Empate electoral en Israel abre incertidumbre por la formación de Gobierno

Entre la búsqueda de pactos de unidad, la reticencia a acordar con el sector árabe y la sombra de nuevas elecciones, el panorama político queda a la espera de complejas negociaciones para destrabar la gobernabilidad en Israel.

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La ajustada dispersión de votos configura un panorama de alta volatilidad donde las minorías parlamentarias se convierten en piezas indispensables para destrabar el poder. Foto: EFE.


28 de octubre de 2026 Hora: 22:12

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El escenario político en Israel aparece fracturado luego de que las estimaciones tras las comicios legislativos situaran en un estrecho empate técnico de 51 escaños al bloque afín al centroderechista Gadi Eisenkot y a la alianza de derecha y extrema derecha encabezada por el primer ministro y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu.

Ambos sectores se ubican lejos de los 61 escaños exigidos para alcanzar la mayoría absoluta en la Knéset —constituida por 120 diputados—, en una contienda donde Eisenkot proyecta una ventaja relativa para convocar nuevas alianzas.

Tras la proclamación oficial de resultados en las jornadas venideras, el presidente Isaac Herzog pedirá a uno de los candidatos formar Gobierno, inclinándose por aquel que considere mejor posicionado para agrupar al menos 61 diputados. Con ello comenzarán negociaciones que pueden resultar arduas y prolongadas. Netanyahu tardó 58 días para estructurar su gabinete actual tras las elecciones de noviembre de 2022.

Las fuerzas políticas árabes israelíes, en particular Raam, han manifestado disposición a entablar conversaciones con el bloque de Eisenkot, quien guardó distancia durante la campaña para no verse afectado. En el sector de Netanyahu no hay un espacio claro para sumar más bancas, luego de que partidos pequeños de derecha no lograron el umbral mínimo para ingresar al Parlamento.

En caso de que ningún bloque alcance los 61 escaños, es factible la constitución de un Gobierno de minoría con el respaldo puntual de determinados diputados, escenario en el que las dos listas árabes israelíes se perfilan como árbitros estratégicos.

El partido Raam, de Mansur Abás, planteó la opción de trabajar con la bancada de Eisenkot, mientras que la Lista Unificada sugirió otorgar una «red de seguridad» a cualquier coalición que retire a Netanyahu del poder. Las principales figuras de la oposición se mostraron reacias a acordar formalmente con los partidos árabes ante la hostilidad de gran parte del electorado.

Netanyahu instrumentalizó este acercamiento en campaña para atacar a sus rivales, catalogándolos como una alianza de la «izquierda y los Hermanos Musulmanes» perjudicial para la seguridad estatal.

Unidad nacional o repetición de comicios

La hipótesis de un Gobierno de unidad nacional entre partidos de perfil «sionista» —excluyendo a las formaciones árabes y ultrarreligiosas— es mencionada regularmente por analistas, a pesar de que parece difusa dada la extrema polarización. Una encuesta publicada a mediados de octubre reflejó que el 55% de los consultados preferían este formato de entendimiento antes que repetir la votación.

El mecanismo tiene el precedente de 2020, cuando Netanyahu y el centrista Benny Gantz firmaron un acuerdo de alternancia en la jefatura de Gobierno que terminó colapsando al cabo de un año. Aunque medios locales señalan mediaciones entre bastidores del presidente Herzog para aproximar a Netanyahu y Eisenkot, la propuesta encuentra un fuerte rechazo en el bloque opositor, que convirtió los comicios en un referendo contra el primer ministro.

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De fracasar los intentos de acuerdo, Israel deberá convocar a nuevas elecciones, una situación recurrente en el país, que celebró cuatro procesos electorales entre abril de 2019 y marzo de 2021 ante la imposibilidad de forjar alianzas duraderas.

El candidato designado por el presidente dispondrá en principio de un plazo legal de 28 días —con opción a una extensión de 14— para integrar la coalición, aunque hay vías alternativas para evitar la convocatoria inmediata a las urnas. Mientras no se defina el nuevo Ejecutivo, Netanyahu continuará al frente de la jefatura de Gobierno en calidad de interino.

Posicionamiento de Eisenkot y maniobras en la oposición

En sus primeras declaraciones tras la publicación de los sondeos, Eisenkot defendió la conformación de un «Gobierno de movilización sionista». Mediante un mensaje en sus redes sociales, el dirigente señaló: «Todavía nos esperan largas jornadas de trabajo, pero estamos concentrados en la importante tarea que se nos ha confiado: traer cambios a Israel y establecer un Gobierno de movilización sionista».

El escrutinio oficial, al 88.6%, ratificaba la ausencia de mayorías, otorgando 53 escaños a Netanyahu, 48 a Eisenkot y 19 a los partidos árabes. Ante este panorama, la oposición activó contactos formales de la mano de Yair Golán, líder de Los Demócratas y único referente sionista abierto a integrar fuerzas árabes, quien convocó a Eisenkot y Yair Lapid para discutir alianzas de gobierno.

Avigdor Líberman, referente de Israel Beitenu, redujo los acercamientos con sus socios de oposición. El dirigente rechaza respaldar un Gobierno minoritario dependiente de partidos árabes o participar en un Gabinete encabezado por Netanyahu, por lo que prefiere que Eisenkot se integre a una fórmula de unidad con el actual primer ministro.

La Comisión Electoral Central anunció que publicará los resultados definitivos el viernes, tras concluir la contabilización de entre 430.000 y 480.000 papeletas de «doble sobre» correspondientes a militares, personal diplomático, reclusos y enfermos.

Autor: teleSUR: mr - DE

Fuente: La Jornada - Agencia