“Maduro no es Bin Laden”: Celso Amorim defiende a Venezuela
El diplomático brasileño advirtió que la personalización del conflicto venezolano responde a intereses que buscan reconfigurar el mapa político de la región bajo los parámetros de Washington y Bruselas.
“Brasil debe defender su autonomía diplomática sin ceder ante narrativas punitivistas que solo agravan los conflictos”, advierte Amorim. Foto: EFE
24 de octubre de 2025 Hora: 22:14
El asesor especial del presidente de Brasil, Celso Amorim, volvió a levantar su voz contra la narrativa occidental que demoniza a Venezuela y a su presidente Nicolás Maduro, señalando que “Maduro no es Bin Laden” y que comparar a un líder político latinoamericano con un terrorista global es una distorsión peligrosa que busca justificar sanciones y aislamientos.
Celso Amorim
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Amorim —considerado uno de los arquitectos de la política exterior soberana de Brasil— subrayó que la personalización del conflicto venezolano responde a intereses que buscan deslegitimar la autodeterminación de los pueblos y reconfigurar el mapa político de la región bajo los parámetros de Washington y Bruselas.
En su análisis, Amorim insiste en que Brasil no puede ser un espectador pasivo ni un satélite de potencias externas. Retomando el espíritu de la diplomacia activa que caracterizó a los gobiernos de Lula da Silva, el excanciller plantea que la única vía responsable para abordar la crisis venezolana es el diálogo multilateral, con Brasil como mediador y garante de una salida negociada.
“Brasil debe defender su autonomía diplomática sin ceder ante narrativas punitivistas que solo agravan los conflictos”, advierte Amorim.
La demonización como herramienta de control
El excanciller brasileño cuestiona la lógica de la “demonización política”, un recurso habitual —según él— para desacreditar proyectos soberanos que desafían la hegemonía económica y mediática occidental. Amorim recuerda que cada sanción impuesta a Caracas golpea directamente a la población venezolana, afectando su capacidad de acceso a alimentos, medicamentos y servicios esenciales.
En su reflexión, equiparar a un gobierno con una organización terrorista no solo es moralmente insostenible, sino estratégicamente contraproducente: radicaliza posiciones, destruye puentes diplomáticos y genera sufrimiento en los sectores más vulnerables.
La declaración de Amorim trasciende la coyuntura venezolana: apunta al sentido de independencia política que América Latina debe asumir frente a la polarización global. Brasil, México y Argentina —sostiene— tienen la responsabilidad de articular un frente de diálogo regional que impida la reedición de políticas de aislamiento y castigo que tanto daño causaron en el pasado.
El veterano diplomático ve en la diplomacia Sur-Sur y en los espacios de integración latinoamericana (como CELAC o Unasur) los instrumentos naturales para preservar la soberanía regional y frenar la injerencia extranjera.
El pronunciamiento de Amorim llega en medio de un escenario internacional donde el discurso hegemónico occidental busca reordenar la narrativa sobre América Latina. Sus palabras reafirman el rol histórico del Brasil diplomático, ese que equilibra fuerzas y se niega a aceptar que el mundo se divida entre obedientes y sancionados.
Amorim recuerda que la paz no se impone: se construye dialogando con todos, incluso con quienes piensan distinto.
Autor: teleSUR: cc - JB
Fuente: Celso Amorim