¿Otra guerra a la vista? Netanyahu usa a Türkiye como baza electoral ante desaprobación de 60%

La valla del Likud contra Erdogan, la retórica contra Ankara y el ataque a la base de Abu al-Duhur forman parte de una misma apuesta electoral, denuncian oposición y analistas.

2026 08 20t093a083a10z 91926025

Netanyahu genera polémicas y tensiones con el fin de alcanzar votos. Foto: SWI


25 de agosto de 2026 Hora: 22:52

    🔗 Comparte este artículo

  • PDF

A dos meses de los comicios para formar Gobierno, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu intenta convertir la tensión contra Türkiye en un tema de campaña y el reciente bombardeo a una base siria, perpetrado el 18 de agosto pasado, entró en esa estrategia para sumar votos.

La campaña electoral de Netanyahu encontró en Ankara a su adversario central. El Likud, partido del aliado de Donald Trump, podría perder un tercio de sus escaños en la Knesset, y las encuestas recientes sobre la gestión del jefe de Gobierno sionista registran una desaprobación cercana al 60 %, con un respaldo que se ubica entre el 31 % y el 38 %. Esa urgencia electoral, según sus críticos, explica la nueva centralidad de Ankara en el discurso guerrerista del Gobierno.

Analistas y opositores identifican ahí una apuesta deliberada. Convertir a Türkiye en amenaza externa le permite a Netanyahu hablar de seguridad, desviar la atención de una guerra sin victoria decisiva y presentarse como el único capaz de contener la expansión turca en Siria.

Israel sufrió una derrota estratégica ante Irán, al que agredió el 28 de febrero pasado junto con los EE.UU. Días después, el 2 de marzo, agredió a Líbano. De entonces a la fecha ha asesinado a 4.350 libaneses y provocó 12.310 lesionados, e invadió el sur. A pesar de ahogar en sangre a la nación de los cedros, el sionismo no ha conseguido derrotar al movimiento de resistencia libanesa Hezbolá.

La primera pieza visible de esa mecánica de Netanyahu de generar un nuevo enemigo fue una valla del Likud, instalada sobre una autopista de Tel Aviv. Mostró al presidente turco Recep Tayip Erdogan junto al antiguo líder supremo de Irán, ayatolá Alí Jameneí (asesinado por Israel y EE.UU.); al secretario general de Hezbolá, Naim Qassem y al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con el lema «Quieren que Netanyahu pierda… ¡No dejen que ganen!».

LEA TAMBIÉN:

Israel pisotea el acuerdo de paz y ya asesinó a 4.350 libaneses

La inclusión de Mamdani no fue casual. Una encuesta de Associated Press y el Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos reveló que el alcalde neoyorquino goza de mayor aprobación entre los judíos estadounidenses que el propio primer ministro.

La ofensiva verbal acompañó la pieza. La oficina de Netanyahu llamó a Erdogan «tirano antisemita que oprime a su propio pueblo», y advirtió «no toleraremos que una presencia militar turca se establezca en Siria y amenace a Israel».

En ese clima llegó el bombardeo. El martes 18 de agosto, aviones israelíes atacaron la base aérea de Abu al-Duhur, en el norte de Siria.

Netanyahu y su ministro de Defensa, Israel Katz, lo presentaron como una necesidad operativa y se refirieron a planes turcos para desplegar personal, drones y sistemas de defensa aérea en el aeródromo. Aunque era una decisión soberana suya, Damasco lo negó. El canciller sirio, Asaad al-Shaibani, aseguró al jefe del Mossad, Roman Goffman, que no existía presencia turca en la instalación, y el domingo 23 de agosto ambos se reunieron en Jordania para rebajar la tensión.

La secuencia alimentó la sospecha de que el ataque responde a la misma apuesta electoral. Tom Barrack, enviado de la Casa Blanca a Siria y embajador en Ankara, definió el bombardeo como una «escalada innecesaria» y dijo que Israel «simplemente intentó provocar a Türkiye», una «medida muy agresiva, pero que podría resultar beneficiosa de cara a las elecciones».

El exprimer ministro Ehud Barak sostuvo que todo «huele claramente a intención política de ir a elecciones en medio de una serie de tensiones de seguridad diseñadas para alarmar a la población».

LEA TAMBIÉN:

Türkiye emite orden de arresto internacional contra Benjamin Netanyahu

En la oposición interna, Yair Lapid (líder del partido centrista Yesh Atid) defendió la operación como justificada pero cuestionó el triunfalismo, «En Medio Oriente, atacar cuando es necesario es importante. Pero si atacas, guarda silencio». Yair Golan, del partido Demócratas, la juzgó «provocadora y peligrosa».

El 22 de agosto, oficiales del ejército revelaron al diario Maariv que Netanyahu pretende intensificar el genocidio en Gaza y abrir nuevos frentes en Asia Occidental para «perturbar o retrasar» los comicios, «No entraremos en una guerra nueva e innecesaria», advirtieron, y señalaron que las tropas, dependientes de reservistas, no alcanzan para sostener las áreas ocupadas en Gaza, Líbano, Siria y Cisjordania.

Amos Harel, analista de seguridad del diario Haaretz, lo vio de este modo: «Es sabido que Netanyahu cree que una emergencia de seguridad es una opción de último recurso que podría cambiar el panorama político». Añadió que «Türkiye-Siria se convierte en un posible frente. Esto genera, como mínimo, una fuerte sospecha de que también hay consideraciones políticas de por medio».

El mandatario turco ha calificado a Netanyahu de «criminal de guerra» por las atrocidades en Gaza, y el primer ministro israelí lo juzga por apoyar a Hamás. La disputa pública no interrumpe, sin embargo, el comercio de petróleo que llega a las refinerías israelíes desde Azerbaiyán vía el puerto de Ceyhan.

Autor: teleSUR - mb - JDO

Fuente: Agencias