Hallan 179 piezas arqueológicas en cueva del sur de México

Denominada Mundo Zoque, esta formación de más de 100 metros de largo, albergaba urnas, cajetes y sahumadores con figuras humanas y de animales

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La cueva, ubicada a 10 metros de profundidad y de difícil acceso, resguarda tesoros arqueológicos del pueblo zoque. Foto: INAH.


28 de julio de 2026 Hora: 01:15

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Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), documentaron una cueva con 13 depósitos rituales prehispánicos, los cuales albergaban 179 piezas prehispánicas, en lo que constituye uno de los hallazgos arqueológicos más importantes en las últimas décadas en la región, informó esa dependencia a través de un comunicado oficial.

El hallazgo fue realizado en las inmediaciones del Arco del Tiempo, una de las bóvedas naturales más grandes del mundo, situado en el cañón del río La Venta, en el municipio de Cintalapa, Chiapas.

La cavidad, identificada como cueva Mundo Zoque, fue localizada por el guía local Jairo Díaz Barreiro, en enero de 2026, quien la notificó oportunamente al Centro INAH Chiapas para su verificación, realizada entre febrero y junio.

La acción se inscribió en el proyecto de registro y análisis de cuevas del cañón del río La Venta, desarrollado por la Dirección de Estudios Arqueológicos del instituto y dirigido por el investigador comisionado al Centro INAH Chiapas, Josuhé Lozada.

Según el experto, la cueva presenta una longitud de 100 metros y su acceso es en extremo agreste, al requerir un descenso en rápel de más de 10 metros de profundidad, lo cual contribuyó a mantenerla intacta durante los siglos y evitar su saqueo.

Dentro de esta se identificaron 13 depósitos que contenían objetos cerámicos, como incensarios, urnas-efigie y cajetes, muchos con representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes.

El arqueólogo precisó que, en la cosmovisión del pueblo indígena zoque, el jaguar simboliza la oscuridad, es guardián del inframundo y del corazón del monte; el tecolote se asocia con la noche y la sabiduría; y la serpiente, con la fuerza y el ciclo de la vida y la muerte.

De acuerdo con los hallazgos realizados, Lozada explicó que la disposición de las ofrendas y el contexto de la cueva indican que fue utilizada con fines ceremoniales, particularmente para rituales propiciatorios de lluvia y fertilidad agrícola, y no como un lugar de habitación.

Uno de los aspectos más sobresalientes del hallazgo es que los incensarios, decorados con representaciones de las espinas del tronco de la ceiba –árbol sagrado para estos grupos-, parecen marcar el recorrido ceremonial al interior de la cueva.

Luego de atravesar estrechos pasajes, el espacio se abre en amplias cámaras con estalactitas y estalagmitas, conformando un escenario natural asociado simbólicamente con el inframundo.

El recorrido culmina en una cámara principal donde se identificaron cinco depósitos rituales con abundante cerámica naranja de pasta fina, entre la cual destaca un sahumador decorado con una cruz que representa los rumbos del universo o quincunce, símbolo cosmológico mesoamericano que representa los cuatro rumbos del universo, el centro cósmico y el espacio.

Considerando las características tipológicas de la cerámica y las representaciones iconográficas, los materiales fueron fechados, preliminarmente, hacia el periodo Clásico Tardío regional (600-900 de nuestra era).

Autor: teleSUR - abl - MS

Fuente: INAH - Prensa Latina - La Jornada