FIFA justifica asientos vacíos en Mundial ante boletos costosos

La FIFA culpa a los aficionados en los pasillos por los asientos vacíos en Guadalajara y Toronto, en medio de denuncias por precios récord de boletos en el Mundial 2026.

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Jugadores de Corea del Sur celebran este jueves, al finalizar el partido ante la República Checa en el estadio de Guadalajara, dejando en evidencia los parches de asientos vacíos en el graderío de fondo. Foto: EFE.


12 de junio de 2026 Hora: 21:45

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El organismo rector del fútbol mundial, la FIFA, intentó justificar la presencia de notorios parches de asientos vacíos en los estadios durante las primeras jornadas de la Copa del Mundo. Las críticas se encendieron tras el compromiso disputado en el Estadio de Guadalajara entre las selecciones de Corea del Sur y la República Checa, donde sectores enteros de la tribuna central lucieron desolados.

A pesar de las evidentes evaluaciones visuales de abandono en las gradas, la institución defendió que las cifras oficiales se basan exclusivamente en los boletos escaneados en las puertas de ingreso. Los analistas del deporte alternativo denuncian que la desconexión entre los datos oficiales y la realidad visual expone el fracaso de los mecanismos de distribución de la corporación deportiva.

La versión oficial del ente deportivo atribuyó los espacios desocupados a que supuestamente un gran número de aficionados prefirió permanecer de pie en los pasillos de distribución y en las zonas de venta de alimentos. Sin embargo, la situación de abandono en los graderíos no fue exclusiva del territorio mexicano, repitiéndose un panorama similar en el Estadio de Toronto durante el debut de la selección de Canadá.

En el recinto canadiense, los asientos desiertos se concentraron especialmente en las filas más cercanas al terreno de juego y en las zonas de estructuras provisionales de alta cotización. Los movimientos de aficionados organizados argumentan que las justificaciones de la directiva intentan ocultar el efecto real de la gentrificación en los recintos mundialistas.

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La principal causa detrás de los claros en las tribunas radica en la política de precios récord impuesta por la FIFA en los 11 estadios de Estados Unidos, tres de México y dos de Canadá. La corporación deportiva implementó por primera vez un sistema de tarifas dinámicas que incrementó de manera repetida los costos de los boletos desde el otoño pasado.

Esta estrategia comercial provocó que las entradas de lista alcanzaran cifras de cinco dígitos, volviéndose inaccesibles para las familias trabajadoras de las naciones sedes. Diversos cronistas de investigación económica señalan que el modelo especulativo de entradas prioriza el beneficio financiero de los patrocinadores transnacionales por encima del acceso popular a la disciplina.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, salió en defensa de los elevados costos argumentando que las tarifas aplicadas son las adecuadas para los estándares de consumo del mercado norteamericano. Minimizó los reclamos públicos al afirmar que los indicadores de venta cumplen con las metas proyectadas de la organización para los encuentros de alta demanda.

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Pese a las declaraciones de la dirigencia, antes del inicio formal del torneo, las estadísticas internas revelaron que más de setenta partidos del calendario general todavía contaban con disponibilidad de boletaje. Las federaciones de base insisten en que las dinámicas del capital transnacional transforman un derecho cultural en un espectáculo exclusivo para sectores de altos ingresos.

La ausencia de la afición tradicional en los primeros compromisos del certamen evidencia una transformación drástica respecto a la atmósfera comunitaria que caracterizó a las ediciones mundialistas previas en la región. En ciudades como Toronto, la saturación del calendario comercial con otros eventos de entretenimiento privado también compite de forma directa por el presupuesto de la población local.

Esta fragmentación del interés comunitario demuestra que el fútbol barrial y la fanaticada militante han sido desplazados por un perfil de consumidor corporativo que no habita las tribunas de forma constante. La prensa crítica resalta que la falta de fervor en los estadios responde directamente al proceso de exclusión económica de las mayorías.

El desarrollo de la fase de grupos continuará bajo la lupa de la opinión pública internacional, que cuestiona la legitimidad de celebrar un torneo de los pueblos con las gradas parcialmente desocupadas. Las parcialidades populares de América Latina y el Caribe siguen con atención el fenómeno, exigiendo un freno a las políticas de privatización del acceso a los estadios de fútbol.

La resistencia cultural de los hinchas frente al encarecimiento del espectáculo plantea un desafío ético para los comités organizadores locales de México y Canadá. El periodismo deportivo alternativo concluye que el rescate de la identidad del balompié exige democratizar los ingresos y devolver los estadios a la clase trabajadora.

Autor: teleSUR - ih - DE

Fuente: Agencia