83.000 habitantes permanecen paralizadas.

Efectivos del Ejército español, la Policía Nacional y la Guardia Civil resguardan las calles e intensifican las patrullas marítimas para la recuperación de cadáveres en las costas, mientras en el lado marroquí se registraron duros enfrentamientos entre jóvenes y las fuerzas de seguridad en la zona de Castillejos, así como intentos de asalto simultáneos en los vallados de la ciudad autónoma de Melilla.

Testimonios recogidos en la zona limítrofe revelan que la movilización masiva fue impulsada por la difusión viral de mensajes en redes sociales dentro de Marruecos, los cuales afirmaban erróneamente que los límites territoriales permanecían abiertos y sin restricciones de acceso.

No obstante, medios locales marroquíes señalaron que el cruce espontáneo resulta difícil de sostener en medio de las festividades del Día del Trono y apuntaron a la articulación de plataformas digitales para generar un flujo sin precedentes de jóvenes y menores de edad procedentes de la localidad de Castillejos.

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Analistas y sectores informativos vinculados al aparato gobernante en Marruecos argumentaron que las redes de tráfico de personas instrumentaron una reciente resolución del Tribunal Supremo español que prohíbe las devoluciones automáticas a quienes ingresan a nado para incentivar el cruce marítimo.

Pese a las narrativas de la prensa oficial que destacan la inmediatez de la respuesta bilateral, la situación en la frontera expuso las precarias condiciones de vida que atraviesa la juventud marroquí, marcada por altas tasas de desempleo y la represión a las protestas sociales que exigen mejoras en sanidad y educación.

Durante las horas de mayor tensión, la policía marroquí intervino con gases lacrimógenos y cañones de agua en las inmediaciones de Castillejos y el paso del Tarajal para reprimir a cientos de jóvenes y familias que se concentraban con la intención de cruzar.

Las cargas policiales generaron enfrentamientos y la dispersión de miles de personas hacia las colinas cercanas, dejando en evidencia las brechas internas del país magrebí frente a la versión institucional transmitida por los medios estatales, los cuales mantuvieron un notable hermetismo sobre las cargas en la frontera.

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Por su parte, publicaciones marroquíes aprovecharon la coyuntura para cuestionar la soberanía de España sobre Ceuta y Melilla, calificándolas de «anomalías geográficas y políticas».

La cobertura mediática dividida reflejó la pugna entre la exaltación del modelo económico promovido por la monarquía alauita y la cruda realidad de miles de ciudadanos que manifiestan el deseo explícito de abandonar el territorio nacional debido a la falta de libertades y oportunidades.

La dimensión de la crisis en Ceuta trascendió al ámbito internacional, provocando llamados de alerta desde Dinamarca para el cierre temporal del espacio Schengen con España, una medida descartada de forma categórica por la Comisión Europea al tiempo que el Ejecutivo español recibía manifestaciones de respaldo de países como Alemania y el Reino Unido.

Por el contrario, voceros de la extrema derecha internacional y estadounidense instrumentalizaron políticamente los sucesos para atacar las políticas de regularización y cuestionar la gestión fronteriza del Gobierno de Pedro Sánchez.

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En el plano interno español, las fuerzas de oposición del Partido Popular y Vox acusaron a la Administración de Sánchez de promover un «efecto llamada» mediante procesos de regularización administrativa.

En respuesta, el canciller José Manuel Albares ratificó que mantiene contactos permanentes con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, para acelerar el proceso de repatriación y coordinar la seguridad en el perímetro sin vincular los trámites legales de residencia con los hechos del Tarajal.

Observadores internacionales sostienen que la apertura o relajamiento de los controles fronterizos por parte de Rabat responde a una táctica recurrente de presión diplomática frente a Madrid. Analistas recuerdan episodios similares como la crisis de 2021, cuando el régimen marroquí permitió el paso de miles de personas tras la atención médica prestada en España al líder saharaui Brahim Ghali.

En esta oportunidad, el reciente acercamiento diplomático del Gobierno español con Argelia, histórico rival de Marruecos en la región, sería uno de los catalizadores del malestar en el palacio real alauita.

Desde el punto de vista histórico, el Reino de Marruecos reclama la soberanía de Ceuta y Melilla, catalogándolas como «presidios ocupados» y reliquias del pasado colonial, a pesar de que ambas ciudades autónomas forman parte del Estado español por más de cinco siglos.

Esta pugna geopolítica utiliza la vulnerabilidad de la población migrante como moneda de cambio para exigir concesiones en la agenda de seguridad, reconocimiento territorial sobre el Sáhara Occidental y recursos económicos de la Unión Europea.

Autor: teleSUR - lf - DE

Fuente: Agencias