La confianza de los consumidores franceses cae a mínimos desde 2013
El indicador retrocedió cinco puntos frente a septiembre y se aleja del promedio de 100. Los hogares perciben peor su situación financiera y esperan más subidas de precios y desempleo.
El balance oficial precisó que hasta las 11:00 hora local se ejecutaron 61 detenciones, se practicaron 589 controles preventivos y se impusieron cuatro multas en el marco de los operativos de seguridad. Foto: EFE
28 de octubre de 2026 Hora: 13:11
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La confianza de los consumidores franceses se hundió en octubre hasta los 80 puntos, cinco menos que en septiembre, según la encuesta mensual del instituto estadístico Insee. El registro marca el nivel más bajo desde junio de 2013 y queda lejos del promedio de 100 puntos medido entre enero de 1987 y diciembre de 2025.El deterioro atraviesa todos los frentes. La percepción de los hogares sobre su situación financiera personal, tanto la pasada como la futura, empeoró con claridad. También cayó la proporción de quienes creen que el momento actual resulta adecuado para concretar compras importantes.
El ahorro sufre un golpe similar. Cada vez menos familias consideran que ahorrar es una buena idea y la opinión sobre la capacidad futura de ahorro también se resintió.
Más contundente resulta el dato sobre el nivel de vida. La opinión de los hogares sobre el nivel de vida futuro en Francia «ha retrocedido drásticamente», apunta el informe. El índice vinculado al nivel de vida pasado se desplomó hasta su peor lectura desde octubre de 1972, cuando comenzó la serie.
Por otra parte, el mercado laboral alimenta el pesimismo. El temor al desempleo creció entre los encuestados, mientras la inflación no cede. Aumentó de manera significativa la proporción de quienes advierten subidas de precios durante el último año y también crece la cifra de los que anticipan nuevos incrementos para los próximos doce meses.
La caída de cinco puntos en un solo mes describe una pérdida de confianza acelerada. Un ánimo tan deteriorado suele anticipar menos gasto, porque las personas postergan compras y elevan el ahorro por precaución cuando temen por su ingreso.
Esa dinámica golpea a una economía que depende del consumo interno. El comercio y la industria franceses resienten cualquier retracción de la demanda, sobre todo en bienes durables.
La confianza del consumidor funciona como un termómetro adelantado de la actividad. Los economistas la siguen de cerca porque anticipa la dirección del gasto de los hogares, motor principal de la economía francesa.
Autor: Emily Caro
Fuente: teleSUR




