Españoles ven en Trump una amenaza para la estabilidad y la paz mundial
Un contundente 83,5 % de los españoles se opone a las aspiraciones de soberanía de Trump sobre la isla danesa, vinculando estas políticas con un deterioro del equilibrio diplomático entre Europa y América.
Presidente de EEUU Donald Trump Foto: EFE.
16 de febrero de 2026 Hora: 16:53
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El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España reveló en su «Barómetro de febrero 2026» que el 79,5% de los españoles considera al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un peligro para la paz mundial. El estudio refleja una profunda inquietud ciudadana ante el nuevo orden internacional promovido por la administración estadounidense, marcado por la agresividad diplomática y las medidas coercitivas.
Factores como la guerra de aranceles, el asedio energético a Cuba y la reciente agresión militar contra Venezuela son señalados como los principales motores de esta percepción negativa, que deja solo a un 16,5 % de la población en desacuerdo con esta visión de amenaza global. La encuesta también profundiza en el rechazo a las pretensiones expansionistas de Washington, específicamente sobre el territorio autónomo de Groenlandia.
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Además, el informe destaca que las actuaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la retórica contra la migración generan serias dudas sobre la salud democrática de la potencia norteamericana, con un 67,4 % de los encuestados advirtiendo un riesgo para la propia democracia dentro de los Estados Unidos.
En cuanto a otros focos de tensión, el estudio indica que el conflicto en Ucrania y la fragilidad del cese al fuego en Gaza mantienen en vilo a la sociedad española, con niveles de preocupación que superan el 66%. La ciudadanía vincula la inestabilidad en estas regiones con la falta de un orden global basado en normas, criticando la postura de «despotismo transatlántico» que parece ignorar el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
???? Ya está disponible el #barómetro de febrero con las cuestiones habituales como la estimación de voto, los problemas de los españoles y otras preguntas de actualidad.
— Centro de Investigaciones Sociológicas (@CIS_Institucion) February 16, 2026
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Este clima de incertidumbre reafirma el aislamiento de la diplomacia de la Casa Blanca frente a una opinión pública europea que demanda una soberanía estratégica propia ante la ruptura de las relaciones transatlánticas tradicionales. En ese sentido, días previos se desarrolló en un clima de alta tensión la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich, donde las naciones europeas intentan definir si su futuro se inclina hacia la sumisión absoluta a los dictámenes de Washington o hacia la construcción de una verdadera autonomía estratégica.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, envió un mensaje contundente al advertir que la revitalización de la alianza debe darse bajo los términos decididos por la administración Trump, ya sea en relación con el asedio a Venezuela o la situación en Gaza. Ante esta postura impositiva, líderes como el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron defendieron la soberanía continental frente a lo que consideran un asalto del «trumpismo» y su alianza con la extrema derecha europea, personificada en figuras como Alice Weidel del AfD.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que en un mundo fracturado Europa debe volverse más independiente, una postura reforzada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien propuso la creación inmediata de un ejército europeo para garantizar la seguridad regional sin depender de una Casa Blanca que hoy maneja postulados opuestos a los intereses del bloque.
Sánchez también hizo un llamado urgente para detener el rearme nuclear, citando la necesidad de retomar el control de la paz ante el distanciamiento estratégico de EE.UU. En este escenario, el representante chino Wang Yi criticó que los europeos sigan siendo relegados a un papel secundario en las negociaciones internacionales, afirmando que «Europa debería estar en la mesa, no en el menú», ante el actuar unilateral de Washington.
Finalmente, la conferencia fue criticada por convertirse en una plataforma para la «diáspora ultraderechista» y sectores alineados con la narrativa injerencista norteamericana, al incluir participaciones de figuras como la venezolana María Corina Machado y el hijo del último sha de Irán, mientras se excluyen delegaciones oficiales de Moscú y Teherán.
El canciller Merz admitió la existencia de una «profunda brecha» con Estados Unidos, exacerbada por las amenazas de Trump contra la soberanía de Groenlandia y las guerras arancelarias. Mientras Bruselas prolonga sanciones criminales contra Venezuela hasta 2027, el foro de Múnich evidencia que el viejo orden basado en normas ya no existe, dejando a Europa atrapada entre el seguidismo a los intereses de la Casa Blanca y una estrategia autónoma.
Autor: teleSUR: lf - JB
Fuente: Agencias




